Neil Hilborn, el joven que convirtió en poesía su trastorno psicológico

En 2013, un poema se hizo viral. Se trataba de OCD (Obsesive Compulsive Disorder, TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo en español), texto escrito y recitado por Neil Hilborn, un joven estadounidense ganador del College National Poetry Slam que se graduó con honores en Escritura Creativa en la Macalester College en 2011. Participó con OCD en un concurso de improvisación poética en Rustbelt y, en muy poco tiempo, el poema dio la vuelta al mundo. En la actualidad, el vídeo que se grabó en el evento, tiene más de doce millones de visualizaciones.

El poeta, que padece TOC, utilizó su experiencia para crear esta pieza, que conquistó la red en muy poco tiempo. El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un trastorno de ansiedad que genera en las personas pensamientos, sentimientos e ideas recurrentes (obsesiones) y que llevan a comportamientos repetitivos e indeseables (compulsiones). En un primer momento, esos rituales obsesivos ofrecen cierto alivio pero llega un punto en que, si no se llevan a cabo, la ansiedad y el sufrimiento son aún mayores.

Algunos de los comportamientos más habituales son lavarse de forma repetida (suele ser un número concreto), apagar las luces, cerrar la puerta, contar, ordenar, limpiar o repetir palabras o maneras. Asimismo, son habituales los ‘tics’ faciales, sonidos, toses, muecas o movimientos de hombros. Muchos de estos síntomas están presentes en la actuación de Hilborn y muchos internautas con TOC expresaron lo identificados que se sentían con el poema.

OCD no tardó en conquistar Reddit. Allí, Hilborn explicó que, aunque muchos de los tics que salpican el poema son intencionados, están basados en su propia realidad y que, en ocasiones, llegaban a ser reales. Pero, como apuntaban los redittors, el poema trasciende el trastorno en sí. Cualquier persona que haya amado puede identificarse con este texto.

Sin embargo, aunque este haya sido el poema que ha dado a conocer a Hilborn, el estadounidense no ha dejado de escribir ni de recitar. Tiene dos libros publicados, Our numbered days, que puede conseguirse en Amazon y Clatter, disponible en la página de Button Poetry. Además, puede oírse una selección de sus poemas en Spotify.

Uno de los puntos que más enganchan del autor es que compagina una emotividad desgarrada y trágica con un particular sentido del humor, satírico en muchas ocasiones. En el vídeo "How to ruin your life" genera en el receptor un conflicto irresoluble: el aspirante a artista debe escoger entre ser feliz o ser interesante. Y en su poema "The mating habits of the North American hipster" ("Las costumbres de apareamiento del hipster norteamericano") critica la superficialidad desde un lugar en que es difícil saber si se está riendo de sí mismo o posicionándose fuera de ese postureo.

Recuerda siempre el ideal del hipster: Si basas tu vida alrededor de tus posesiones, asegúrate de que sean extrañas, inapropiadas y obsoletas. Así nadie podrá acusarte de ser superficial.

Pero la frivolidad es un concepto que difícilmente se podría aplicar al trabajo de Neil Hilborn. Su manera de tratar el desamor, el abandono o el autosabotaje es cruda y directa, aunque siempre lírica. Habla del suicidio sin dejar de tener un punto de vista sobre sí mismo, apelando a su propia cobardía ("Nunca pensarás en el suicidio como en una casa que construirás algún día"), y de la ruptura de la conexión entre personas con un dolor que atraviesa páginas y pantallas. Cuando tu amor se va, "quien te trajo paz cuando todo tu cuerpo era un arma", caes en la locura para olvidar "te masturbas en público, esperando que alguien te pille, sólo para sentirte vulnerable frente a alguien más".

En este último poema que ofrecemos, recitado junto a Ollie Renee Schminkey, quien se define como "poeta, activista, músico, artista transgénero no binario", los artistas crean un testimonio desgarrador sobre el abuso sexual, fundiendo sus versiones y creando una fusión con sus distintas (aunque no tan alejadas) experiencias dependiendo de su género.

"Si no gritas, nadie te va a escuchar"

Lo que está claro es que, grite o no, la poesía de Neil Hilborn merece ser escuchada.