Milos Rajkovic Y El GIF Para Representar Un Mundo Cada Vez Menos Maravilloso

“El mundo va a peor”. La máxima que cada ser humano ha pronunciado alguna vez en su vida y que muchos no se cansan de repetir. La eterna visión de decadencia, el endémico pesimismo humano que arrastra al hombre por los caminos de la nostalgia. No sabemos muy bien si de verdad, en el pasado, el mundo era social o moralmente más elevado o si, por el contrario, semejante visión se la debemos a ese complejo nuestro, heredero de Jorge Manrique, que nos obliga a proclamar aquello de que Cualquiera tiempo pasado fue mejor. Lo que sí sabemos es que el arte ha tratado siempre de capturar ese instante, de escanear la sociedad para reflejar con claridad ese abismo al que, siempre se ha dicho, se dirigía la sociedad. Y hoy, ese sentimiento se hace más fuerte con la obra animada de Milos Rajkovic.

Bautizando su colección como World was wonderful (“El mundo era maravilloso”), este artista serbio, nacido en Belgrado en 1985 y conocido como Sholim, eleva el GIF a la posición de arte, en busca de una originalidad contemporánea que revuelva nuestra conciencia y nos haga preguntarnos qué es lo que ha pasado con el mundo en estos últimos años. Utiliza la sátira y la imagen como sus principales armas para colarse en el entorno cibernético y criticar desde dentro una realidad, a sus ojos, cada vez más preocupante.

Con un estilo que bebe de artistas centroeuropeos como Jan Švankmajer o de ilustradores americanos como Robert Crumb, Rajkovic crea un universo extraño e inquietante, que trata de impactar al espectador deformando la realidad en una especie de caricatura postmodernista. Considera la sátira, especialmente en Yugoslavia y en Checoeslovaquia, pero también en el resto del mundo, como una herramienta clave para cambiar un mundo que se desmorona por momentos y en el que la globalización, más que un perfecto intercambio de ideas, se antoja como una herramienta ideal para hacer millones.

Valiéndose de imágenes en movimiento, los llamados GIF, este joven serbio trata de resultar original y acercarse a toda esa generación que se mueve por Internet y utiliza este tipo de formato habitualmente con intereses mucho más frívolos. Retratos siniestros y mecanizados y situaciones tan inquietantes como esperpénticas forman el mundo de Rajkovic. Un mundo en caída libre en el que nos vemos encerrados y del cual, quizá, solo pueda librarnos un humor tan cínico como descarnado.

“La principal razón por la que llevo a cabo mi trabajo es porque es irresponsable dejar a las futuras generaciones un Internet lleno de animales adorables”, comenta el artista en la revista Catalayst Gallery. Esa extrema frivolidad da al mundo un carácter cada vez más nihilista, cada vez más pasivo y cada vez menos crítico.

Y cuando eso ocurre, damas y caballeros, nuevos dioses como el dinero o el consumismo tienen vía libre para imponerse y hacer que el mundo sea, aparentemente, más fácil y, objetivamente, mucho menos maravilloso.