Grimes, Adele, Gaga… Las Cantantes Levantan La Voz Contra El Chantaje Sexual En La Música

“No terminaremos la canción si no vienes a la habitación de mi hotel”. Así de burdo. Así de cruel y de asqueroso. Y la frase va entrecomillada porque no es una forma de hablar. Esta es la sentencia que la cantante canadiense Grimes ha tenido que escuchar de más de un productor musical. Así lo explicaba en una entrevista en Rolling Stone, en la que también contaba que, de haber sido más joven o de haber tenido una situación económica más desesperada, tal vez hubiera accedido. Pero jamás lo hizo. Ahora es valiente y levanta la liebre, pero el hielo en este terreno lo rompió la cantante Kesha, que sigue en guerra legal contra su manager.

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Kesha denunció en octubre de 2014 a su productor musical, Dr. Luke, por abusos sexuales y psíquicos. Explicaba que, desde que comenzara su relación profesional, él la había forzado a consumir drogas y a beber alcohol, llegando incluso a abusar de ella durante un viaje en avión. Por su parte, Lukasz Gottwald, Dr. Luke, se ha defendido a través de Twitter diciendo que jamás ha violado a nadie y que siente pena por la gente que juzga sin conocer los hechos.

El último capítulo de la historia lo firma la jueza que lleva el caso: la Corte Suprema de Nueva York obliga a la cantante a continuar con el sello discográfico, prohibiéndole romper su contrato. Y de ahí algunos grandes de la música hayan empezado a levantar la voz para denunciar estos casos.

No solo Grimes: otras cantantes como Ariana Grande, Lorde o Adele han mostrado públicamente su respaldo a Kesha. Lady Gaga publicó un tuit en el que decía: “Hay personas en todo el mundo que te quieren, Kesha. Yo puedo decir que me fascina tu valentía”. Y, lo más sorprendente: Taylor Swift ha donado a la cantante 250.000 dólares para que continúe con su batalla judicial.

Porque las mujeres están perdiendo el miedo. Grimes escribía: “me siento horrorizada y desilusionada con la industria musical”, denunciando el paternalismo bajo el que, muchas veces, están obligadas a trabajar. Habla, en otra entrevista en The Fader, de machismo, de puertas cerradas, de cómo a las mujeres se les ponen trabas para que participen en los trabajos técnicos y de producción. De cómo se las aísla y de cómo, además, algunos hombres se creen con derecho a pedirles sexo a cambio de promoción musical.

La batalla de Kesha continúa, aunque ella es únicamente la que enarbola la bandera. Por el respaldo de sus compañeras, bien pudiera parecer que este tipo de situaciones son más habituales de lo que creemos. La guerra no ha terminado, así que el tiempo dirá si de verdad está sirviendo para comenzar a sacar a la luz otros abusos y para que nos demos cuenta que, detrás de una gran voz, puede haber también un tremendo drama.