Ahora entiendo por qué Jägermeister tiene este efecto mágico

Ya conoces el efecto mágico de un chupito de Jägermeister en el momento adecuado. Cómo ese trago de licor frío puede cambiar el rumbo de las noche con sus 35 grados de fantasía, lo hemos vivido muchos y muchas. Pero lo que poca gente sabe es que también es perfecto para cócteles, se tarda más de un año en elaborar y lo componen 56 ingredientes naturales como la vida misma. Nosotros lo descubrimos en una visita a la fábrica de Jägermeister en Alemania, de la que volvimos con ganas de tatuarnos el ciervo.

Honor de cazadores

Nos invitaron a pasar una noche en Jäger House, un hotel en Wolfenbüttel, el pueblecito de la Baja Sajonia en el que se fundó esta compañía familiar. Empezaron haciendo vino en 1878, pero Curt Mast, el hijo del fundador, resultó ser un crack en la preparación de extractos de hierbas. Así surgió en 1934 la receta original del licor que tomamos hoy. Curt era un devoto cazador, por que bautizó la bebida como Jägermeister, que significa "maestro de caza". Eso explica también que el logo sea un ciervo, pero no uno cualquiera: el que según la leyenda se le apareció a San Huberto, patrón de los cazadores. Y no les habrá ido mal su bendición, porque Jägermeister hoy la bebida de exportación más famosa de Alemania.

Esa noche no nos faltó de nada, desde barbacoa hasta billar, pero la diferencia la marcaron los cocteleros que se hospedaban con nosotros. Empezaron a experimentar y nos hicieron probar maravillas como el Ginger deer, un cóctel a base de refresco de jengibre, lima y (sorpresa) Jägermeister. Nunca nos habíamos imaginado hasta qué punto ese sabor tan característico es ideal para la coctelería. Aunque tampoco sabíamos que fue la primera marca de alcohol en patrocinar un equipo de fútbol, ni que España es el cuarto país del mundo en el que más Jägermeister se consume. Cuánta sabiduría en una noche.

Con paciencia y amor

La mañana siguiente allí estábamos todos al pie del cañón, listos para la visita a la fábrica. Dejando móviles en la puerta y con batas de científicos, recorrimos los lugares en los que se elabora la receta secreta de este licor. Entre sus ingredientes se conocen diferentes hierbas, flores, raíces y frutas de las especies más exóticas y finas se sabe que contiene anís estrellado, jengibre, canela, cardamomo y ralladura de naranja. Toda su felicidad embotellada procede de las manos de los maestros destiladores, que pesan la materia prima, mezclan las hierbas secas y las dejan macerar en frío varias semanas. Nos mostraron las catacumbas del edificio donde un sinfín de enormes barricas de roble dejan envejecer el producto durante un año antes de embotellarlo. Por el camino, la bebida se somete a más de 380 controles de calidad.

La aventura continuó por la tarde, pasando de lo artesanal a lo artístico: nos llevaron a Berlín a visitar The Haus, un museo temporal donde artistas increíbles de todo el planeta exponían sus obras contemporáneas. En la entrada hay una instalación de Jägermeister con una botella por cada artista. El edificio era un antiguo banco reaprovechado, y cuando decimos que el proyecto era temporal es literal: todas las obras expuestas se destruirán tras 6 meses. Nos flipó el concepto.

El día acabó por todo lo alto, haciendo un tour degustación con el coctelero Anton Roiter, que nos preparó  Jägeritas, Rudy Collins, y otras creaciones que nos convencieron de que el Jägermeister es mucho más que el chupito de moda (del que por cierto, se consumen 97 por segundo alrededor del mundo). Eso son bastantes en lo que te has leído este artículo. Salud.