Natasa Kovacevic Demostró Que Si Quieres Algo De Verdad, Lo Puedes Conseguir

El 7 de septiembre de 2013, el equipo femenino del Uni Gyor sufrió un accidente de tráfico, al chocar su autocar de frente con un coche y acabar volcando. En el incidente perdieron la vida el entrenador y el delegado, y para Natasa Kovacevic sería el principio de una historia de superación que concluyó la pasada semana.

La prometedora jugadora serbia de baloncesto, que por aquel entonces solo tenía 19 años, tuvo que ser intervenida, y los cirujanos se vieron obligados a amputarle una pierna. Parecía que ese sería el prematuro fin de su carrera profesional, pero ya sabemos que el destino depende de la voluntad de cada uno, y la voluntad de Natasa nunca fue la de darse por vencida.

Lejos de eso, y tras 'acostumbrarse' a la prótesis con la que tendría que vivir el resto de su vida, empezó su larga lucha. Ya hemos dicho muchas veces que una de las claves del éxito es ponerse objetivos asequibles que te permitan ganar en confianza a medida que los vas cumpliendo, y esta historia no sirve más que para reafirmarnos. Pese a sus ganas de volver a jugar, la primera meta de Natasa y a la que le dio prioridad fue a la de volver a caminar con normalidad.

El proceso inicial fue duro y doloroso, pero la ilusión era mayor. Y todavía más cuando la Federación Internacional de Baloncesto le dijo que, llegado el momento y si tenía equipo, podría jugar profesionalmente pese a las prótesis. Y no solo eso, sino que costearon parte del proceso de recuperación.

Lo más difícil estaba hecho, y probablemente muchos habrían considerado el simple hecho de volver a caminar un triunfo suficiente. Pero después de volver a andar y con la buena noticia de la admisión de sus prótesis, Natasa quiso seguir hacia el que había sido su sueño durante años: practicar el baloncesto profesional.

Tras casi dos años de lucha, este verano le llegó la oportunidad de entrenarse con el Estrella Roja de Belgrado. La paciencia y el trabajo duro dieron sus frutos, y el pasado miércoles pudo al fin disputar un partido oficial, siendo la primera jugadora con una prótesis en formar parte de una liga profesional. Su equipo ganó, Natasa metió 5 puntos, repartió 1 asistencia y atrapó 3 rebotes, pero el verdadero triunfo de ese partido fue el haber superado todos los obstáculos que la vida le había puesto en el camino.