El documental ‘Betting on zero’ cuenta cómo Herbalife convierte a estafados en estafadores

“Estabais comprando un billete de lotería para un sorteo que ya había terminado”. Las duras palabras del abogado reciben como respuesta miradas gachas y gestos de resignación: nada nuevo bajo el sol. Nada nuevo, al menos, para los protagonistas de esta escena del documental Betting on zero: víctimas del fraude piramidal que lleva desarrollando la multinacional Herbalife desde hace décadas.

Ya disponible en Netflix, Betting on zero es un documental que asegura que la actividad de Herbalife, empresa dedicada a la venta directa de suplementos nutricionales –vitaminas, batidos y demás–, descansa sobre una monumental estafa. Un mecanismo depredador que, en Estados Unidos, se ceba especialmente con los miembros más vulnerables de la comunidad latina.

Herbalife, ¿una estafa piramidal?

Lo primero es entender qué significa eso de fraude piramidal: en pocas palabras, es una estructura comercial en la que los vendedores no obtienen beneficios de la venta de productos, sino de conseguir nuevos participantes. Dicho de otro modo, no existe una actividad o inversión real sustentándolo, sino que –como apunta en su blog el experto en Bolsa Gregorio Fernández– los “beneficios” de unos “inversores” se pagan directamente con el dinero de los siguientes “inversores” que entran en la pirámide.

El único modo de que este sistema se mantenga, por tanto, es que el flujo de personas que entran en la rueda no frene nunca. Que no deje de haber víctimas, en otras palabras. Betting on zero explica esta situación a dos niveles: desde arriba y desde abajo, desde el punto de vista de los grandes inversores y el de los estafados en la base de la pirámide.

El director del documental, Ted Braun, se sitúa claramente al lado de estos últimos: la cámara sigue las concentraciones de los afectados mexicanos y nos mantiene pegados a sus historias. A la vida del hombre honrado y dueño de una empresa de construcción que se vio cegado por la promesa de beneficios rápidos y un trabajo sencillo. A la de la líder activista, quien al darse cuenta de que había sido estafada se negó a seguirles el juego.

Con todo ello, Betting on zero acusa a Herbalife de aprovecharse de la ilusión. De ofrecer a trabajadores sencillos vender unos productos carísimos que no podrán amortizar si no es encontrando a otras personas por debajo que sigan la pirámide. Todo por los diamantes. Literalmente: los diamantes del pin que llevan los distribuidores de lo alto de la pirámide, el President Team de la multinacional. La cara B de un sueño americano que se diluye como las proteínas en los batidos de Herbalife.

Duelo en Wall Street

Los momentos en los que el documental no sigue los testimonios de las víctimas, nos pone junto a Bill Ackman, un inversor activista y multimillonario que lidera el ataque contra Herbalife. Aunque se le critica –y se plantea en el propio documental– por tener intereses económicos en que la multinacional se hunda, la imagen que nos transmite es la de un cruzado con traje y corbata absorbido por su guerra santa particular.

Una batalla en la que se mide contra otros hombres con traje –el CEO de Herbalife, Michael O. Johnson, o el inversor Carl Icahn, aunque ninguno de ellos aceptó ser entrevistado para el documental– y que se desarrolla con la tensión de un combate de boxeo. Uno difícil, pues, como asegura una frase dicha en el propio documental, “no es buena idea llevar asuntos morales a Wall Street”.

En definitiva, Betting on zero es un documental de los que cabrean. Una cinta a través de la que podemos entender por qué un esquema piramidal destroza vidas y sentir el dolor de estas trayectorias truncadas. Podemos concluir con unas palabras de Fionnuala Halligan, crítica de Screen Daily, en su review de este documental: “aunque cuente la vieja historia del asqueroso rico que se hace aún más rico y de los pobres que no van a ninguna parte, Betting on zero sigue siendo chocante”.