Leyendas Del Rock: Janis Joplin

El pasado 19 de enero se cumplieron setenta y dos años del nacimiento de Janis Lyn Joplin (1943); el próximo 4 de octubre se cumplirán cuarenta y cinco de su muerte (1970). Entre medias, veintisiete cortísimos años en los que tuvo tiempo de convertirse en la reina blanca del blues. Una voz arrolladora que quedó recogida en cuatro discos de estudio, el último de ellos, Pearl (así la llamaban sus mejores amigos), publicado póstumamente. Desde entonces, casi una treintena de directos y recopilatorios han mantenido vivo el imborrable recuerdo de la chica de Texas que un buen día, recién cumplidos los veinte años, se fue a San Francisco haciendo auto-stop para unirse al incipiente movimiento hippie.

© Jim Marshall Photography LLC

Aunque Janis Joplin mostró desde pequeña grandes dotes creativas y fue una buena estudiante, lo cierto es que su vida en el instituto (y posteriormente en la universidad, donde permaneció poco tiempo) fue un auténtico calvario. Víctima constante de abusos e insultos por parte de sus compañeros tanto por su aspecto físico como por su amistad con jóvenes negros, la futura cantante encontró refugio en el whisky, bebida que empezó a consumir de adolescente en los tugurios de Luisiana. Allí también conoció el blues y a sus primeros mitos, especialmente Bessie Smith, “La emperatriz del blues”, fallecida en un accidente de tráfico en 1937 y enterrada en una tumba sin nombre, algo que Joplin se encargó de solucionar pagando una lápida para ella en la que ahora puede leerse: “La mejor cantante de blues del mundo nunca dejará de cantar”.

Su breve paso por la universidad dejó momentos terribles (que la hicieron más introvertida aún y más dependiente de la bebida; fue elegida por sus propios compañeros “Hombre más feo del campus”), y otros que pasarán a la historia: allí fue donde, en casa de un amigo, grabó su primera canción, What good can drinkin' do, en la misma época en la que el periódico universitario le dedicaba un artículo titulado Ella se atreve a ser diferente.

En 1964, ya instalada en San Francisco, grabó junto a Jorma Kaukonen (futuro guitarrista de Jefferson Airplane) una serie de estándares de blues en los que la primera mujer de este, Margareta, puso la percusión utilizando una máquina de escribir, de ahí que estas primeras grabaciones hayan pasado a ser conocidas como The typewrite tape. Pronto empezó a colaborar con multitud de grupos de la ciudad, aunque aún no de forma estable con ninguno de ellos. Volvió a Texas para intentar dejar el consumo de drogas, retomar la universidad y organizar su boda con Peter de Blanc, su novio de entonces. Tres planes que se truncarían en pocos meses.

De regreso a San Francisco, se unió al grupo de rock psicodélico Big Brother and the Holding Company, con los que grabaría dos discos antes de empezar a trabajar con su propio nombre. Tomaron parte, junto a artistas como Jimi Hendrix, Otis Reading o The Who, en el festival de Monterey, donde tuvieron que tocar los dos días, ya que su actuación no pudo ser grabada de primeras. Su segundo disco, Cheap Thrills, tardó tres días en ser disco de oro y un mes en superar el millón de copias vendidas.

Con toda la prensa ensalzando su voz, su mánager Albert Grossman, presionándola, y Aretha Franklin, Billie Holiday y Bessie Smith en la cabeza, Janis Joplin abandonó la Big Brother and the Holding Company y se dedicó en cuerpo y alma a su primer disco en solitario, I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama!, publicado en 1969 y grabado junto a la Kozmic Blues Band, grupo creado para la ocasión. El disco recibió malas críticas en Estados Unidos y, aunque los directos tuvieron una gran acogida en Europa, Janis se hundió definitivamente en la heroína y el alcohol, de los que ya no escaparía.

Southern Comfort, la marca de whisky que consumía y junto a cuya botella se la veía constantemente, le envió un abrigo de piel de lince como regalo por la publicidad indirecta y el gran aumento de ventas de la compañía. De esta misma marca era la botella que le estampó en la cabeza a Jim Morrison, harto de él, durante una fiesta. El líder de The Doors quedó fascinado por la actitud y carácter de la cantante, que le rechazó hasta en dos ocasiones y se negó a facilitarle su número de teléfono.

A causa de la fama y los innumerables amantes (de ambos sexos, Leonard Cohen entre ellos, Joplin no se declaraba homosexual ni bisexual, sino, simplemente, sexual), la cantante tejana se sintió siempre una persona profundamente solitaria. Suya es la frase “En el escenario, hago el amor con 25.000 personas. Después me voy a casa sola”.

Su última actuación tuvo lugar el 12 de agosto de 1970 en el Harvard Stadium de Boston. A finales de ese mes entró en el estudio para grabar Pearl, proyecto al que estuvo dedicada hasta su muerte, mes y medio más tarde, por sobredosis de heroína. Una de las últimas canciones que grabó durante estas sesiones fue una felicitación de cumpleaños para John Lennon. Sus cenizas fueron lanzadas desde un avión al océano Pacífico. En su testamento, dejó 2500 dólares a sus amigos para que organizaran una fiesta. Entró a formar parte del Rock And Roll Hall Of Fame en 1995.