Él Y Su Equipo Practican Un Deporte Extremo Que Puede Costarles La Vida 

Alex Mason tiene la capacidad de convertir el deporte de alto riesgo en arte. Pocos se atreverían a practicar un deporte que te puede costar la vida al más mínimo descuido solo para crear un evento innovador. Pero Alex, que a sus 20 años ya fue campeón de Slackline en 2013 –acrobacias sobre cuerdas elásticas-, es capaz de eso y más.

Cerca de las cataratas de Akaka (Isla Grande, Hawái), Mason y su equipo - liderado por la leyenda del Slackline Andy Lewis- hallaron el lugar virgen más hermoso y peligroso para preparar su aventura de 360 grados. Colocaron un circuito de ocho cuerdas elásticas unidas entre los árboles, algunas a más de cinco metros de altura, con el río y las afiladas rocas asomando en el vacío.

Sólo quedaba hacer lo más difícil, lanzarse al vacío en un lugar desconocido pese a ser todo un campeón de su disciplina. “No estoy acostumbrado a practicar slackline junto a cataratas y precipicios de casi cinco metros con rocas en el suelo. Tenía miedo, había zonas realmente peligrosas y en ocasiones me sentía bloqueado”, comenta en un reportaje .

"Estaba preocupado por caer y desnucarme"

En Hawái, Mason se enfrentó a la humedad de la Isla y a insectos como las hormigas rojas. Si no era suficiente tener que preocuparse por mantener el equilibrio en una superficie resbaladiza, también tuvo que soportar sus horribles mordeduras, dolorosas a rabiar.

Las condiciones ambientales no eran las ideales para realizar un deporte que se suele practicar en gimnasios con colchonetas en el suelo y cuerdas a poco más de medio metro de altura. Y con estas, a no ser que tengas complejo de superhombre, sentir miedo con las rocas esperando a pocos metros de ti para partirte el cuello es lo más normal del mundo. “Estaba muy preocupado por caer y desnucarme. Cuando haces slackline no siempre tienes todo bajo control”. Sin embargo, confiar en su talento fue lo que no le dejó rendirse, “Fui a por ello, porque una vez allí arriba estaba completamente mentalizado de que podía conseguirlo”.

Brian Bielmann / Red Bull Content Pool

Las situación con las hormigas llegó a ponerse tensa, llegando a puntos surrealistas en los que Mason y el equipo que le acompañaba perdieron la cabeza por el dolor que provocaban las picaduras de los pequeños insectos, casi invisibles a primera vista y capaces de colarse en los lugares más insospechados. Andy, el mentor de Alex, acabó por quedarse desnudo y untado de barro para evitar las molestias y el picor.

Pese a todos los obstáculos, no vale tener miedo cuando juegas a superar lo imposible. Donde otros hubieran renunciado al éxito por conservar su seguridad, los hay que deciden romper los límites de lo conocido y hacernos creer (otra vez) que nada es inalcanzable.