Los mensajes que nos dejó la gran Chavela Vargas a las mujeres del siglo XXI

Se tragaba el dolor con tequila y su voz chorreaba belleza: así fue como la cantautora Chavela Vargas (1919-2012) conquistó el corazón de México y del mundo entero. Cuando veas el nuevo documental de su vida, Chavela, solo te apetecerá escuchar su música en repeat y saber más sobre esta desgarradora voz y esta gran figura.

De su tormentosa vida se nos quedan mensajes que resuenan en nuestro presente y podrían inspirarnos de cara al futuro.

No te traiciones

Es incalculable su importancia como cantante, pero también como altavoz de la mujer: abrió la puerta a ser distinta, con su actitud irreverente y su fuerte personalidad. Nacida en Costa Rica y abandonada por sus padres, a los 17 años se plantó en México y arremetió contra lo que se esperaba de una mujer en los años 40.

“Me importaba un soberano pito lo que dijeran… No les gustaba a los machos que me presentara a cantar en pantalones de hombre. Pero a mí no me importaba. A menos que se pasaran de listos. Entonces sí me salía lo Chavela Vargas."

Mientras que otras cantantes se limitaban a reproducir el estereotipo de la mujer mexicana, Chavela se forjó una personalidad propia y transgresora, más allá de su apariencia. Se hizo un hueco en un mundo de hombres hostil y competitivo. Pero no nos engañemos: algunos hombres la aceptaron como una igual porque consiguió hablar su lenguaje. A golpe de tequila y adquiriendo una actitud de ‘macho’ ("solo de borracho a borracho nos entendemos", dijo una vez), se la aceptó en algunos círculos y despertó la admiración de muchos en México.

Aunque nunca la contrataron en grandes teatros, y nos hace pensar que no debería ser la premisa para la igualdad adoptar los códigos de la ‘masculinidad’ tradicional, por la época que vivió Chavela tuvo un par de ovarios, y actuó como le salió de estos.Vivió en sus carnes lo que significaba pertenecer al género oprimido y a la vez convivir con la discriminación por ser homosexual. Aunque era bien sabido que era lesbiana, hasta el año 2000 no lo dijo públicamente.

Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste.”

Ser mujer es un privilegio

Pese a los obstáculos por ser ella misma, Chavela pensaba que "ser mujer es un privilegio, un regalo del cosmos". Chavela no solía predicar, no usó pancartas, pero encarnó la resistencia (al conservadurismo, a las mentes obtusas) en su propio ser, y dejó claro que les cantaba a todas las mujeres del mundo. Si podía hacerlo era porque, además de ser mujer, amaba a las mujeres. Tuvo muchas amantes, e incluso algunos hombres dejaron de visitarla porque seducía a sus esposas. Se enamoró de la gran pintora Frida Kahlo.

"Frida esparcía ternura como flores, sí, como flores. Una gran ternura, una ternura infinita"

En este vídeo podéis verla homenajeando a Frida de una película del 2002 que ya tardáis en ver: 

Nadie se muere de amor

Sus canciones hablan del corazón y de la desolación. Muchas son desgarradoras miradas al centro mismo de la experiencia humana. Su chorro de voz te inunda y sientes que representa sensaciones tan íntimas como universales. El llanto de Chavela es poderoso, por eso Joaquín Sabina dijo tras su muerte, "quién pudiera reír como llora ella".

“Ama sin medida, sin límite, sin complejo, sin permiso, sin coraje, sin consejo, sin duda, sin precio, sin cura, sin nada. No tengas miedo de amar, verterás lágrimas con amor o sin él.”

Su canto al amor convivió con su idea de que en cierto modo el precio por la libertad es la soledad.

“La soledad no me debilita, me fortalece, me llena de algo extraño que me nutre, me habla de noche, me cuenta cuentos, historias que son verdad, que son verdades”.

No era una persona fácil de tratar. El alcoholismo la persiguió y le trajo problemas, incluyendo episodios violentos con una de sus parejas, Alicia Pérez Duarte, que se ha abierto por primera vez hablando en el documental Chavela. Cuando su salud y su vida emocional le dieron un ultimátum, la cantante le dijo basta a la adicción. Fue por amor a Alicia, pero sobre todo por amor a la vida.

Pedro Almodóvar fue un amigo y fan incondicional de Chavela, e hizo resurgir su carrera trayéndola a España cuando en México dejaron de contratarla

Vivir sin miedo

Ella siempre había querido morir en un escenario. “Me encontraré a tú con tú con la muerte. No le tengo miedo; le tengo respeto. Señora aquí estoy, cuando usted quiera…”. Chavela dijo también que la muerte le permitiría encontrarse con Federico García Lorca, al que admiraba profundamente y cuyos poemas convirtió en canciones. Afortunadamente y a diferencia de Lorca, ella terminó su larga y convulsa vida a los 93 años en México sabiendo que había marcado un antes y un después.

Ella misma decía que su voz “es la voz inmensa del individuo humano que está callada, que no tiene nombre, que no puede llamársele de ninguna manera. Eso es lo que yo siento, eso es lo que no me deja morir hasta que la gente sepa que mi canto no es canto, que es algo más allá del dolor, más allá de la angustia, más allá del saber, más allá de todo, del arte en sí mismo”. Su vida y su arte no fueron solo para las mujeres: son también para quienes de verdad aman a las mujeres. Su llanto es un mensaje universal de desamor del que podemos beber infinitamente sin llegar a calmar jamás nuestra sed.