Un entrenador personal te explica por qué las rutinas de entrenamiento de 8 minutos son un timo

Vivimos en una sociedad en la que cada minuto de tu día cuenta. Vamos de casa al trabajo o la facultad, apenas tenemos un rato para comer al mediodía y, al acabar la jornada, los que todavía tienen algo de fuerzas intentan sacar el tiempo necesario para ir al gimnasio. Por eso mismo, porque ahora más que nunca se cumple el tópico de que ‘el tiempo es oro’, es fácil toparse con rutinas milagrosas que te prometen un cuerpo digno de Instagram con solo ocho minutos al día.

La mayoría de estas rutinas prometen una tonificación maravillosa a base de burpees, sentadillas y extensiones, y están especialmente diseñadas para resultar atractivas para el público femenino. Además, afirman ser ideales para reducir grasas y ayudar a tonificar es estómago, los glúteos y los muslos. Vamos que te dicen que te pondrás como Michelle Lewin o cualquier supermodelo de fitness con una inversión de tiempo mínima y sin tener que pisar un gimnasio o nada que se le parezca.

Pero, ¿tiene algo de cierto todo esto? ¿es posible alcanzar un cuerpazo con solo ocho minutos al día? Para salir de dudas hemos contacto al coach y entrenador integral, Matías Brindisi, y le hemos preguntado si nos la están intentando colar o no. En primer lugar, Brindisi apunta que “la forma física previa de una persona debería ser el elemento que determine la duración e intensidad de un entrenamiento”. Es por ello que “intentar encajar a todo el mundo en un entrenamiento de ocho minutos es partir de una premisa errónea o, al menos, poco seria”.

“Este tipo de entrenamientos que suelen aparecer en publicaciones del tipo ‘lifestyle’ solo tienen una utilidad real al nivel emocional. Es decir, si a una persona que no hace nunca actividad física, hacer estos ocho minutos le suponen una reducción del estrés y consigue sentirse mejor, está bien, pero los especialistas no podemos recomendar un entrenamiento así”, resume Matías que, para ser más conciso, dice que “no se lo recomendaría a alguien con un bajo nivel de forma física y mucho menos a alguien que demande un entrenamiento intermedio o avanzado”.

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Entre la lista de defectos que el argentino encuentra a esta clase de ejercicios, la que destaca por encima de todas es la escasa duración del mismo que, según él, ni siquiera sería suficiente para realizar un calentamiento en condiciones. “Muchas veces trabajo con rutinas de 30 minutos y ya se puede decir que se va muy justos de tiempo. El principal problema de no calentar correctamente es el riesgo de lesiones pero además se le suma el hecho de que la mayoría de estos ejercicios se deberían hacer bajo la supervisión de un profesional, sobre todo al principio”, dice.

Como ejemplo más claro, el coach se centra en las sentadillas: “si te pones a hacer sentadillas con tan poco margen de descanso y sin dominar la técnica te puedes fastidiar las rodillas en un tiempo récord”. En el fondo es una filosofía que combina el entrenamiento físico con el psíquico y mental, los entrenamientos ultracortos no dejan de ser “un producto de marketing para las personas que quieren resultados al momento”. De esta manera, Matías argumenta que “una gran obra requiere tiempo y tu cuerpo es la mayor obra que desarrollarás en la vida”.

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“La gente tiene que entender que no le hace ninguna falta tener el six pack y que, una vez lo tenga, no le servirá de nada si antes no ha puesto cierto orden en su mente. Aunque se vean geniales por fuera seguirán sintiéndose como una mierda por dentro”, opina Matías que añade que “se está perdiendo la esencia del entrenamiento por los ideales estéticos y las necesidades impuestas por la sociedad”. Es más, el entrenador (hijo de la leyenda de Boca Júniors, Miguel Ángel Brindisi), apunta hacia otras modas como el crossfit que, según él, “no sirven para entrenar nada”.

“El crossfit es la manera menos eficiente de entrenar que puede existir. La única explicación para su éxito es que una marca como Reebok ha invertido millones de dólares en promocionarla”, desliza Matias para concluir que “las personas deberían pararse a reflexionar sobre lo importante que resulta el entrenamiento de la mente junto al cuerpo y por qué siempre será mejor tener un entrenador que te escuche y te motive, porque no todos los días estás igual, que encerrarte ocho minutos en una habitación y pretender estar en forma”.

Resultado de imagen de six pack gifAsí que ya lo sabes, la próxima vez que pienses en seguir una de estas rutinas deberías preguntarte primero qué es más importante en tu vida que dedicarle un mínimo de 30 minutos tres veces por semana a tu cuerpo y, de paso, a tu mente. Como bien decía Matías, te guste o no, ambas partes de ti están estrechamente relacionadas y cuidar una sin prestar atención a la otra (o por lo menos algo más que ocho minutos al día) es un absurdo que responde más al modelo de sociedad en el que estamos inmersos (y los cánones estéticos que demanda) que a nuestro bienestar.