‘Genera+ion’: la serie que explora el amor, el sexo y la identidad

Un retrato sobre lo difícil que es crecer y autoconocerse en la adolescencia, cuando el telón de fondo de la vida es el instituto y un gigantesco y loco mundo espera fuera

Una adolescente intenta parir en el lavabo de un centro comercial. Quiere evitar a toda costa que se enteren sus padres, por lo que pasa de llamar a una ambulancia y opta por solo contar con la ayuda de una amiga que busca en internet información sobre partos naturales. ¡PAM! Esta es la brutal escena con la que arranca Genera+ion, una serie que se estrenó en HBO en marzo y que el próximo 17 de junio regresa con la segunda parte de su primera temporada para volvernos a enganchar con conflictos que todxs vivimos de adolescentes, pero con una mirada actual que es más que un retrato fiel de cómo ha crecido la generación Z.

Cuando hablamos de conflictos hablamos de embarazos no deseados, descubrimiento de la propia sexualidad o identidad, el valor de atreverse a ser unx mismx desafiando los cánones sociales o, como no podía faltar de ninguna manera, esas inseguridades que pueden ser el mayor obstáculo ante lo que busca casi cualquier joven: el amor.

Se trata de una variedad de temas que retratan a la perfección un puñado de jóvenes, muy despiertos a nivel político y social y a los que es muy fácil querer desde el minuto 0. Chester (Justice Smith) es un jugador de waterpolo y saca muy buenas notas, pero recibe una pequeña bronca en el instituto por vestir con una especie de top y otras prendas ‘incorrectas’; Nathan (Uly Schlesinger) tiene algunos conflictos internos descubriendo su bisexualidad y aceptando que se siente atraído por Chester, Naomi (Chloe East) busca el esperadísimo momento de perder la virginidad con su pareja, Greta (Haley Sanchez) está enamorada de otra estudiante bastante insegura, Riley (Chase Sui Wonders); y más personajes y situaciones que muestran la dificultad de autoconocerse y de construirse como persona entre los pasillos del instituto, pero con tonos de humor, atrevimiento y mucha firmeza.

Y lo de la firmeza es importante no solo porque consigue que la serie escape del pesimismo, también muestra cómo este puñado de estudiantes aceptan que la vida tiene luces y sombras y que el futuro no es tan ideal como pintan los anuncios de perfumes, que los conflictos son parte de su día a día y de lo que les constituye como personas. Unas identidades que ellxs van forjando a base de diferenciarse y de mostrarse tal y como son usando etiquetas de las cuales la generación millennial escapó todo lo que pudo en su adolescencia. Por suerte, la generación Z ha aprendido que mejor autoetiquetarse antes de que la sociedad lo haga por ellxs y que no se puede huir de lo que unx es, piensa o siente. Siempre acaba volviendo.

Se trata de una forma de ver la vida que encaja a la perfección con el equipo que hace posible esta serie. Como productora tenemos a Lena Dunham, protagonista de uno de los máximos referentes para los millennial si hablamos de series: Girls. Y como cocreadores tenemos a un tándem bastante curioso: el guionista Daniel Barnz (Cake) y su hija Zelda Barnz de 19 años. Ella empezó a escribir la serie con solo 17 años, muy cerca de la edad de los protagonistas y, por tanto, con conocimiento de sobras para saber lo que importa unx cuando se está convirtiendo en adulto pero se sigue sintiendo un enano, cuando el principal telón de fondo de la vida es el instituto y un gigantesco y loco mundo espera fuera. Que miedo, pero que bonitos eran esos tiempos, joder.