Cómo Es Que Medio Mundo Ya Se Ha Enganchado A 'El Gran Apagón', La Serie De Ficción Por Audio

¿Qué ocurriría si se produjera un gran apagón, un apagón global que dejase al mundo sin electricidad durante meses? Automáticamente, los satélites y todas las telecomunicaciones quedarían inutilizadas. Ni Internet, ni móviles, ni televisión. Pero tampoco las depuradoras de agua, los sistemas de ventilación de grandes edificios… En un segundo, la tierra quedaría a oscuras.

Por el momento, y afortunadamente, se trata sólo de ficción. Este es el argumento de El gran apagón, la ficción sonora que ha revitalizado un género que suena a años 60 pero que ha conquistado, en su primera temporada, a más de 350.000 oyentes. Son podcasts de unos 15 minutos que imaginan qué ocurriría si una tormenta solar dejase al mundo en la más absoluta penumbra. Detrás de esta serie está 'el revivir de un género', la modernización de esas ficciones sonoras que entretenían a nuestras abuelas cuando no había televisión, pero modernizadas y al estilo. Y de ello hablamos con Ana Alonso, actriz de teatro y locutora de radio que ha ejercido de directora de la serie y que, junto a José Antonio Pérez, el guionista, ha sido la responsable de reavivar el amor de muchos por la radio.

¿Decimos bien si llamamos ‘Radionovela’ a El gran apagón?

Nosotros preferimos llamarlo serie de ficción en radio. Al final, las radionovelas se vinculan más a producciones quizá antiguas, con personajes un poco engolados... Pero nosotros hemos imaginado una serie moderna, con otro lenguaje, una forma diferente de contar las historias; con capítulos muy distintos entre sí, con casi 50 personajes, con tramas diferenciadas aunque interrelacionadas… Es más como una serie de televisión, rica en historias y matices. Un paso más allá de la radionovela clásica.

Lo que no deja de ser curioso es que, en pleno siglo XXI, esté reviviendo un género de estas características. ¿Os esperabais esta repercusión?

Lo cierto es que no. Al menos, no tanta. En estos meses he recibido muchos mensajes de gente muy joven felicitándonos y diciéndome que se han enganchado con la misma pasión que a una serie de televisión, y eso sorprende en un país en el que no hay demasiada tradición de ficción sonora. En Estados Unidos, este formato es mucho más popular. Poco a poco. Tal vez aquí, en un tiempo, lleguemos a conseguir que el público se enganche a la ficción sonora igual que a la ficción televisiva, y también terminen esperando ansiosos cada capítulo.

Tu trabajo es similar al de una directora de teatro, pero también con tintes orquestales. ¿Cómo es coordinar a los actores sin olvidar los efectos de sonido, las músicas, los golpes…?

Hay que estar a todo. José Antonio y yo ponemos en común el texto que él ha preparado y, después, le damos vida con los actores grabándolo como si fuera cine, con todos reunidos en el mismo estudio, sin hacer cortes ni empalmando conversaciones grabadas a trozos. La tercera pata es Roberto Maján, el director técnico, que aporta la magia del sonido. Al final, resulta una locura, son muchas horas de trabajo, infinidad de sesiones con los actores, pero merece la pena.

Supongo que cada minuto de audio, para vosotros supone horas de trabajo…

Y más si contamos con que, de cada capítulo, igual tengo hasta veinte versiones diferentes. Pero a todos nos motiva buscar la mejor frase, el mejor efecto. La radio diaria se la lleva el viento, pero esta permanece, como un buen libro o una buena peli.

Tú has coordinado también el casting, compuesto por actores como Miguel Rellán, Nancho Novo, Irene Escolar, Juanra Bonet… ¿Cómo fue el proceso para elegirlos?

Tenía claro que, para que esto funcionase, los actores debían ser excelentes. También debían tener experiencia en teatro, porque el trabajo es similar. Y he tenido suerte porque se han implicado mucho en el proyecto y han dejado su sello en la serie. El reparto está compuesto por 50 actores y todos han bordado su trabajo, desde José María del Río, un actor de doblaje veterano que ha ejercido de narrador y que ha puesto la voz a personajes como Kevin Spacey en American Beauty, hasta otros actores que sólo han participado con una frase. Todos han dado lo mejor de sí mismos.

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Aprovechamos para entrevistar a Juanra Bonet y a Miguel Rellán. El primero interpreta a un periodista obsesionado con una ‘teoría de la conspiración’, y el segundo a un eminente científico, investigador de las tormentas solares.

¿En qué se diferencia el trabajo en una ficción sonora? ¿Qué aporta la radio que no puede aportar ninguna otra disciplina artística?

Miguel Rellán: Una cosa fundamental: la estimulación de la imaginación. En el teatro, ese ejercicio también forma parte el espectador, que termina el espectáculo. Pero en la radio se dispara hasta otros límites: todo lo pone y lo completa el oyente. Además, lo completa de una manera personal, porque todos imaginamos a los personajes y a los escenarios de una manera particular, inconcreta. La ficción en radio es una ceremonia en la que los actores ejecutan su oficio, pero el 'espectador' hace suyo el discurso como le da la real gana. Y eso es maravilloso.

¿Por qué crees que ha tenido tanto enganche, sobre todo entre los jóvenes?

Juanra Bonet: Está claro: El gran apagón es un producto de muchísima calidad. Un guión increíble, una dirección impecable y actores poniendo todo para construir esta gran historia. Los autores han sabido conectar a la perfección con el lenguaje y con los ritmos que busca la gente joven, que no ha tenido más remedio que caer ante lo evidente: El gran apagón mola.

El gran apagón genera ansiedad, desasosiego… Una tormenta solar deja a la tierra a oscuras. Es ciencia ficción pero, ¿solo eso?, ¿o tiene poso científico?

Sí, es posible. Para contarlo de la mejor manera hemos recurrido a asesores científicos que nos ayudasen a darle verosimilitud a la historia y a contarla de la forma más rigurosa posible, porque el peligro es real. De hecho, existen sistemas de detección que funcionan para prever estas tormentas solares y evitar sus efectos, pero hay registros de algunos apagones. Hubo uno en 1977, por ejemplo, aunque en esa época, el mundo no estaba tan tecnificado como ahora. Sé que el trabajo de asesoramiento que ha llevado a cabo José Antonio ha sido increíble: ha consultado a varios científicos que le han ayudado a dar realismo a la historia. ¡Y asusta mucho que todo eso pueda ocurrir!

¿Cómo nos recomiendas que escuchemos una ficción sonora?

A oscuras y con unos buenos auriculares. El sonido, igual que la lectura, permite que tu mente imagine estampas y escenarios con una potencia que la televisión o el cine no puede igualar, porque te condicionan con las imágenes que te ofrecen. Hay que tirarse en la cama y dejarse llevar por la imaginación.

Crédito de las imágenes: Javier J. Bas