El obsesivo asistente de Stanley Kubrick que inventó a las gemelas de 'El Resplandor'

Los fans de Stanley Kubrick seguro que conocen oscuros detalles de sus películas y su forma de trabajar. Como, por ejemplo, que durante el rodaje de El Resplandor el cineasta y todo el equipo trataron a patadas a la actriz principal, Shelley Duvay, para que se sintiera desplazada como su personaje. O que tras el estreno de La Naranja Mecánica en Inglaterra, el mismo Kubrick mandó retirar la película de las salas por las oleadas de violencia que provocaba, sobre todo a las puertas de su casa.

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Pero lo que pocos saben es que un hombre llamado Leon Vitali fue la mano derecha de Stanley Kubrick desde mediados de los años 70 y hasta el final de sus días. Y muchos menos, la gran influencia que tuvieron sus ideas, su devoción al director y su abnegación suicida en algunas de las grandes citas del siglo XX. Hasta ahora. Porque se acaba de estrenar Filmworker, un documental que aborda la figura del obsesivo asistente de Kubrick. En la cinta cuenta cómo sufrió un flechazo mientras veía La Naranja Mecánica y acabó finalmente abandonando su carrera como actor para seguir al mentor-jefe. Y lo hizo hasta límites poco sensatos, incluso para el séptimo arte, según ha publicado Dazed and Confused.

Te mostramos con seis momentos 'vitalis' que los genios no transpiran solos (y a veces ni transpiran ellos), mucho menos el idolatrado Stanley Kubrick:

El vómito que ganó el corazón de Kubrick

Durante el rodaje de Barry Lyndon, película sobre las aventuras de un personaje irlandés del siglo XVIII, Leon Vitali interpretaba a Lord Bullingdon. Estaba tan desesperado por impresionar al director que aceptó seguir una dieta de lo más asquerosa para su escena, una mezcla de tomates, pollo y huevos que le ayudarían a devolver. Lo que siguió no es solo uno de los grandes vómitos del cine (si los hay), sino que gracias a su repulsivo Stanislavski, Kubrick le ofreció trabajo. Ese fue el inicio de una bella y agotadora amistad

Barry Lyndon Kubrick

Inventó a las gemelas de 'El Resplandor'

¿Te acuerdas de las gemelas de la galardonada película con el peor doblaje de la historia? Aparecían en mitad del pasillo del hotel de El Resplandor, que el pequeño Danny recorría en bicicleta. Pues también fue idea de Vitali, quien se inspiró en una de las famosas fotos de Diane Arbus de gemelos. Ahora ya sabes a quién debes agradecerle realmente tus terrores nocturnos de crío.

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Maestro de actores y pagafantas

Vitali era un hombre orquesta, un anónimo ‘Leonardo’ que no se dedicaba únicamente a ejercer de asistente de dirección, sino que si era necesario se encargaba del sonido —incluyendo los pasos de la prostituta vietnamita en La Chaqueta Metálica—. También era entrenador de actores y se dedicó en cuerpo y alma a enseñar al pequeño Danny de El Resplandor cómo debía aterrorizarnos. Aunque el niño siempre pensó que estaba participando en un drama y cuando acabó el rodaje, acabó su corta carrera.

Hacía inventarios, controlaba las impresiones, el color...  Incluso fue enviado a Inglaterra para tomar fotografías de escaparates y revisar el funcionamiento de la campaña de marketing. Entonces, ¿era Leon Vitali un maniático, un pagafantas o el alma gemela de un cineasta puntilloso y obsesivo como pocos con sus películas?

el resplandor kubrick
Se negó a matar al gato de Kubrick

Cuando la gata de 16 años del director de 2001 Odisea en el Espacio enfermó, el asistente fue mano derecha, izquierda y hasta las rodillas de Kubrick. Tuvo que instalar monitores en toda la casa. El director, que amaba a los animales y murió en 1999 rodeado de sus numerosos perros y gatos, le pidió que metiera a su mascota en un saco para que pudiera disparar sin sentirse culpable. Y esa fue posiblemente una de las pocas veces que Leon Vitali le dijo “no” a su idolatrado maestro.

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Trabajaba 16 horas al día y 7 días a la semana

"¿Dormía alguna vez el asistente?",  se preguntan algunas de las personas entrevistadas en Filmworker. Porque cuando el infatigable y talentoso segundón, terminaba sus largas jornadas de 16 horas aún se llevaba trabajo a casa. Y, a Kubrick, un personaje como el director de casting le venía como como grillete a la muñeca. Era tiránico en sus demandas, telefoneaba con asuntos de trabajo incluso el Día de Navidad. Se cuenta que, en una ocasión,  su asistente tuvo que hincharse a whisky para dormir una muela porque no tenía tiempo para ir al dentista.

“Aprecio a Leon, pero es deprimente”, escribió Mattheu Modine en su diario sobre La Chaqueta Metálica. Y tristemente, añadía: “Me gustaría ayudarle, pero no puedo… Él solito ha escogido ese camino”.

Resultado de imagen de chaqueta metalica flexiones gifInterpretó a ¡ocho! personajes diferentes en Eyes Wide Shut!

Leon Vitali era un extraordinario director de casting, pero cuando no lograba encontrar al actor adecuado a veces tenía que interpretar el papel él mismo. Así ocurrió en la conocida cinta Eyes wide Shut, donde acabó representando a nada menos que ocho personajes en el baile de máscaras, incluyendo al tipo que le pregunta la contraseña a Tom Cruise (Fidelio, you know). Y a eso hay que sumarle todas las tareas que realizaba entre escenas y tras las cámaras. Si todavía te parece poca cosa, piensa que Eddy Murphie solo interpretó siete papeles en El Profesor Chiflado y a todo el mundo le parece la leche.

eyes wide shut kubrick codigo

Los genios no nace y mueren solos, o al menos no todos. A menudo para triunfar deben tener un equipo igual de brillante que pueda encargarse del trabajo sucio. Leon Vitali fue obsesivo, tan 'machacado' como machacón en los rodajes, pero un hombre de gran talento que amaba (incluso demasiado) su trabajo. Y también al propio Stanley Kubrick, cuya relación con Vitali pasó de lo laboral a lo familiar, y rozó lo perversamente romántico. Tóxica como un chupito de amoniaco, aunque juntos fuera la máquina imparable que cosechó éxitos como Barry Lyndon, El Resplandor, Eyes Wide Shut o La Chaqueta Metálica.

Hacia el final de Filmworker el propio Leon Vitali declara: “Todo lo hice porque le amaba (a Kubrick) y no se me ocurre mejor forma de dejar este mundo”. Larga vida a la mano derecha que Kubrick escondía tras su espalda.