El Pasado Feminista Quema-Sujetadores De Marge Simpson

Madre amantísima, esposa abnegada, de profundos valores familiares y religiosos. Ella vive por y para su familia: lava, limpia, cocina, cuida. Se podría decir que Marge Simpson es el prototipo de ama de casa de los años 50 o 60. Por eso sorprende tanto que la mujer con el peinado más estrambótico de la televisión tenga un pasado tan feminista.

¿No os lo creéis? Sólo hay que poner un poco de atención. Seguro que recordáis el capítulo Así como éramos (temporada 2), en el que el Homer y Marge cuentan a sus hijos cómo se conocieron en el Instituto de Springfield. Por aquel entonces, Homer ya apuntaba maneras: fumando en el baño, saltándose las clases, siempre castigado... un preludio de lo iba a ser su vida de hombre sin talento y holgazán. Pero Marge era otra cosa: estudiosa, inteligente, aplicada, inquieta y, sobre todo, comprometida con las causas femeninas. La señorita Bouvier (su apellido de soltera) era la típica “agitadora quema-sujetadores”, tal y como la definía el director del Instituto, Dondelinguer.

A la menor oportunidad, cogía un megáfono, se subía a una tarima y lanzaba soflamas pro-derechos de la mujer, de la igualdad de los sexos y, si podía, prendía fuego a su sujetador. Una chica independiente, trabajadora, segura de sí misma. Además, Marge lucía una larga y sedosa melena, un pelazo Pantene de color azul, que muchos vinculan a un sentimiento de rebelión frustrada. “Desde su adolescencia, ha mostrado una orientación feminista que a través de los años se ha truncado por su papel de ama de casa tradicional con un esposo e hijos que cuidar. De ahí que su cabello permanezca recogido y tome la forma que presenta, pues es una protesta frente a la organización social machista”, comenta Juan Pablo Marín Correa en su libro Detrás de los Simpson.

También era una chica con gran sensibilidad artística. En el capítulo Pinta con grandeza (temporada 2) Marge recupera su pasión por la pintura y descubrimos que era una gran fan de los Beatles y, más en concreto, de Ringo Starr, al que retrató en cientos de ocasiones. Pero ella cambió los libros por el delantal, las pinturas por el plumero y sus inquietudes feministas por el sometimiento a un marido, a unos hijos y a una casa de tonos pastel.

Ella vive para Homer y para sus hijos. De hecho, la ausencia de tareas en el hogar la empuja, incluso, al consumo de alcohol. En una ocasión, nuestra protagonista no tiene otro remedio que mudarse de ciudad siguiendo a su marido, al que han ofrecido un trabajo mejor pagado en una nueva empresa. La casa que se les asigna está completamente informatizada, así que Marge termina las tareas del hogar a las 09:15h y, al verse sin nada que hacer, la pobre recurre a la botella de vino para pasar el rato (Sólo se muda dos veces, temporada 8)

Pero si Marge es la cara de la moneda, su hija es la cruz. Lisa Simpson tiene sólo ocho años, pero ya despunta como una mujer inteligente, preparada y comprometida. Quizá un reflejo de su madre, aunque con 30 años de diferencia. La pequeña es estudiosa, culta y con gran talento para la música. Representa los valores ideales para los americanos: es patriota aunque crítica con las desigualdades y las corruptelas. De nuevo Juan Pablo Marín Correa establece un vínculo entre la forma de su pelo y su personalidad, relacionando sus puntas con el símbolo norteamericano por antonomasia: “La fisionomía de Lisa en su cabeza es analógica a la Estatua de la Libertad”.

Todavía queda un rayo de luz para la familia Simpson. En Bart no se puede confiar, pero Lisa tiene todavía la oportunidad de no cometer los errores de su madre, siempre que no termine casada con el panoli Milkhouse, el bestia Nelson o el bueno de Ralph Wiggum.

Así que la próxima vez que veáis a Marge arrodillada limpiando el último estropicio de Bart, haciendo la colada en un barreño porque la lavadora se ha estropeado y Homer ha gastado su sueldo del mes en Duffs, guardad la esperanza de que quizá un día se deje de echar laca, vuelva a lucir su melena azul y ponga firmes a todo el mundo. ¡Amén, hermana!