Una Historia De Amor En Una Época Donde Cada Vez Es Más Difícil Amar

Hay libros que cuando se absorben las primeras páginas, se nota que hay una sensibilidad en el autor que va a transformar una parte de ti. Este es el caso de las novelas de Christophe Ono-dit-Biot, el escritor de moda en Francia.

Su última obra, Inmersión (Editorial Books4pocket 2016), ha sido un éxito en su país y se llevado dos de los premios más prestigiosos: el Gran Premio de la Academia Francesa 2013 y el Premio Renaudot des Lycéens.

Antes que nada, hay que decir que es un libro duro, sin tapujos, directo a las profundidades del corazón. En forma de auto-ficción, la novela toma cuerpo de una confesión a su hijo, sobre quién fue su madre y los inicios de su amor. Durante el relato muestra dos caras, una visible y una oculta. La más oscura e íntima es narrada en pasajes en cursiva y no es apta para su hijo Héctor: “No lo puedo decir todo. A un hijo no se le puede decir todo sobre su madre. Lo escribo porque de algún modo he de desahogar todo este amor disgustado”, narra su protagonista César.

En una entrevista concedida a Europa Press, Christophe Ono-dit-Biot, que ha tardado seis años en dar forma esta novela dice: "cuando decidí escribir este libro, lo hice como si fuera el último. Pensé: si me ocurriera algo, ¿qué dejaría a mi hijo?; y quise dejar una historia de amor", confiesa. A través de Inmersión, un relato muy cercano al mito de Orfeo y Eurídice, César devuelve a su hijo, a través de las palabras, el renacer de su amada Paz.

En ese viaje, el autor se adentra en las profundidades del mar y del alma humana, para explicar los abismos y la insatisfacción del amor, un amor que a veces va más allá de la muerte. A través de esa inmersión, tan metafórica como literal, intenta entender las razones que precipitaron el final de su relación. Para ello, reconstruye una historia de una pareja de nuestros tiempos, que bien podría ser la nuestra, presa del vértigo de una época en la que cada vez es más difícil amar.

En esta época de crisis, el amor tendría que ser nuestro valor refugio, pero se le da la espalda. Requiere tanto tiempo del que no disponemos, que preferimos centrarlo en nosotros mismos. A causa del futuro incierto tenemos miedo a perder, y optamos por pasar encima del otro. Los consejos más comunes son: tú sigue tu camino, que nunca se sabe. Fraternizar se ha convertido en un sinónimo de debilidad. Y hay que recordar que el amor nos hace débiles, pero también fuertes. “Paz tenía razón. Vivir sin amor es cada vez más corriente…Las redes sociales nos machacan con la palabra compartir, cuando en realidad sucede lo contrario: restregamos nuestras fotos a los demás”, dice César en la novela.

Siguiendo la senda crítica, el escritor defiende la cultura europea y su forma de vida ante el sistema global: “los algoritmos de Google son los que determinan lo que es interesante y lo que no lo es. Ya no existe el periodismo. Existe el seguidismo”, dice el protagonista. Como solución a esta imposición, Inmersión propone que hagamos un viaje al interior y nos deshagamos de lo superficial. De esta forma podremos sentir la emoción artística y el sentimiento del amor.

“El amor siempre tiene un final dramático. Aunque pases toda tu vida junto al ser que amas, uno se va siempre antes que el otro. El amor es un largo combate. No se pueden hacer trampas. Pero el mensaje de la novela no es triste. El padre le dice 'tu madre era una persona buena y de la que debes sentirte orgulloso'. Y, para mí, no hay nada más bello que contarle a su hijo la historia de amor que le dio la vida”, decía Ono-dit-Biot en una entrevista a El Cultural.

Si te ha picado la curiosidad, puedes leer las primeras 30 páginas, pero una vez las hayas leído, ya te encontrarás inmerso en esta historia que deja frases tan feroces como: “a tu madre la quise y la odié. La pareja es la guerra. Ya lo verás cuando estés enamorado”.