Si Hoy Eres Libre De Hacer Lo Que Quieras Con Tu Vida Es Gracias A La Generación Beat

Corrían los años 50 y Europa se recomponía después de una guerra devastadora. El modelo de vida norteamericano, cada vez más conservador y amenazado por la Unión Soviética, pretendía mostrarse como un ejemplo para el resto del mundo. Pero entre casas adosadas y la pantomima del sueño americano surgió una panda de intelectuales rebeldes que eran mucho más que un grupo de amigos. Pronto se les llamó la generación Beat, aunque ellos rechazaban etiquetas. Les unía el amor por el jazz, la literatura, y la certeza de que casarse y tener la familia ideal no eran sus aspiraciones vitales. Ellos querían vibrar, vivir el presente con intensidad y aventura.

Mentes inquietas buscando su camino

La personalidad más deslumbrante de este grupo era la de Neal Cassady. De él se sabe que creció junto a su padre vagabundo, que pasó muchas temporadas en reformatorios e incluso en la cárcel y que tenía una gran obsesión por la literatura, aunque sobre todo actuó como catalizador de la creatividad de todo el que le rodeaba. Conoció a Jack Kerouac y a Allen Ginsberg cuando estos eran estudiantes universitarios, y les causó tal impacto que más adelante estos lo convertirían en un personaje emblemático en sus obras más importantes.

“La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”

― Jack Kerouac

Kerouac, en su libro En el camino, cuenta, mediante su transgresora 'prosa espontánea', el viaje que hizo por Estados Unidos y México junto a Neal (apodado Dean Moriarty en la novela). Sus aventuras se convirtieron en una oda a la experimentación con las drogas, el alcohol y el sexo a lo largo de la Ruta 66 donde el presente y la fascinación por la propia existencia eran lo único que importaba. Ginsberg, otrolibrepensador y vividor nato, también mencionó a Neal en su ya clásico poema Aullidocuyo estilo rompedor 'alucinatorio' y su explícito contenido erótico y homosexual hizo que le llevaran a juicio por obscenidad. En 2010 se estrenó una película protagonizada por James Franco sobre esta polémica.

Vidas cortas y criticadas, pero plenas

Como era de esperar, muchos de los beat acortaron sus vidas en su afán de vivirlas al límite. La mayoría de ellos murieron prematuramente por abusar de las drogas y del alcohol. Pero el gran legado que nos dejaron fue su literatura y su modo de encarar la vida: desarrollaron su obra viviendo frenéticamente, fuera de la norma establecida, demostrando que el 'sueño americano' no era el sueño universal, y que no había razones más allá de la aceptación social para comulgar con él. Se convirtieron en un ejemplo vivo de que lo que se espera de ti no es lo que debe orientarte, que es posible subirse a un coche y simplemente ver qué te depara la carretera. Fueron los precursores del movimiento hippie, y abrieron la puerta a otros modos de ver el mundo y sobre todo, de escribir.

"Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo"

- Allen Ginsberg, Aullido

En medio de una sociedad ultraconservadora, esta generación abrió nuevos caminos. Su afán fundamental era vivirlo todo y vivirlo del todo. Emplearon todo tipo de sustancias para expandir su consciencia, meditaron, volvieron la mirada hacia oriente buscando otros tipos de espiritualidad, fueron pioneros en su sociedad al practicar sexo libre y rechazaron la prosperidad de una vida encarrilada. Recibieron, por supuesto, todo tipo de críticas por parte de sus coetáneos. Los tildaron de locos, de depravados y de antiamericanos. A las mujeres de este movimiento las llamaron prostitutas y algunas fueron metidas en psiquiátricos e incluso asesinadas.

Daniel D. teoli Jr.
Como dato curioso, cuando veas en sus novelas la palabra 'hipster' no te confundas: no se refieren al estilo gafapasta actual sino a los amantes del jazz moderno en los 40. No dejarás de verte reflejado en las euforias y neuras de los beat: parecían simplemente un grupo de colegas alocados, pero no lo eran. Eran genios que buscaban su propia realización a través de la poesía, la música, la filosofía y todo tipo de viajes físicos o psicotrópicos que la vida les ofreciera, sin pensar ni un instante en el mañana. Puede que no sean el mejor ejemplo de una sociedad estructurada, pero han aportado más a la literatura y el pensamiento occidental que la ciudadanía 'ejemplar' del momento. Basta con abrir uno de sus libros para ver que estos chavales no compartían la idea de felicidad que se les vendía, así que la buscaron en otros lugares.

Crédito de la imagen: Gregory Smith