Mi experiencia en First Dates I: Casting superado

“Estás como una puta cabra”. Creo que fue la frase que más escuché tras contar a mis allegados la genial idea de presentarme al famoso programa de citas First Dates. Pero volvamos más atrás para que entendáis mejor la historia. Era una calurosa noche de agosto y estaba muerta de asco. Hice zapping en busca de algo decente para acompañar la cena y acabé tomándome la ensalada en compañía de Sobera y una fauna de lo más diversa y variopinta. 

Mi experiencia en First Dates variopintaNo era la primera vez que veía First Dates y la verdad que me hacía gracia pero nunca lo barajé como una opción para encontrar pareja. Yo soy más de Tinder, de putivuelta de discoteca o de amigos de amigos a los que echas el ojo y les das a seguir en Instagram. Lo sé, ligar no es mi fuerte.

¿Y si me apunto, qué?

El caso, que ese día estaba aburrida. Aburrida y soltera. Un cóctel mortal que unido a mi abstinencia no voluntaria de las últimas semanas se convirtió en un: “¿Y por qué no?”. Mi sentido del ridículo brilla por su ausencia, tengo un toque friki y no tengo filtro. A priori cumplía todos los requisitos para superar el casting.

Mi experiencia en First Dates torrente

Me metí en la web de Cuatro y rellené las 17 preguntas: datos personales, hobbies, qué estás buscando, bebes, fumas… Lo normal. Killer questions en busca de solteros exigentes desterrados de Edarling. Juro por Dios (no soy creyente así que mucho no vale, pero prometo que es verdad) que jamás pensé que esto fuera a ir a mayores. “Si cada día reciben más de 100 solicitudes ¿qué coño me van a llamar a mí?”. Pensaba desde mi ingenuidad.

Mamá, tu hija va a salir en televisión

Dos semanas después recibo una llamada de un número desconocido. “Hola, soy Emilio de First Dates”. Mi cara de 'la que has liao, pollito' pasará a los anales. El simpático redactor me dijo que les había molado mucho mi perfil y que querían saber más de mí. Tenía que enviarles fotos, un vídeo presentándome y rellenar otro cuestionario (más largo que un día sin pan) explayándome acerca de lo que andaba buscando.

Tras enviar el formulario repleto de perlitas literarias de las mías, el “equipo de emparejamiento” que así se hace llamar, no tardó ni 48 horas en ponerse en contacto conmigo nuevamente. “Hemos visto tu vídeo y nos has encantado. De los mejores que nos han enviado”. Yo seguía flipando. No entendía cómo la pedazo de cutrada que había enviado diciendo gilipolleces en la terraza de mi casa había podido gustar tanto.

Buscaron, buscaron ¡y lo encontraron!

Yo ya había puesto toda la carne en el asador y ahora el equipo de emparejamiento era el encargado de hacer su trabajo y encontrar a mi príncipe azul. A los pocos días lo tenían: “Leyre, hemos encontrado a tu chico perfecto”, afirmaron con rotundidad. Al oír esas palabras, yo ya me imaginaba algo así (sigue soñando guapa):

 Mi experiencia en First Dates 1El motivo real por el que me había apuntado a todo esto era por la experiencia. La coña de quedar con los amigos y ver juntos cómo hago el imbécil en la tele, echarnos unas risas con los montajes y efectos que les meten a los vídeos… Pero una parte de mí no descartaba el match. ¿Y si encuentro el amor verdadero en prime time? ¿Y si me disponía a cenar con el futuro padre de mis hijos? Soy una moñas, lo reconozco, pero a ratos me gustaba fantasear con una escena hollywoodiense.

Dejé de imaginar y me volví a centrar en el presente. En una semana estaría camino de Madrid para tener una cita a ciegas televisada y que verían casi dos millones de personas. Creo que cuando me apunté no pensé demasiado en todo esto pero como soy así de impulsiva. ¡De perdidos al río!

Comenté en el trabajo el notición y, al igual que había pasado con mis amigas, los adjetivos loca, chalada, zumbada, etc. brotaban de sus bocas como margaritas en primavera. Aún así todos me apoyaban en la causa. Mi jefa dejó que me cogiera el día libre e incluso elaboramos una súper porra para ver si había algún Sandro Rey en la agencia que acertara el físico, nombre, edad y profesión del pretendiente.

Ya no había vuelta atrás. Los billetes del AVE habían llegado a mi bandeja de entrada y mi madre había propagado la noticia por mi pueblo natal. Estaba preparada para grabar 'mi gran noche'.  

Continuará...


Aquí puedes leer el siguiente artículo de la serie: Mi experiencia en First Dates II: cita FAIL con final inesperado