¿Es Gran Hermano VIP Un Reflejo De Nuestra Sociedad?

Las comparaciones a veces son odiosas, pero nadie me va a negar a estas alturas y después de mil trending topics que no hay conversación española en la que no se mencione (para mal) Gran Hermano VIP. Mediaset lo tiene más que hecho desde el minuto uno gracias a sus protagonistas: Belén Esteban -o una que se le parece- y Kiko Rivera -o esa cosa inerte que se ve a todas horas en Telecinco-. Pero, ¿por qué las audiencias respaldan esta oda al sedentarismo? ¿Es España el reflejo de esta gente no VIP?

Es absurdo pensar que estos concursantes puedan cobrar hasta diez veces más en una semana que cualquier español que tiene la enorme 'suerte' de recibir el salario mínimo. Un despropósito, no por la cantidad (que también), sino por la productividad... ¿En serio comer con la boca abierta como la mal llamada princesa del pueblo vale eso? ¿Cuántos becarios tendrá Mediaset vendiendo su profesionalidad a precio de saldo?

Hubo un día que perdimos la cabeza y alguien empezó a pasarse por el forro el esfuerzo, la dedicación y la constancia. Hubo un día en el que una cadena de televisión conseguía pagarle la multa a una tonadillera con sentencia firme a cambio de un poco de intimidad de la mala y donde se discutía quién era el peor padre de todos por haber entrado a concursar.

Es bastante patético todo, y lo es porque expulsan a Los Chunguitos por hacer algo que verdaderamente no me sorprende que salga por su boca. Es complicado entender algo de las muchas cosas que escupen, pero la homofobia pudo con el espíritu simplista que les había llevado a la gloria. Que canten, pero que no hablen así, por favor. Al menos no en público.

A mí me da igual que lleven las cosas preparadas o no, o que se echen a la cara estrategias que solo una mente perversa puede ver. Lo que verdaderamente me preocupa es que exista gente así, que sean ellos mismos, que eso que piensan, dicen y hacen sea real. Porque no me gustaría saber que hay gente que admira esa ignorancia, esa prepotencia, esas malas formas y ese discurso barato. Eso sí, bien gritado.

Lo más gracioso de todo es que el máximo demonio es una ex concejala socialista que se masturbó una vez (que la sociedad española sepa). Está claro que en este país funcionamos a velocidades muy diferentes. Pero en esa casa se han pasado de frenada, se ha convertido en el patio de una cárcel donde unos y otros alardean de sus penas a ver quién es el malote del grupo. Y lo que es peor, a ver quién se lleva el premio por ser el menos malo y nos deja a todos con cara de tontos.

No sé qué fue primero, si ellos o nosotros; eso sí, que no os hagan pasar por tontos, porque para eso ya están ellos y sus frases (cortas pero matonas). Es el drama almodovariano elevado a la enésima potencia, con gitanas despechadas, rubias de tarima fácil, daños colaterales de alguna que otra corrida y mucha mantilla. Demasiada.

La pregunta tendréis que responderla vosotros mismos. Os dejo, que tengo que ver el resumen diario.