Guía fácil para saber si es el karma o tu gilipollez particular

La expresión “esto ha sido cosa del karma” es una de las más escuchadas cuando te ocurre alguna desgracia o un plan no te ha salido como esperábamos. No obstante y tras una ardua investigación en Wikipedia, hemos corroborado que el karma no es solo la 'mala suerte', sino “una energía trascendente que se deriva de los actos de las personas”. Hasta aquí todo cuadra, pero resulta que el karma en realidad es algo mucho más complejo. Proviene del hinduismo y se contrapone a las doctrinas abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islamismo), dominantes en nuestro país y alrededores, porque ninguna de ellas cree en las sucesivas reencarnaciones que quedan condicionadas por cosas que hayamos hecho en vidas anteriores.

Pero bien, vale, hasta aquí todo genial, pero... ¿a qué viene todo esto? Pues que el 11 de noviembre se estrena No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, la película basada en la novela de Laura Norton. El libro es un auténtico best-seller y no es para menos, de esos con los que te identificas desde el primer momento y aprendes a diferenciar si el patetismo forma parte de tu personalidad o es que vives en un bucle de mala suerte eterno. 

En el filme dirigido por María Ripoll, la actriz que hace de Sara Escribano es la genial Verónica Echegui, quien va a vivir las siguientes situaciones con su familia, pareja y amigos. ¿Qué será lo suyo, karma o gilipollez particular? Esta es una guía para reconocerlo fácilmente, por si alguna vez te suceden cosas similares. Que ya te digo yo que algunas te ocurrirán.

El patetismo puede tener su lado bueno

Todos tenemos un nivel de patetismo que nos corre por las venas, solo que algunos lo tienen más desarrollado y otros saben cómo disimularlo. Si siempre escribes pero nunca te contestan o en las noches de fiesta te lanzas a los besos de alguien pero acabas recibiendo la cobra del siglo, tranquilo porque no estás solo.. El personaje creado por Laura Norton se define por la facultad de ser patética, pero en el buen sentido. Sin embargo, no esperes creer que todo lo sucedido en tu vida es por el karma, de vez en cuando toca imponerse.


Tener una relación a distancia

Vale, en este caso no es culpa directa de nadie pero... ¿quién te ha mandado a ti ir a buscar el amor a tantos mil kilómetros de distancia? Tal vez alguna vez dijiste algo de "pues a mi nunca me pasará" o te reíste por dentro cuando una amiga de tu amiga de la prima de tu amiga te contó que su novio se iba de Erasmus y pensaste: "ay pobre, menudos cuernacos bonitos te van a meter". ¿Será Karma? En este caso aceptamos que lo pienses pero si eres un pesimista crónico probablemente la relación fracase por otras cositas.

no culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas

Dejar entrar a tu familia en casa

Y menos si llevan maletas.  Es la regla nº1 de la independencia, referéndums aparte, así que ni se te ocurra echarle la culpa al karma. Tú les abres las puerta y ellos son los que se quedan. No te quejes si luego te organizan los armarios o te esconden el vibrador. Te lo has buscado tú solo.  Sara en la pel´cula se deja torear y acabará pagándolo, pero entre risas.


Abrir una tienda de cosas muy raras

¿Hola? Está claro que el cocinero Ferràn Adrià no se hizo famoso por mezclar el arroz con el tomate e inventó nuevos sabores, pero si quieres abrir un negocio y triunfar, montar una tienda para vender plumas no será un camino de rosas. Vamos, que aquí no le eches la culpa al karma.


El pasado siempre vuelve, no te líes

Y además cuando toca a tu puerta lo hace bien fuerte, para que abras y la cagues. Otra vez. ¿Qué le hiciste a esa persona para que ahora te dé esa puñalada? ¿No cerraste el capítulo como debías? ¿Le hiciste un ghosting a alguien y ahora te lo están haciendo a ti? Vale, aquí vamos a dejar que le eches la culpa al Karma, pero solo si crees fervientemente en el hinduismo. De todas formas y para salir de dudas, lo mejor es ver en cines lo que sucede con los personajes de No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, que seguro que podemos aprender algo.

A cagarla menos, por ejemplo.