Algunas escenas de cine que jodieron mi vida amorosa y sexual

Si eres milenial y además te gusta el cine, seguro que a lo largo de tu vida te habrás empachado con más de una sobredosis de amor gracias a miles de momentazos estelares en el cine. Pero, también es muy posible que algunas de las que te emocionaron años atrás te hayan dejado de piedra al volver a verlas años después. ¿Cómo podías suspirar por Edward (Richard Gere) mientras le decía a Vivian (Julia Roberts) “cuando estás quietecita eres preciosa”? Deleznable.

De hecho, casi ninguna de ellas pasaría hoy ‘el test de igualdad' ni están libres de prejuicios machistas. Forman parte de esa cultura del patriarcado que, durante tanto tiempo, ha lavado el cerebro de hombres y mujeres para que pensemos que ‘las damas deben ser salvadas por ese príncipe azul’. Aún así, y esta es la verdadera ‘magia de Hollywood’, no te cansas de ver algunas escenas que nos han hecho tener las expectativas sobre el amor y el sexo muy (demasiado) arriba.

Menos mal que películas como (500) días juntos, se encargaron de mostrar el mítico ‘realidad vs expectativas’, tan cotidiano en la vida real. Independientemente de que seas hetero, gay, lesbiana, trans…algún clásico del cine romántico te habrá puesto el podio tan alto que, de alguna manera, te ha jodido un poquito la vida. Si por el contrario, has vivido una historia de ese calibre, te invito a que la cuentes o la filmes.

Por todo esto ya para que tú también reflexiones sobre tu cultura cinéfila y emocional, aquí van unos cuantos ejemplos de escenas que me emocionaron, pero aún no he vivido (está claro que es ficción, pero a veces la mente juega malas pasadas):

  • 1. Salí a pasear por el barrio y no apareció Mr Darcy entre la niebla enfundado en un espléndido abrigo largo.
  • 2. Una vez más, Mr Darcy -esta vez el del Diario de Bridget Jones- no me envolvió con su abrigo bajo la nieve cuando tenía frío. Aunque también es cierto que no acostumbro a salir en tanga de leopardo a la calle.
  • 3. Los besos al revés, como el de Spiderman o My Blueberry Nights, son un choque dental asegurado. Por no hablar del simpático arándano que se te queda entre los dientes.
  • 4. Aún no he encontrado a ningún mortal que tenga los brazos de Ryan Gosling que pueda levantarme grácilmente -a la vez que me besa- bajo la lluvia, como en El Diario de Noa.
  • 5. Tampoco un tío con los abdominales ‘pintados con Photoshop’ que sea capaz de emular el mítico paso de Dirty Dancing antes de echar un polvo. Es que lo de Gosling no es normal.
  • 6. Nadie me ha declarado su amor eterno con la frase ‘to me, you are perfect’, escrita en una pancarta el maldito día de Navidad. Y mira que también estuve de Erasmus en Lisboa, pero no obtuve ninguna petición de matrimonio frente a medio barrio de Alfama expectante.
  • 7. Los líos de Nochevieja son míticos, pero aún nadie me ha dicho aquello de: “Adoro que sientas frío cuando hay 22 grados fuera, Adoro cómo te lleva una hora y media prepararte un sándwich… que se te frunza la frente cuando me miras como si estuviese loco…”. Condenado Harry, eres odioso.
  • 8. Ninguno de los tíos o tías ‘misteriosos’ que he conocido en clase o en un bareto eran vampiros centenarios molones con superpoderes, varios birretes de graduación, un casoplón que flipas, ni tampoco brillaban a la luz del sol. Una lástima.
  • 9. El tío de Tinder con el que chateaba no resultó ser el cabrón que arruinó mi negocio familiar, pero del que estaba secretamente enamorada, ni terminamos abrazados en un parque junto a un golden retriever.
  • 10. Los barcos me marean y necesito chutarme mínimo dos biodraminas, no te quiero contar si intento montármelo en la proa del barco con el cuello retorcido. la escena quedaría ensombrecida por las arcadas. Y sí, la propia Winslet también pensó que había espacio suficiente para dos.
  • 11. Nunca me he probado ninguno de esos apasionados besos del old school hollywoodiense -sin lengua, tan solo juntando labios y moviendo la cabeza de un lado al otro-. Aún hoy sigo sin entender por qué ellas quedaban en especie de trance.
  • 12. Para beso ortopédico el de los personajes en De aquí a la eternidad. La postura de él era tortícolis de tercer grado. Siempre que he intentado hacer posturitas a pie de orilla, he sido arrastrada y ahogada cruelmente por una ola violenta. La cagaste, Burt Lancaster.
  • 13. Aún estoy esperando un trío tan guay como el de Blade Runner 2049.
  • 14. Todas y cada una de las situaciones vividas por Jennifer Aniston, incluyendo que un hipocondríaco alarmista se coma un maní sucio, previamente espachurrado sobre la acera, para demostrar su amor. Hasta Johnny Depp alertó sobre los peligros de comer los cacahuetes de los bares.
  • 15. Nunca he bailado claqué a la luz de la luna ni con la ciudad de Los Angeles de fondo. Tampoco he bailado ni levitado al estilo Goldie Hawn a orillas del río Sena. Sueles despedirte medio pedo y cada uno por su lado.
  • 16. No me escapé en plan huída romántica hipster del campamento de verano con el simpático gafulis, con un castor en la cabeza incluido.
  • 17. No he probado la alfarería hot, tipo ‘lucha de barro’ y menos con alguien con el que solo pueda quedar haciendo la ouija. En mis tiempos de gótica habría estado bien.
  • 18. El tío más raro, maniático, bipolar y obsesionado con su ex con el que salí, jamás se presentó a participar en un concurso de baile.
  • 19. Nunca nadie se esforzó en idear 50 citas diferentes para que me acordase de él, muy creativo por su parte, aunque tal insistencia también podríamos llamarla acoso…ejem…
  • 20. ¿Siempre nos quedará París? O el bar de la esquina…
  • 21. El escultor con el que salí no resultó ser un freak adorable con cuchillas y tijeras en las manos, cuyas obras de hielo generaban nieve. Casi mejor, porque el sexo debía ser complicado.
  • 22. El presidente de los Estados Unidos no se enamoró de mi cuando limpiaba su retrete, planchaba sus camisas y hacía su cama. Todo por el sueño americano.
  • 23. Los hombres peludos con los que salí no eran ‘seres mitológicos atrapados bajo la maldición de una bruja hasta que encontrasen el amor verdadero’. Tampoco tenían una biblioteca más grande que la de Alejandría ni un castillo. Pasando de hombres peludos y bestias.
  • 24. Tampoco suelo vivir las usuales escenas de sexo de ‘aquí te pillo, aquí te mato’ sin preliminares, juegos…. a palo seco, vamos. Pero ojo que a ellos les funciona. Y todo con ropa interior o la estratégica sabana que cubre las partes clave.
  • 25. Suma y sigue.

En resumen, ¡que viva el cine y el amor!