"Me gustaría que la gente joven supiese que en la vida hay que estar bien por dentro"

Cuando Rafa Méndez (Puerto de la Cruz, 1975) habla, las piernas de los aspirantes a estrella tiemblan. Desde su asiento en el jurado de Tú Sí Que Sí (LaSexta), este coreógrafo y bailarín de 41 años es capaz de elevar a las alturas o hundir en la miseria el ego de cualquier mortal. Sus frases en la academia de Fama ¡a bailar! (Cuatro) como la escatológica “caca, supercagada y una supercagadísima”, el mítico “amazing energy que te cagas” o, más recientemente, su oda al paquete del bailarín Darian han alimentado (y alimentarán) los programas de zapping durante años. Sin embargo, pocos entienden realmente quién se esconde detrás de la incontinencia verbal, las continuas provocaciones y el humor, a veces fino a veces vulgar, de este tinerfeño que parece estar de vuelta de todo.

Código Nuevo: Si algo te ha caracterizado a lo largo de los reality en los que has participado, más allá de tu ironía o tu nivel de exigencia, es tu enorme capacidad para provocar. ¿Es necesaria la provocación para sacar lo máximo de las personas?

Rafa Méndez: Sin duda, soy de los que creen que la provocación es necesaria siempre que se respete el contexto en el que se presente. En mi caso, y en un medio tan potente como la televisión, está comprobadísimo que provocar, siempre que se haga en sentido metafórico y con respeto, saca a relucir lo mejor o lo peor del concursante y eso es oro para un jurado. Vivimos esta vida para hacer cosas y, si no las provocamos, sencillamente no suceden. Soy partidario 100% de provocar para que las cosas buenas ocurran.

Algunas de tus frases más célebres han quedado grabadas a fuego en la memoria colectiva de los más jóvenes. ¿Crees que tus ‘víctimas’ entienden la hostia de realidad que desprenden tus palabras?

Lo primero que piensan los participantes de los reality al oírme es que estoy loco. La televisión es un medio muy rápido y estas pequeñas ‘mariconadas’, como yo las llamo, son las que más llegan a la gente. Esos ‘caca’ o ‘ñu’ que se han hecho tan famosos son palabras directas que te despiertan de golpe. Mi idea es trasmitirles un "hazlo ya porque te estás quedando atrás y la vida es corta". Los concursantes entienden el mensaje perfectamente porque, en el fondo, saben que voy a sacar lo mejor de ellos.

¿Realmente es posible sacar lo mejor de una persona en un casting televisivo? ¿no tienes miedo a tensar demasiado la cuerda y hundirlos?

En Fama ¡a bailar!, por ejemplo, había una tensión muy real porque se juntaba la experiencia del encierro con la exposición pública. Soy de los que creen que en la vida hay que ponerse siempre al límite para que aflore lo mejor de cada uno. En Fama se consiguió ese objetivo y no veía la hora de ir a dar clase para rascar ese talento de cada uno de ellos. Era una aventura, no por mis miles de ‘mariconadas’, sino porque esos chavales de 18, 19 0 20 años sabían que había algo detrás de toda esa locura.

Recuerdo al chaval que le dijiste “tu cara es una gran caca” en tu programa…

Justo ese chaval que se llama Cisco, y que hacía un breakdance maravilloso pero no tenía ni puta idea de bailar otros estilos, está ahora trabajando en el musical Mamma Mia. Estoy super feliz por él, hablamos mucho y creo que siempre entendió cual era mi ironía y no se lo tomó a mal. De lo único que sí me arrepiento fue de haberle dicho a un niño de 18 años, que después tendrá que ir al instituto o donde sea, que tenía cara de ‘ñu’. En ese caso me equivoqué con la metáfora. Al final, uno en su intimidad y en su corazón paga las cosas que hace.

Pero, aunque las formas a veces te puedan perder, ¿piensas que muchos de los jóvenes que se presentan en los casting están, sin saberlo, en modo ‘ñu’?

Muchas veces me veo y digo ‘madre mía’, me chirría o me llego a molestar a mí mismo. Pero soy una persona muy pasional y visceral, he sufrido mucho en la vida, he tenido mis historias y la danza me salvó de muchas cosas. Entonces, no puedo evitar ver en ellos los mismos errores que yo cometí e intento salvarles en base a las posibilidades reales que tienen. No es que uno vaya de sobrado, ni de soberbio, que lo parezco, sino que, al final, es la experiencia la que te lo hace ver. Espero hacerles entender que la vida es una y hay que darlo todo porque, muchas veces, por muchas ‘mariconadas’ nos quedamos a medias y no damos todo lo que podemos dar.

¿Cuál es la gran lección que, en tu opinión, aprenden los jóvenes que pasan por programas como Fama ¡a bailar! o Tú Sí Que Sí?

Está claro que no soy nadie para decirles lo que tienen que hacer en sus vidas, pero hay un momento en el que alguien te tiene que decir un ‘no’ para que te des cuenta de qué camino debes seguir. Cuando estaba en Londres con 19 años y sin un puto duro en el bolsillo, fui a cástings en los que no me miraban ni a la puta cara aunque para mi fuera la ilusión de mi vida. Ahora tenemos la posibilidad de realmente aconsejar a quienes buscan abrirse un hueco en este mundillo. Por eso yo lo hago y, si te resulta traumático, es porque en el fondo no es tu camino. Lo fácil siempre es decir que sí.

Te gusta mucho jugar con el erotismo incluso a la hora de valorar las actuaciones, ¿te consideras una persona hot, hot, hot?

Sí, de hecho soy una persona muy sensual, que no sexual, porque follo menos de lo que me apetece y de lo que me gustaría (risas). Amo la sexualidad, amo la belleza, la belleza corporal. A veces en las redes sociales me mataban diciendo que para mí, si el cuerpo no iba con paquete, nada funcionaba. No, en todos los espectáculos del mundo están todos prácticamente desnudos y no para vender, que también, sino porque el trabajo hay que verlo. Da igual que sea Madonna, Beyoncé o el Cirque Du Soleil, todos utilizan el desnudo en sus espectáculos.

— Rafa Mendez (@rafamendezzzz) 4 de marzo de 2017

¿Qué te pasó por la cabeza cabeza el día en que el paquete de Darian se cruzó en tu vida?

Insisto en que me encanta ver a la gente desnuda porque me gusta ver cómo trabajan esos músculos, es algo maravilloso y está más allá de la sexualidad. Al chico este que le dije lo del paquete, pero si te digo la verdad y saliéndome de la profesionalidad, ni me lo tiraría en la vida real. Lo que pasa es que si te plantan un tío con un paquetazo delante que está viendo todo el mundo pues me apetece decirlo y punto. Al final, estamos en el mundo por el sexo pero no ese sexo rápido y sin sentido, sino por el amor. La vida está muy conectada a la sexualidad y, sobre todo, a la sensualidad.

Habrá a quien no le guste tu estilo pero es innegable que ha resultado todo un éxito televisivo. ¿Qué se te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra "éxito"?

Ahora mismo para mi el éxito es estar conversando con Código Nuevo mientras me paseo por una playa maravillosa en la que en breve me voy a poner en bolas. Quizá por lo que ha vivido cada uno, el éxito tiene una definición diferente. Mi verdadero éxito en la vida fue conseguir ser yo de verdad. Me costó mucho ser yo, reconocerme a todos los niveles y no te hablo solamente de a nivel sexual. Poder decir "hago lo que quiero y cuando quiero". Me gustaría que la gente joven supiese que en la vida no se resume todo en salir continuamente en la tele, en ser esto o lo otro. Más que tener ese afán por ser hay que estar bien dentro. Eso es lo que a mí me ha funcionado y me ha hecho feliz.

A modo de conclusión y como mensaje a nuestros lectores ¿qué frase pondrías en un cartel gigante donde pasaran miles de jóvenes cada día?

Me gusta mucho la frase: "la vida son tres días y vamos por el segundo". Deberíamos hacer lo que sentimos y queremos pero ya no hay tiempo que perder. A mí la gente que habla mucho de cumplir sus sueños me cansa: mejor hazlo ya y cállate la boca. Perdemos mucho tiempo pensando en ‘mariconadas’, en el qué dirán y, cuando llegue el día que estés en una cama postrado y enfermo, a nadie le va a importar donde estás, ni lo que estás haciendo. El tiempo pasará para que te mueras y ya está. Demasiadas personas entran en bucles sin sentido por problemas sentimentales o por no aplicar la lógica. Mi mensaje a los jóvenes sería: hazlo ya y punto. Atrévete a abrir tu propio camino en la vida.