Un entrenador personal te explica cómo ponerte en forma sin salir de casa ni pagar un gimnasio

Hace algún tiempo que en Código Nuevo publicamos un artículo explicando el complot de los gimnasios low cost cuyo verdadero propósito (o al menos la forma que tienen de lograr sus mayores beneficios) es que te apuntes, pagues la cuota anual y te lo dejes a las pocas semanas. Pero no porque tengas poca fuerza de voluntad, sino porque suelen estar a reventar y llega a ser incluso desagradable entrenar en sus instalaciones.

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Aún así, según un estudio de mercado de la consultora Deloitte, unos 5 millones de españoles están apuntados a un gimnasio. Un negocio enorme que facturó 2.134 millones de euros en 2015 y cuyos resultados continúan mejorando cada año. Pero, ¿es realmente necesario ir al gimnasio o se puede hacer lo mismo en casa? Para salir de dudas y, de paso, destrozar clichés, hemos consultado a un entrenador personal.

Es cierto que España es el país mediterráneo con más socios inscritos en algún gimnasio. Este interés tiene aún más mérito si consideramos que en nuestro país el clima posibilita hacer ejercicio al aire libre. Sin embargo, si salir no es posible, también podemos conseguir resultados en nuestra casa”, explica el licenciado en INEF, sport influencer y entrenador personal, Rubén Entrenador.

Para Rubén, no hay duda de que una persona que entrene ‘sola en casa’ puede gozar de un buen estado de forma física siempre que “se someta a un chequeo médico y le salga todo bien, lleve una alimentación adecuada, sea psicológicamente y emocionalmente es estable y tenga un descanso preciso”. Es decir, más que el lugar de entrenamiento, lo importante es compensar todas las variables.

“Con poco espacio uno también puede ejercitarse para cumplir sus objetivos”, insiste el experto. Para ello apunta que “el tipo de ejercicio que mejor influencia va a tener en nuestra salud es el aeróbico (120-160 pulsaciones por minuto), moderado y frecuente” y “una frecuencia mínima de tres veces por semana para mejorar la condición física y de dos veces por semana para mantenerla”.

Como norma general, recomienda “hacer ejercicios que no sean complicados”, que se concentren en mejorar los sistemas cardiovascular y pulmonar, aumentar la fuerza, mejorar el tono muscular y postural y amplíar el recorrido de las articulaciones”. De hecho, la lista de ejercicios que se pueden hacer en casa es interminable: desde saltar a la comba, el body step o bailes como la batuka para los aeróbicos, hasta los burpees, zancadas, flexiones, sentadillas y para el anaeróbico.

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Eso sí, el entrenador aconseja dotarse al menos de algunos ‘gadgets’ (esterilla, mancuernas, step, balón medicinal) que nos permitan ejercitarnos de manera precisa y prevenir lesiones. “Sobre todo es muy recomendable el pulsómetro, ya que hace que se ajuste individualmente a tu forma física regulando tu intensidad, también registra las kilocalorías gastadas y tiempos en zona de entrenamiento”, indica.

En este sentido, Rubén insiste además en la gran importancia de utilizar un calzado adecuado a nuestro entrenamiento: “la elección de las zapatillas es fundamental, ya que en la carrera o en el salto el peso que soporta el pie se multiplica hasta seis veces del habitual”. Sin embargo, matiza que la elección de los ejercicios y el material de entrenamiento no servirá de nada si la técnica y modo de ejecución no son los adecuados.

“Al entrenar en casa o sin supervisión profesional podemos encontrarnos con elementos insuficientes para llevar a cabo una rutina adecuada y diversa. Desde la falta de conocimiento técnico y profesional que puede lesionar alguna parte del cuerpo, ya sea por una mala postura o mal esfuerzo, a la falta del encuentro social y el cambio de ambiente para generarnos motivación”, resume.

Una vez más, ante las rutinas que prometen resultados basándose únicamente en un programa de ejercicios y que suelen recomendarse en revistas especializadas, Rubén insiste en que, en el fondo, lo más importante es cambiar de estilo de vida: “El propósito de estos artículos es documentar una serie de ejercicios que pueden desarrollarse a cabo en nuestros hogares. Pero, cuando te planteas un programa de entrenamiento, debes pensar en otras variables. El fitness es un estilo de vida, no un programa de 12 ejercicios”.

Así que ya lo sabes. A pesar de que los gimnasios ofrecen el equipamiento adecuado para desarrollar la actividad física, la supervisión de profesionales y un ambiente social, no son para nada imprescindibles a la hora de mejorar tu condición física. Ya sea por falta tiempo, o porque sencillamente odias el gimnasio, es evidente que con una mínima inversión y un poco de espacio (una sala despejada es suficiente) se puede estar en forma sin necesidad de dejarse los ahorros en una cuota anual de gimnasio.