“Maricón comepollas”, el infierno de ser árbitro y homosexual

Jesús Tomillero tiene 21 años, es gaditano y ama su profesión. Es árbitro de fútbol. Cómo será que lleva desde los 11 formándose para llegar a lo más alto. Y va por buen camino, porque ya es linier de la Segunda División Andaluza Senior. Un tío normal, trabajador, tesonero. Vamos, que no tendría por qué ser noticia. Ahora viene lo malo: por su condición de homosexual, Jesús se ha convertido en la víctima de un nuevo caso de homofobia en el deporte.

“Anda, maricón, que sólo vales para comer pollas y para que te partan el culo”. Ese fue el poema que el árbitro tuvo que escuchar durante un partido entre la Peña Madridista Linense B y El Mirador en la Línea de la Concepción. La cosa fue así: Jesús expulsó del terreno de juego al encargado de material de la Peña Madridista por conducta inapropiada, y aquí el amigo se dedicó a insultarle desde las gradas hasta que pitó el final. Sin importante el hecho de estar rodeado de menores de edad, continuó gritándole "maricón comepollas" y demás lindezas durante el resto del partido.

Pero la cosa no quedó ahí. Mientras Jesús redactaba el acta del partido, tres chavales se acercaron a la ventana para seguir acosándole mientras le tiraban piedras. Chavales de 14 o 15 años, que habían tomado como ejemplo la conducta del utillero. Braaaavo...

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¿El resultado? 9 partidos de sanción al encargado del material y 4 al único de los tres niñatos que Jesús pudo identificar, uno de los jugadores al que había sacado una tarjeta roja durante el partido. Unas medidas que el árbitro se toma casi como un nuevo insulto, y que le han llevado a hacer pública esta historia a través de las redes sociales y a denunciar lo sucedido después de recibir, según él mismo cuenta, muchas presiones desde el Comité de Árbitros para que olvidase lo sucedido y no airease el tema.

Un nuevo caso de homofobia en el deporte. Porque parece que, en 2016, siguen existiendo grupos “libres de gays” o algo así, como el fútbol, los toros o algunos sectores de la política. Sigue siendo noticia y causa de asombro que el Presidente del Gobierno asista a la boda de uno de sus colegas de partido con otro hombre, o que un torero se declare abiertamente homosexual, o que un árbitro cuelgue en su perfil de Instagram una fotografía abrazando una bandera gay.

Y lo que no sabremos es porque Jesús se ha convertido en el primer linier que hace pública su orientación, pero cuántos habrá que, por miedo a padecer lo que a él le tocó hace un par de fines de semana, prefieran disimular. Por miedo a los insultos o por temor a no poder prosperar en sus trabajos, porque Jesús ahora ve muy difícil continuar escalando puestos y saltar, con el tiempo, a los partidos de primera división.

Pero la cosa se mueve: este domingo, el Cádiz organizó un acto de respaldo en su partido contra el Sevilla Atlético. Todos los jugadores salieron al campo con una pancarta que decía: “Roja directa a la homofobia”, mientras Jesús lo veía todo desde el pacto de honor, al que fue invitado junto al resto de autoridades. Buena señal, aunque la mejor noticia llegará el día en el que el sueño de este árbitro de 21 años, como comentó a un periódico de su ciudad, se cumpla: “lo que yo quiero es que no ocurra más, que nadie tenga que vivir lo que he pasado yo”.