Las personas gordas llevamos demasiado tiempo intentando disimular que estamos gordas

Hablamos con Laura Galán, protagonista de 'Cerdita', una película de la directora Carlota Pereda que habla del bullying y la gordofobia que sufre una adolescente en un pueblo pequeño de Extremadura

Recuerdo la primera vez que fui a una fiesta. La primera que me puse un bikini. La primera vez que usé tacones o llevé un vestido. Recuerdo todo eso por la importancia que tenía entonces. Cuando eres adolescente, cualquier detalle se vuelve un mundo. Pero también recuerdo que había gente a la que, aparentemente, todo eso le daba igual quizá tan solo era una quimera. Chicas que no se recortaban la falda del uniforme, que no mascaban chicle a la salida del instituto, que simplemente querían leer un libro, sentarse tranquilas, comer un bocadillo. Chicas con las ideas claras: no tenían la pretensión de encajar en ningún lugar. No eran populares. No hablaban como las demás. Tenían otra vida, en otro lugar. Un sitio donde las palabras Fea, Gorda, Cerda y Cerdita no existían. Un refugio que habían creado para ellas mismas, pero que tampoco debería ser la norma.

Algo parecido le ocurre a Sara, la protagonista de ‘Cerdita’, una película protagonizada por Laura Galán 36 años y dirigida por Carlota Pereda, que tan solo lleva unos días en salas y que ya es todo un fenómeno. Lo fue en 2019, cuando ganó el Goya a Mejor Corto de Ficción, y no ha dejado a nadie indiferente en su formato largo. Ahora, la tensión se multiplica con una joven a la que insultan y agreden en medio de un caluroso pueblo de Extremadura. Un ‘slasher’ cañí, costumbrista, donde el asesino en serie que aterroriza a todo un pueblo no da tanto miedo como tres chicas que gritan “cerda” a otra de su misma edad. Una historia de bullying y gordofobia que nadie nos había contado aún.

No es una película: esto sucede de verdad

Hablamos con la actriz que da vida a Sara en la película, y ella nos confiesa que, en ocasiones, “la realidad puede ser igual de terrorífica que la ficción”. Solo tenemos que mirar las cifras de bullying, el acoso escolar, el terror de una etapa en la que somos extremadamente vulnerables. “Un amigo me explicaba que cuando acabas de ver ‘Cerdita’ no dices, “oh, es una película”. No lo dices porque mucha gente pasa por lo que pasa Sara”, cuenta Laura Galán.

Sin embargo, Sara no tiene ese refugio que comentaba al principio del artículo. Lo intenta. Baja a la piscina municipal a la hora de la siesta, cuando nadie puede verla, pero tres jóvenes que, serán raptadas más tarde por un hombre, empiezan a increparla con insultos. Tampoco en casa, donde se encuentra con una familia que no se comunica o una habitación que, más que un refugio, es un lugar lleno de violencia. Al abrir el ordenador la palabra Cerdita sigue resonando.

“Las habitaciones ya no son un lugar seguro desde que las redes sociales irrumpieron en nuestra vida. Son un altavoz al mundo. Crecen las comparativas con otros cuerpos, con otras caras más felices”, nos explica Laura Galán. La soledad, la incomunicación o unos padres que no ven por lo que está pasando su hija, son solo algunos de los subtemas de la película.

Bullying y gordofobia

“Hay que estar con los ojos muy abiertos. Igual esa persona no sabe pedir ayuda. Igual no nos damos cuenta de que la necesita. No nos han enseñado y eso es todo educación”, comenta Galán, quien reconoce que “la palabra gorda sigue siendo un insulto”.

$!Las personas gordas llevamos demasiado tiempo intentando disimular que estamos gordas

“Yo, por suerte, no he pasado por lo que pasa la protagonista. Algún insulto por la calle sí que he recibido, pero no hasta ese punto. Eso sí, soy consciente de la gordofobia que hay todavía. No hay tallas en muchas tiendas, la gente se preocupa falsamente por tu salud. Mis analíticas son estupendas. No te molesta que yo esté sana, te molesta que esté gorda”, confirma la actriz. “Creo que a mucha gente le va a chocar ver mi cuerpo desnudo en la película. Estamos acostumbrados a cuerpo normativos”, confiesa.

'Cerdita' rompe los cánones de belleza

Hay una escena, quizá de las más potentes de la película, en la que Sara empieza a correr, con un solo bikini, llorando, gritando, asustada y en completo shock. Pasan los coches, la miran, la violentan y ella no dice nada: solo corre. Una escena, y una película, que rompe con los cánones de belleza propios del cine y del género. No es una chica que corre asustada porque hay un asesino en serie: es una adolescente que huye de la sociedad, del terror de ser acosada. 

“Cuando pasa eso te olvidas de que estoy gorda o desnuda, vas a la esencia de lo que le pasa al personaje, empatizas. Es bonito que nos acostumbremos a ver el cuerpo así”. Pero esto es posible por varios factores. El primero lo encontramos en su puesta en escena, su estética, su mirada feminista, su poder. Pero, sobre todo, ‘Cerdita’ destaca entre otras de su mismo género por estar rodada con un cuidado increíble, lejos del “male gaze”, esa mirada masculina que convierte los cuerpos femeninos en cuerpos deseados.

Cuerpos no normativos

No hay cosificación en ‘Cerdita’. Hay presencia, hay compromiso político por el cuerpo de sus protagonistas, especialmente el de Laura Galán: “Hay que dejar de disimular. Los gordos y gordas llevamos mucho tiempo intentado disimular que estamos gordos”. En ‘Cerdita’ no hay disimulos, hay carne, hay cuerpo, hay una mirada sana y empoderada.

“Hemos hecho activismo con el tema de la película, pero también con la forma con la que se ha rodado. Carlota le llama “palomitas envenenadas”. Vas al cine a entretenerte, pero te encuentras con una actriz no normativa”, comenta Galán.

$!Las personas gordas llevamos demasiado tiempo intentando disimular que estamos gordas

"Por ser gorda no tengo que haber sufrido bullying"

Al mismo tiempo, la película, que ya sido galardonada con el Premio Méliès de Oro en el Festival de Sitges y en el Fantastic Fest de Austin Texas como mejor largometraje de terror, nos sitúa muy cerca de quienes son agredidos, pero también de quienes agreden:

“Eso no es agradable, pero sucede. Hay que ser conscientes de que nuestro silencio puede hacer mucho daño. A las personas que lo ejercen les invitaría a plantearse por qué lo están haciendo”. Y añade algo fundamental: “Por ejemplo, la gente da por hecho que he sufrido bullying por gorda, pero no es así. No tiene que ser la norma. A la gente le extraña. Esto es culpabilizar a la víctima”. 

Y tiene razón. Somos un poco así. Opinamos en redes. Vivimos entre filtros. Comentamos cuando algo nos gusta, y cuando no. Hemos creado un marco en el que mucha gente da por sentado que adelgazar es bueno y engordar es malo, sin saber realmente qué hay detrás de una bajada de peso.

La opinión que nadie necesita

“Nadie debería opinar de los cuerpos ajenos”. Laura y yo coincidimos en lo mismo: la regla de los cinco segundos. Si lo que vas a decirle a otra persona puede cambiarse en cinco segundos, adelante, sino, vale la pena que no digas nada. “No nos podemos meter en la vida de los demás así como así. Tengo espejo en mi casa, me veo. Veo un cuerpo sano, bonito, que me trae y que me lleva, que me ha permitido tener un hijo. Hay que quedarse con eso”.

En definitiva, 'Cerdita' es una peli de terror, pero también es puro costumbrismo. Un pueblo en Extremadura donde todo el mundo chismorrea, pregunta, acusa. Una sociedad acostumbrada a los prejuicios, y por la que pasea un asesino en serie sin que nadie lo descubra. Sara grita, pero tampoco la oyen. Todo podría ser normal y, sin embargo, no lo es. Nadie puede estar a salvo en un lugar en el que el propio pueblo es el asesino, donde la víctima, por fin, es quien obra la venganza.