Juego de Tronos reconquista los Emmy como la serie más premiada de la historia

Peter Dinklage (Tyrion Lannister en Juego de Tronos) repitió como mejor actor de reparto en drama por tercera vez en siete años

Los premios Emmy del pasado año fueron atípicos. La ausencia de Juego de Tronos, debido al retraso del estreno de su séptima temporada, generó un vacío que acabó ocupando la distópica The Handmaid's Tale, convirtiéndose así en la primera serie de una plataforma de streaming en ganar el máximo galardón. Pero la ceremonia de los Emmy 2018 de anoche volvió a situar a la serie fantástica de la HBO en la cumbre televisiva. No en vano, los nueve premios cosechados —entre ellos el mejor drama por tercera vez— durante esta 70 edición la convirtieron, con 47 estatuillas, en la serie más premiada de la historia.

Pero el combate fue duro. Las competidoras de la HBO, hasta ahora reina de la pequeña pantalla, lo están poniendo cada año más difícil. Amazon arrasó con su primera temporada de The Marvelous Mrs. Maisel, premiada como mejor comedia del año, mejor dirección, mejor guión, mejor actriz princial para Rachel Brosnahan y otros cuatro galardones más. Parece un must see en toda regla. FX Networks, por su parte, venció en la categoría de mejor miniserie con El asesinato de Gianni Versace: American Crime Story, cuyo protagonista, Darren Criss, se llevó también la estatuilla al mejor actor protagonista de miniserie.

Quizá el peor sabor de boca se lo llevase Netflix. La plataforma líder de streaming, una auténtica máquina de producir contenido, se plantaba anoche en los Emmy con más nominaciones que la HBO por primera vez en la historia. Las expectativas estaban altas. Finalmente terminó empatando al gigante de la televisión por cable con veintitrés premios. Stranger Things, The Crown o Godless recibieron varios galardones, pero la Academia de la Televisión continúa negándole a Netflix alguno de sus grandes premios. Solo una cosa está clara: la HBO tendrá complicado mantener su hegemonía cuando Juego de Tronos diga adiós el próximo año.

También hubo tiempo para la reivindicación. Los presentadores, Colin Jost y Michael Che, comenzaron la noche dando la bienvenida a todos aquellos "que no han sido pillados todavía". Una clara alusión al movimiento MeToo que sacude el mundo del entretenimiento desde hace un año. Ryan Murphy, showrunner de la miniserie ganadora, dedicó el galardón a las víctimas de crímenes de odio LGBT. Y la organización concedió unos premios ficticios dedicados a actores negros no galardonados en el pasado bajo el nombre de "Emmy de la reparación". Parece que la industria comienza poco a poco a remar contras las injusticias.