Edward Bernays, el controvertido padre del consumismo que consiguió hacernos comprar por comprar

¿Alguna vez te has visto frente a la caja de una tienda de ropa introduciendo la clave de tu tarjeta de crédito en el datáfono y preguntándote con culpa : "qué demonios haces gastando el dinero que tanto esfuerzo te ha costado conseguir en algo que realmente no necesitas"? ¿Alguna vez has reflexionado, con cierta tristeza, sobre por qué te hace sentir emocionalmente más vivo y valioso el adquirir determinados productos de consumo? Seguro que sí. Y muy probablemente, en el fondo de tu corazón, siempre hayas tenido las respuestas porque esta sociedad capitalista te ha taladrado la mente desde pequeño a través de una omnipresente publicidad abarrotada de mensajes ultraconsumistas. Una estrategia que nos ha convertido en autómatas consumidores y cuyo origen tiene nombre y apellido: Edward Bernays. Por si no lo conoces, aquí te dejamos cinco claves de la vida del padre del consumismo.

Sobrino de Sigmund Freud

Edward Bernays, uno de los hombres más influyentes de la historia, era sobrino del famosísimo padre del psicoanálisis Sigmund Freud. De hecho, Bernays aprovechó las ideas de su tío sobre los deseos inconscientes del ser humano para construir esas monstruosas maquinarias de manipulación de masas que son la propaganda, las relaciones públicas y la publicidad tal y como la conocemos hoy. En otras palabras: cogió el análisis del subconsciente de Freud y se lo puso en bandeja a las industrias y a los políticos para que dominaran tu mente. Algo que ha provocado que ahora te creas las promesas electorales que lanzan gratuitamente muchos partidos políticos y te gastes los ahorros del año en tonterías que, en realidad, no te harán más feliz.

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Inventó el consumo emocional

Hasta la aparición de Edward Bernays, y con sus lógicas excepciones, la inmensa mayoría de las personas compraba cosas motivada por sus necesidades reales. Pero cuando terminó la Primera Guerra Mundial y a las grandes empresas estadounidenses les sobraban productos que necesitaban vender, Bernays aplicó su conocimiento del inconsciente humano a la publicidad para fabricar falsas necesidades en los consumidores a través de las emociones. El ejemplo paradigmático de esta perversa estrategia fue su trabajo con las tabacaleras para conseguir que las mujeres, hasta entonces escasamente fumadoras, comenzaran a fumar impulsadas por los mensajes supuestamente empoderadores de la publicidad: algo así como "tú también puedes ser guay y fumar".

Inventó el bipartidismo

Sí, que nuestro país haya estado gobernado por dos únicos partidos políticos en casi toda su historia democrática también es culpa de este periodista austriaco naturalizado estadounidense. Porque para Bernays, la posibilidad de que existieran varios partidos políticos con multitud de ideas diferentes resultaba aterradora. Por eso utilizó sus conocimientos psicológicos y sociológicos para asesorar a numerosos políticos y dividir a la opinión pública en dos grandes tendencias ideológicas que terminarían conformando ese caduco sistema que llamamos bipartidismo. Así que cuando veas que el debate electoral de las próximas elecciones excluye al resto de formaciones políticas recuerda que fue Bernays quien lo empezó todo.

Los peores dictadores eran followers suyos

Después de haber leído todo lo anterior, y viendo el poder que tenían las teorías de Bernays para manipular a sociedades enteras, no te extrañará que la peor calaña moral de la historia estudiase sus obras con el objetivo de aplicarlas. El muy ingenuo de Bernays se llevó una desagradable sorpresa al enterarse de que Joseph Goebbels, ministro de Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich de Hitler, consultaba a menudo su libro Cristalizando la opinión pública. Pero no solo eso: el dictador nicaragüense Somoza, nuestro sufrido Franco e incluso el propio Hitler quisieron contratarlo como asesor. A este último, Bernays contestó públicamente: "Aparentemente no sabe que soy judío".

Cero remordimientos

Aunque las teorías de Bernays pueden usarse también para el bien común, lo cierto es que el mundo que construyó resulta muy oscuro y desacertado para una generación como la nuestra, tan alertada contra el consumismo descerebrado y tan cansada de la política rancia y clásica. Sin embargo, él jamás pensó que estaba haciendo nada malo y utilizaba la palabra "manipulación" como si no escondiese nada negativo. En realidad, la opinión de Bernays era totalmente opuesta, creía que "la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas son elementos importantes en la sociedad democrática". Vaya, que sin ser manipulados viviríamos todos en un auténtico caos infernal.

Señor Bernays, mejor libres y caóticos que esclavos.