Idalia Candelas: lo bonito de ser una mujer soltera, entera y feliz

La mujer y la belleza de su independencia

Sola, entera, gozosa, rebosante, exuberante y retratada en libertad. Estudiar diseño gráfico y utilizar tu propio arte para reivindicar a través de ilustraciones lo fantásticamente bien que estás contigo misma en tu condición de mujer soltera, es el trampolín perfecto para contarle al mundo que esa es tu manera idónea de ser feliz.

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Idalia Candelas nos invita a sentirnos pletóricas (y pletóricos para aquellos sensibles a la belleza de la cotidianidad femenina) en nuestro grotesco y pluscuamperfecto mundo de situaciones circunstanciales, aceptadas por mujeres completas que no necesitan esperar a esa tópica ‘media naranja’. Además, la ilustradora de origen Mexicano, es una súper heroína capaz de vencer los prejuicios que la sociedad no acepta con ánimo ni prosperidad de la soledad afectiva postmoderna. Algo a lo que ella consigue sacar brillo.

Se vale de la expresión del sentimiento de retiro, la paz interior venida de la conexión mutua del yo con el mi, del men sana in corpore sano, del grafismo e ilustración de describir con tan cálido, tierno y real optimismo la vida de tantas mujeres sedientas de refugio y amparo al porvenir que años antes habíamos soñado distinto. Ha dibujado un haz de luz que apaga la oscuridad de las desconsoladas situaciones que viven a diario miles de mujeres venidas a bajo por el peso de una sociedad que abriga mejor la pareja que la soltería.

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Idalia se ha estrenado como la mujer revelación ante un panorama necesitado de líderes que alcen la voz a un mundo en el que poder conciliar la soltería no como una osadía, sino como algo natural que emociona y que está intrínseco en la soledad y el bienestar de una misma. La sencillez de lo bello reside en captar esos momentos tan nuestros a los que no les prestamos la atención ni la importancia que merecen.

Se sirve del óleo, las acuarelas y el arte del collage para expresar su condición de mujer libre dibujando su bendita y buscada soledad. Pese a su recién estrenada popularidad, la artista empezó a dibujar hace tan solo un año y medio convirtiéndose en poco tiempo en un fenómeno viral. Quiso plasmar la soledad con lápiz, tinta y acuarelas, porque era lo que había vivido durante ocho años en la Ciudad de México. "Me gusta pensar en todas las posibilidades que ofrece este tema, que por mucho que se intente evadir, cada vez es más común en nuestra sociedad", explica la autora a El País en la entrevista que le concedió el pasado 18 de febrero.

Conseguir describir la infinidad de detalles que esconde un amanecer sin compañía, una taza de café sin conversación o los pequeños quehaceres de la rutina sin pareja, son el trazo de Idalia en el que muchas de nosotras nos vemos reconfortadas sabiendo que somos más y muy orgullosas. Qué placer para la vista contemplar que una de nosotras ha sabido sacar de sus entrañas lo más sencillo y puro que tenemos en nuestro fuero interno: nuestra soledad.

La soledad está para vivirla, está para conocerla, para atreverse con ella sin tenerle miedo. A la soledad se la puede coger de la mano e incluirla sin ser un deber sino un placer. 

Con su colección 'A Solas' refleja un punto de vista hedonista de la palabra soltera. Y hace un uso normalizado y extenso de las distintas connotaciones a las que le da sentido. El arte de Idalia es sumamente realista, concibiendo en su conjunto el alma de la vida real de una mujer soltera. Que se desnuda en no importa qué lugar de su casa porque puede y le apetece hacerlo, que lee un libro en una postura que ni los libros de Tai-chi recogen y que además lo hace en braguitas y sujetador, que no duerme en un lado de la cama sino que coge a su cama como campo de batalla y se la gana entera; sola para ella de principio a fin. Que llega de trabajar y se tumba en el sofá con los zapatos puestos, porque al fin y al cabo es su sofá y son sus normas. Que se mira en el espejo sin vergüenza de que nadie la espíe, o la juzgue, o le diga que es una presumida. Se descubre en esencia su lado más femenino y más humano, el auténtico.