Hay colaboraciones que, sobre el papel, parecen inesperadas. Disney y Primavera Sound podría ser una de ellas. Pero después de pasar por la llamada “Isla Disney” durante esta edición del festival, la sensación es justo la contraria: la música, la nostalgia y la cultura pop llevan años compartiendo espacio y público.
Por primera vez, Disney ha formado parte de Primavera Sound Barcelona con una activación propia dentro del recinto del Parc del Fòrum. Un espacio situado frente al mar que durante tres días reunió conciertos, intervenciones artísticas, gastronomía temática y experiencias pensadas para quienes han crecido con las historias de la compañía.
El punto más llamativo era imposible de pasar por alto. Una figura de Mickey Mouse de cuatro metros de altura presidía la isla y se convirtió en uno de los rincones más fotografiados del festival. La pieza fue creada por la artista española Elena González, conocida como ELNO, que reinterpretó al personaje desde una mirada contemporánea inspirada en la música y el arte urbano.
Pero la música era la auténtica protagonista del espacio.
El viernes, coincidiendo con la puesta de sol, el escenario acogió la actuación de Martín Urrutia. El artista, conocido por su paso por Operación Triunfo y por su trabajo como actor, reunió a decenas de asistentes en uno de esos momentos que parecen diseñados para quedarse en la memoria: música en directo, vistas al Mediterráneo y un festival que comenzaba a entrar en su tramo más intenso.
Un día después fue el turno de Absolutely, una de las voces emergentes más interesantes del pop alternativo británico. Su actuación cerró con una versión de “A Dream Is a Wish Your Heart Makes”, la canción de Cenicienta, conectando de forma directa el universo musical del festival con el imaginario clásico de Disney.
Más allá de los conciertos, la isla funcionaba como un pequeño refugio dentro del propio festival. Había zonas de descanso, un food truck con guiños a Mickey Mouse y Toy Story, un fotomatón personalizado y merchandising exclusivo de la colaboración.
La apuesta también llegaba en un momento especial para la compañía, que continúa explorando nuevas formas de conectar con el público más allá de las pantallas. Desde el próximo estreno de Toy Story 5 hasta las experiencias presenciales, Disney busca cada vez más formar parte de espacios culturales donde conviven distintas generaciones y comunidades.
Y quizá ahí esté la clave de que esta colaboración tenga sentido.
Porque, aunque Disney y Primavera Sound pertenezcan a mundos aparentemente distintos, ambos comparten algo fundamental: la capacidad de generar recuerdos colectivos. Uno lo hace a través de personajes e historias. El otro, mediante canciones y conciertos. Durante tres días en Barcelona, esos dos universos coincidieron en una misma isla frente al mar.
