La escena del parto de 'La Casa del Dragón': ¿de verdad era necesaria tanta violencia?

El primer episodio de la precuela de 'Juego de Tronos' se recrea con unas imágenes no tan lejanas de lo que muchas mujeres han vivido 

Los Siete Reinos han vuelto a nuestras pantallas con La Casa del Dragón, la precuela de Juego de Tronos que se centra en el reinado de los Targaryen, la familia de la cual desciende Daenerys. El estreno de la serie en HBO ha sido uno de los más esperados esta temporada. Ahora bien, de lo que vamos a hablar aquí es del parto de Aemma la esposa de Viserys, detonante del hilo conductor de los próximos episodios, por lo que de ahora en adelante puedes encontrarte spoilers. 

Alerta 'spoiler'

Todxs sabemos que son marca de la casa las escenas de sangre y sexo. Es evidente que no podemos esperar de una serie como La Casa del Dragón que se omita la crudeza de las escenas o la brutalidad con la que van cayendo los personajes. Ahora bien, una misma escena puede ser grabada y pensada de formas muy distintas, que es lo que pasa con el parto de Aemma. 

El único motivo por el cual la reina consorte decide volver a quedarse encinta es para conseguir tener un hijo varón para Viserys y que este tenga a quien pasar el Trono de Hierro, ya que a priori descarta la posibilidad de entregarlo a su hija Rhaenyra. Aquí ya nos queda claro que el cuerpo de la mujer no deja de ser una mera vasija para traer hijos y mantener el linaje. Todo muy Cuento De La Criada, pero nada alejado de lo que era el funcionamiento de la nobleza en la Edad Media y hasta hace unos pocos años (pregúntale a tu abuela).

La violencia obstétrica en una escena

Durante el episodio todo apunta a que Aemma va a tener problemas con su hijo. Y así es. La escena del parto es una de las más importantes del primer capítulo y transcurre a lo largo de 10 agónicos minutos que se van intercalando con fragmentos del torneo que se celebra en honor al nuevo vástago que está por nacer. Agónicos, porque nada más ver Aemma postrada en la cama, uno de los sacerdotes le dice a Viserys que el niño está mal colocado y que seguramente madre e hijo morirán. Aunque hay una oportunidad de salvar a la criatura: practicarle una “cesárea” a Aemma.

Ponemos cesárea entre comillas porque eso no tiene nada de cesárea, sino que van a abrir por la mitad a Aemma estando viva para sacarle a la criatura. El proceso implica asesinar a la mujer en el lecho y en ningún momento se tiene en cuenta su opinión ni se le pregunta nada. Son los demás quienes deciden por ella sobre su cuerpo y su vida. 

La idea es escalofriante y la ejecución en la serie aún más. Vemos como Viserys engaña a su mujer y le dice que "todo está bien”, que van a “ayudarla” a tener su hijo. Es en ese momento cuando tiran de las piernas de Aemma para dejarla tumbada en la cama, totalmente indefensa y, entre todas las sirvientes que hay allí, le sujetan brazos y piernas.

Ante la situación, Aemma empieza a ponerse nerviosa y a preguntar qué pasa. Hasta que observa cómo le levantan la enaguas, dejando la tripa al descubierto y le aproximan una especie de bisturí. Allí Aemma empieza a chillar en una escena de puro terror y donde nosotrxs, como espectadorxs, presenciamos el momento en que clavan el cuchillo en la tripa abultada y empieza a manar sangre mientras la mujer convulsiona de dolor y pánico. 

¿Era necesaria tanta violencia?

Se trata de una escena con una fuerte carga de violencia obstétrica que resulta totalmente innecesaria tanto en lo visual como en la trama. Si querían que Aemma muriera exactamente de esa manera, se podía insinuar con muchos recursos narrativos y de cámara. Pero lo peor es que se trata de un capricho de los guionistas, pues en el mundo narrativo de la saga de George R.R. Martin nunca se ha especificado que Aemma muriera de esa manera, solo se tiene constancia de que murió durante el parto.

Deciden poner una escena de esta crudeza porque sí vuelve a ir en la línea de la costumbre televisiva de mostrar escenas con grandes cargas que violencia que mayoritariamente se dirigen hacia las mujeres. Forma parte de un imaginario colectivo en el que se presenta la violencia explícita contra las mujeres como algo “normal”. Muchxs podrán pensar que los personajes masculinos de la serie también viven escenas brutales, pero mientras los hombres mueren o son desfigurados en escenas cortas durante el primer episodio, vemos una recreación en la violencia obstétrica que sufre Aemma. Una violencia en que la mitad de la población mundial fácilmente se puede ver reflejada o puede haber sufrido ya.

La violencia obstétrica hace referencia a la violencia que sufren las mujeres embarazadas durante el parto. Son muchos los testimonios que se han recogido de mujeres que durante el parto sintieron cómo perdían su autonomía ante el médico en un momento tan delicado. Esto incluye casos en que se ha tratado con un lenguaje grosero a la mujer, que se le ha impuesto la cesárea como método único para facilitar el trabajo del doctor cuando no era necesario, adelantar el parto o bien la falta de información para que la mujer pueda decidir. 

Los casos actuales

Para los que aún piensen que se trata de quejas injustificadas, hace poco la ONU condenó a España por violencia obstétrica durante el parto de una paciente. Se trata de una paciente que, tal como figura en la denuncia que presentó ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de la ONU, fue sometida a una cesárea sin justificación médica. Una operación para la cual le ataron los brazos durante el proceso y su pareja no pudo estar presente (una imagen que nos suena bastante, ¿no?). Además, la cesárea fue practicada por un grupo de médicos internos residentes en formación, supervisados por los tutores, sin el consentimiento de ella. Consecuencia: un cuadro de ansiedad muy fuerte y un diagnóstico posterior de estrés postraumático.

Decidir incluir en La Casa del Dragón una escena como la del parto de Aemma, tampoco puede justificarse como una vocación a “reflejar” la realidad. No podemos esperar que una serie tenga afán crítico respecto a la sociedad, pero sí que no se banalice y convierta en espectáculo la violencia obstétrica. Una escena que, repetimos una vez más, ni siquiera figura en el universo literario de Juego de Tronos.