Cómo las emociones influyen en nuestra personalidad: "Del revés", la película del verano

Todo empezó en el año 2009. Pete Docter, codirector de Del Revés (Inside Out), empezó a notar cambios en la personalidad de su hija mientras ésta crecía. Así que se rodeó de psicólogos y neurólogos especializados y decidió transformar su indagación en una película. Concretamente, en la exploración de uno de los momentos más conmovedores en la vida de un individuo: la transición a la preadolescencia, donde los niños empiezan a sentir la pérdida de la infancia.

Como si fuera una fábrica con quilómetros y quilómetros a la redonda en pleno desierto, Del Revés explica a través de la metáfora de las emociones cómo funciona nuestra mente. En el centro de este infinito espacio emerge el puente de mando y en su interior cinco pilotos se encargan de conducir la nave: Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Un conjunto de emociones que interpretan y evalúan el mundo externo para saber cómo reaccionar ante él.

Cuando Riley (protagonista de la película) se va a dormir, las emociones envían los recuerdos a la memoria a largo plazo. Los más importantes, conocidos como fundacionales (momentos trascendentales de la vida), son los responsables de impulsar los diversos rasgos en la personalidad del individuo. Metafóricamente, estos se agrupan y forman unas islas de identidad únicas que definirán nuestro Yo Adulto. Esta circunstancia se basa en la idea de la existencia de una esencia interior y unas creencias fundamentales que forman el carácter. Ahora bien, los rasgos pueden evolucionar o desvanecerse con el tiempo. A menudo, las emociones que asociamos a los recuerdos pueden alterar la percepción de lo que ocurrió realmente. Es decir, un recuerdo feliz, a raíz de un shock, puede convertirse, de golpe, en uno triste. Normalmente, ocurre en momentos cruciales de la vida, donde la persona sufre cambios a su alrededor y tiene que sobreponerse para poder seguir hacia adelante.

De hecho, "cuando nacemos, nuestros cerebros están casi desconectados", explica el neurólogo Javier de Felipe, investigador del CSIC. En Del Revés, son cinco las emociones básicas universales que nacen con el individuo y que, poco a poco, experiencia tras experiencia, van configurando el Yo Interior y conectando las neuronas para construir nuestra personalidad. Cada una de ellas es igual de primordial, así que vamos a conocerlas:

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Alegría

Pese a su pelo azul, en su corazón brilla el amarillo. Y eso que dicen que es el color que atrae a la mala suerte... Alegría es la emoción dominante, la encargada de que interpretemos las cosas que nos suceden con la mejor cara. Eso sí, en su contra tiene a todas las otras emociones que le dificultan su propósito. ¿Alguna vez te has preguntado por qué siempre buscamos hacer cosas que nos hagan sentir bien? Ese es precisamente el propósito de Alegría: hallar en cada momento de nuestras vidas una solución a cada problema que se nos presenta. Es necesaria para avanzar, para encontrar el optimismo en los instantes complicados. No obstante, aunque sea la emoción mejor vista socialmente, no siempre es el estado de ánimo perfecto. Las otras emociones son necesarias para que, posteriormente, sepamos lo que realmente es la felicidad.


Tristeza

De color azul, ojos caídos y pesada. Los días en los que te encuentras perezoso y arrastras tu cuerpo por el suelo mientras lamentas tu existencia son los que ella toma el control. Todo lo que toca se convierte en azul, en triste. Si nos sentimos deprimidos, todo resulta amenazante, desconcertante y angustioso. Incluso los recuerdos felices adquieren un tono melancólico. Sin embargo, aunque pueda parecer un lastre contra el que Alegría ha de combatir permanentemente, es necesaria para la construcción de una personalidad fuerte. Tristeza también sirve para resolver un conflicto. De hecho, los momentos más importantes en nuestra existencia son una mezcla de Alegría y Tristeza. Ese trance especial en el que después de la debacle el amor de los tuyos confluye en una energía positiva que te levanta el ánimo. Tristeza es necesaria para provocar un cambio en el comportamiento de los demás y para saber en los instantes donde sientes más soledad quiénes son las personas a las que de verdad les importas. "Tristeza es un disparador de gran alcance para la búsqueda de la comodidad y la unión", explica Dacher Keltner, uno de los asesores psicológicos que tuvo Pixar para desarrollar la película.

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Ira

Pese a que sea un nombre femenino, no es de extrañar que, además de su color rojo, esté representado por una figura masculina. Y es que, a mala hostia y poca paciencia, el hombre es el rey. Ira es la encargada de sacar de manera explosiva todo lo que acumulamos en nuestro interior. Cuanto más nos callemos y traguemos, más fuerte será su erupción. Es la emoción que sirve para romper con lo establecido, luchar, mostrar nuestro enfado y tomar decisiones alocadas que calman el malestar del momento. Es un brote de oxígeno en situaciones límite. "Ira es a menudo el sentido de ser tratado injustamente, y puede ser un factor de motivación para el cambio social", añade Keltner. Ahora bien, normalmente no será la decisión correcta y más tarde nos arrepentiremos dando paso a Tristeza. Pero ya sabes, ¡después del bajón siempre aparece Alegría!


Miedo

De complexión delgada y cara asustadiza, es el último de la fila a lo largo del día por su poco carisma y capacidad de decisión. Sin embargo, es el cabeza de mando durante las pesadillas que se sufren durante el periodo de sueño. Es el encargado de hacernos huir de los peligros y, como si fuera nuestra madre, de salvaguardar todo lo que podemos necesitar en el futuro. Sus dos frases preferidas son: "¡Nooo! ¡Cuidadoo!" y "Por si acaso lo guardo. Siempre puede hacer falta”. Cuando más trabaja es cuando Ira también lo hace. Ha de contrarrestar sus disparatadas decisiones para protegernos. Hay que recordar que, gracias a él, ¡estamos vivos!


Asco

Verde y asociado al brócoli. ¿Por qué? Solo hay que fijarse en la cantidad de niños que odian esta planta. Asco es el encargado de avisarnos de lo que nos gusta y de lo que no, ya sea a nivel de los sentidos como el sabor o el olor, o a nivel de carácter. Su reacción nos hace rechazar cosas que nos podrían hacer daño emocional. Así que es fundamental para que Alegría sepa cómo actuar ante situaciones comprometidas. Los gustos son una de las cosas que más definen nuestra personalidad, por lo que Asco determina nuestras preferencias a la hora de congeniar con los amigos o en la búsqueda de la pareja ideal.