Guía Para Besar Bien A Una Chica Sin Asfixiarla En El Intento

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Si el futuro de una pareja puede predecirse con el primer beso habrá que empezar a tomárselo enserio; y como sabemos que besar no es tan sencillo como nos enseñan las películas de Hollywood, vamos a ponerle un poquito de ganas al tema y a resumirte los errores que jamás deberías cometer para que besar se convierta en una fiesta con sabrosa resaca en la que fusionarte con su boca no sea un trauma que acabes contándole a Hitch entre pañuelos y lágrimas. Y por favor, por solidaridad, que se mueva este artículo. Que somos muchas y las desgracias demasiadas.

Jugar con la lengua como si fuera un remolino

Por favor, basta. La lengua no es ningún parque de atracciones, no hace falta que vengáis a experimentar dentro de nuestra boca todas las acrobacias que creéis que molan porque lo único que acaba pasando es que nos entren ganas de vomitar. Y de hecho, a veces, no lo decimos pero, por dentro, vomitamos.

Consejo: hazlo lento, suave, juguetea, no seas grosero. Trata nuestra lengua con la misma delicadeza con la que le darías los buenos días a tu abuela.


Abrir los ojos como si fueras un búho

Hay mucho romanticismo en un beso, no le quitéis el sex-appeal abriendo los ojos de par en par como si quisierais comprobar si tenemos la piel bien exfoliada de impurezas y espinillas. No sois un dermatólogo, tened esto en cuenta. Y no, tampoco queremos ser testigos de vuestra frustración en cuanto a profesiones se refiere. ¿Ok, o no ok?

Consejo: Es fácil, gratuito y un acto benévolo que agradeceremos forever and ever. Cerrad ventanas que a oscuras todo cobra más emoción.


Succionar los labios a modo ventosa

Mayday-Mayday, la perdemos. Queremos besos, joder. Besos. Solo eso. No se trata de un rescate por ahogamiento ni nosotras tampoco tenemos complejo de vigilantes de la playa para socorrernos a nosotras mismas. Despacito, delicado y con pausas para que podamos respirar y recuperar el aliento. Si hay que perder el sentido al menos que sea por placer, no por asfixia.

Consejo: Juega con delicadeza y sé gentil en tus entradas y salidas a la cavidad bucal. Preferimos la penetración progresiva a los tsunamis.


Babearnos toda la cara

Bésame, bésame mucho pero sin que muera ahogada en el intento y termine como Kate hundida en las profundidades de tu saliva. Queremos que nos comáis la boca, no la cara. Gracias.

Consejo: Controla tu sed, hay besos para rato. Pero no te olvides de dosificar la intensidad y que la euforia del momento no rompa el encanto.


Ir a todo gas

El prisas, el acelerao, el 'too fast too furious'. Ese beso que derrapa sin que te de tiempo a siquiera saborearlo y que haría que el mismísimo Paul Walker se levantase de su tumba para darte un buen guantazo.

Consejo: Tranquilo y con buena letra. Ya te lo dijeron en el colegio y te resultará útil aplicarlo aquí.

Guillotinar nuestra dulce carita

La despiadada barba dura que traéis sin miramiento a nuestros cuidados cutis, que después de morrearnos nos deja la cara como si fueseis Jack el destripador podéis eliminarla. El propósito no es destrozarnos los labios y dejarnos la piel en carne viva. Por favor hombres del mundo, u os dejáis la barba larga o la tenéis como un culo de bebé.

Consejo: Por si no lo sabías, existe un invento llamado Copperface, lo mejor para el hombre y la salvación para una larga vida a los besos. Acuérdate de que si tu barba es dura, por lo menos que tu maquinilla lo sea también. No tengáis miedo, eh, que no muerde. Y la verdad, se agradece.