El fenómeno Britney Spears o por qué algunos siguen amando la música de la adolescencia

A los humanos nos flipa negar el pasado, manipularlo como si pudiéramos cambiarlo a nuestro antojo sin que nadie se diera cuenta. “Nunca he llegado a casa borracha (que tú me hayas visto), mamá”; “de verdad, cariño: es la primera vez que me pasa (contigo, claro)” o la clásica: “qué va, yo nunca me compré el disco de Backstreet Boys”. En ese aspecto, el musical, todos cojeamos un poco. Quien más y quien menos, en realidad. Pero casi todos hemos sido adolescentes insensatos: ridículos y exaltados defensores de efímeras pasiones, de bandas y artistas que generaban burla entre nuestros padres y hermanos mayores, seguidores de estéticas dictadas por la Súperpop.

Todos tenemos un pasado. La pregunta es: ¿cuánto os avergonzáis de él y de los grupos que escuchabais cuando erais adolescentes y no teníais criterio? Entendemos que básicamente hay tres niveles, pero que nadie se nos ofenda: sabemos que, por muy embarazosa que fuera vuestra edad del pavo, os habéis rehabilitado y que no seguís escuchando lo mismo que antaño a escondidas. Ya no (… ¿verdad?)


Nivel pastel

Vosotros, los que no tenéis perdón de Dios, os la colaron. Fuisteis víctima de los mass media, de Fernandisco y Tony Aguilar de Los 40 o de algún hermano o hermana mayor aún más moñas de lo que fuisteis vosotros. Si tenéis en formato físico alguno de los siguientes álbumes, no lo digáis jamás.

Backstreet Boys – Backstreet Boys (1996)

A ver, ¿qué coño era aquello? ¿Rap? ¿Pop? ¿Pop-rap? ¿Pop-soul? ¿Dance? ¿Todo eso y nada a la vez? Después de Take That, ellos fueron el icono de boy band más impactante de los noventa, logrando innumerables discos de platino e incontables números uno. Es vergonzoso haber comprado su primer álbum, pero entra dentro de lo comprensible: nos pilló a todos desprevenidos. Ahora bien, con el segundo ya no había excusa. ¿Sabéis lo peor? Que no han dejado de existir. Llevan 10 discos, flipad. Y esto es lo que opinan los adolescentes de hoy sobre ellos:

Spice Girls – Spice (1996)

En una línea estilística semejante a BSB pero más ligerita y en clave femenina, Emma, Mel B, Melanie C, Victoria y Geri se colaron en 145 millones de hogares de todo el mundo en forma de tres álbumes. Así que no estáis solos, ¡Ánimo! Hay que decir que como producto mediático fue impecable: igual que ocurre con la serie Friends, todos nos sentimos atraídos e identificadas con un personaje en concreto: la infantil, la deportista, la elegante… confesadlo, ¿vosotros de quién erais?

Britney Spears – … Baby One More Time (1999)

Esa portada: la del primero de Britney; y aquellos videoclips. Iconos de un pop adolescente sugerente, cargados de erotismo explícito y ligeramente obsesionados con el rollo colegiala. Modelos que hoy en día causan sarpullido y agrios debates sobre la imagen de la mujer. Aquí prácticamente no hay excusa: avergonzaos y punto.

PD: Que se haya instalado en el Planet Hollywood de Las Vegas con un show diario a lo imitador de Elvis, dice mucho sobre el tema que nos ocupa.

Nek – Nek (1997)

“Y si te como a besos sabrás / lo mucho que me duele / este dolor. / No encontraré en tu abrazo el sabor / de los sueños que Laura me robó. / Si me enredo en tu cuerpo sabrás / que sólo Laura es dueña / de mi amor”. ¿En serio, Nek? ¿en serio? La versión caradura de Eros Ramazzotti nos la metió doblada con su estilo rockerillo y con esa ‘Laura no está’ que cuela por una Mr. Jones de Counting Crows hispano italiana. Ojo con no tararear ‘Tu nombre’, la dos: el hit tapado. Volver a caer aquí resetea cualquier absolución de vuestros pecados (musicales).

PD: Tras reinventar varias veces su imagen, su estilo y su música, ahora le ha dado por el rap moderno (llevando, eso sí, una camiseta de Ramones). Y así le atizan sus compatriotas:

Pero es que…

Y es que…

Enrique Iglesias – Alejandro Sanz – Ricky Martin – Chayanne – Paulina Rubio – etc.

Sin entrar en detalles, proponemos una amnistía general con los ojos cerrados para todos los oyentes de estos artistas y de otros más innombrables todavía, aplicable solo para los que picaron con sus primeras publicaciones. Los que repitieron, incluso en el caso del Corazón partío de Alejandro Sanz, al rincón de pensar unos añitos más.


Nivel contestatario

Vosotros, que aprendisteis a pensar por vuestra cuenta, tenéis un pase. Podéis avergonzaros (si queréis) de aquellas melenas, de lucir pintas de guerrillero llevando a la vez unas Vans desgastadas por el roce del skate. Pero qué narices, la adolescencia es precisamente eso: contradicción y rebeldía.

Boikot – La ruta del Che (1997, 1998 y 1999)

O Reincidentes, Kortatu, Barricada… cualquiera de las bandas de punkrock nacional de los noventa despertaba cierto nivel de autogestión del pensamiento, y eso salva a todos sus oyentes. Puede que musicalmente no fueran nada del otro mundo, con discursos instrumentales y narrativos monolíticos, de extrema izquierda, pero incitaban a poner en duda lo impuesto y a no aceptar lo masticado.

Bad Religion – Stranger Than Fiction (1994) / The Offspring – Ixnay On The Hombre (1996)

Como una cosa llevaba a la otra, pasar de Boikot & Co. al punk rock californiano (también llamado skate punk o hardcore melódico) era un proceso natural. NOFX, Pennywise, No Use For A Name o Rancid otorgaban ese espacio de rabia y desahogo adolescente que, bien canalizado, mejoraba la convivencia con el resto de tu inocente familia.

PD: Llevar esta camiseta un domingo por la mañana por el barrio de Salamanca era lo más.

Extremoduro – Agila (1996), Canciones prohibidas (1998)

Como dice el tópico de las drogas, Extremoduro era la marihuana que debía introducirte en otras sustancias (musicales) más fuertes. Muy por encima de otros trovadores de su generación (Platero y Tú, Los Suaves, Marea, La Fuga) Roberto Iniesta hablaba de asuntos marginales, pudiendo ser poético y soez en la misma frase, y no hay otra forma de etiquetar su música que como rock transgresivo. Eran una manera de ir más allá de lo razonable, de lo correcto: El Lobo estepario del rock español.

Beastie Boys – Rage Against The Machine – Linkin Park – Deftones – Blind Guardian – Iron Maiden – Metallica – etc.

¿Aprendiste lo que era la lucha de clases con RATM? ¿La lucha racial por Beastie Boys? ¿Leíste El señor de los anillos oyendo Blind Guardian? ¿Descubriste que los músicos de heavy metal eran unos virtuosos? ¿Te moló en su momento el nu metal –todos caímos con Take A Look Around, la mítica canción de Limp Bizkit para la peli de turno de Mision: Imposible– pero lo dejaste a tiempo? No son bandas ni géneros que marquen el compás de los nuevos tiempos a nivel de popularidad musical hoy en día, pero hay que reconocer el mérito de escucharlos e interpretarlos. Como quien se especializa en autores de cine de género: los John Carpenter, Wes Craven y demás.


Nivel intelectualoide

Vosotros, que ibais un paso por delante del resto, los que nacisteis surcando vinilos de Lou Reed, Pink Floyd, Leonard Cohen y Hendrix, ¿sentís mucho orgullo por vuestro acervo?

Vosotros, lo que cazasteis al vuelo el OK Computer de Radiohead en cuanto salió, ya habréis interpretado ese inquietante futuro que de tan presente que es ya casi es pasado, ¿verdad?

Vosotros, los que disteis continuidad a las trayectorias de Surfin’ Bichos y Mercromina con la de Los Planetas y Sr. Chinarro, ¿gracias a eso entendéis mejor este país nuestro tan desastrosamente binario?

Vosotros, los que presumíais de preferir a The Stone Roses, Blur y Pulp a los popularísimos Oasis, ¿os dais cuenta de que repetíais el patrón filo británico de vuestros padres?

Vosotros, los que os rasgabais las vestiduras con Nirvana, Pearl Jam y toda la cohorte grunge, ¿os habéis enterado ya de que Kurt Cobain y todo el género han sido pasto de aquello contra lo que se manifestaba?

Vosotros, que os creíais tan bohemios por pasar del britpop, por mirar a Bristol y por deleitaros con la elegancia del trip-hop de Portishead y Massive Attack, ¿alguna noticia del género a fecha de hoy?

Vosotros, que os sentisteis muy frescos por llegar con la ola de The Strokes, ¿recordáis la cara que puso Albert Hammod Jr. al ver como Julián Casablancas destrozaba Vision of Division en el Primavera Sound 2015?

Pues lo que expresa esa cara, básicamente, es lo que pensamos de los que no sentís vergüenza por vuestros gustos de adolescente. Porque todo aprendizaje se basa en el concepto prueba-error, y si no habéis usado la edad del pavo para errar catastróficamente en este aspecto, algún día lo haréis. Y, como el sarampión o las paperas, es mejor pasar la etapa de mal gusto musical cuanto antes; después de los 18 las consecuencias son mucho peores.