Un personaje de Disney dice "soy gay" y provoca una pequeña revolución

La escena es muy necesaria y está hecha con mucha naturalidad, pero todavía le falta mucho a la compañía para ser un auténtico referente 'LGTBIfriendly'

Disney ha hecho un pequeño (pero importante) paso para el colectivo LGTBI: ha incluido en una serie de su canal infantil un personaje abiertamente gay. Aunque ya habían aparecido gais ante las cámaras de la productora, es la primera vez que un personaje lo hacía para salir del armario. Con la frase “soy gay”, el personaje Cyrus Goodman hacía pública su orientación sexual en la serie adolescente Andi Mack. Es una frase muy simple pero muy necesaria porque ilustra la realidad de muchos jóvenes gais que no tienen referentes audiovisuales que los ayuden. La mayoría se sienten muy perdidos cuando quieren dar el paso de salir del armario porque no saben cómo se hace.

Las reacciones, obviamente, fueron inmediatas. “¡Han dicho la palabra!”, “esto va a ayudar a tantos niños…” o “¡esas tres letras ya no son tabú!” eran algunos de los comentarios que llenaron Twitter y YouTube. El revuelo se explica por una simple razón: hasta el momento, Disney nunca se había atrevido a pronunciar la palabra "gay" en sus series. Todo el mundo daba por supuesta la orientación sexual de Cyrus, el personaje homosexual, pero él nunca la había verbalizado. Hasta ahora. Es, sin duda, un momento histórico que llega tarde pero que como mínimo llega.

La escena ha sido, además, de muy buen gusto: Cyrus, visiblemente nervioso, empieza a hablarle del menú a su amigo Jonah –su crush- y de golpe le suelta el “I’m gay”. Jonah responde con un “¿Ah sí?”, se miran, sonríe y le dice “okay, cool”, reduciendo la tensión, aceptándolo con normalidad y demostrándole a los niños LGTBI que su orientación es natural y que no merecen menos que ser aceptados por quiénes son.

Esta histórica salida del armario no es el primer guiño al colectivo LGTBI en Disney. Por ejemplo, en Star contra las fuerzas del mal se mostró un beso con total naturalidad y en las series Gravity Falls y Buena Suerte, Charlie aparecieron parejas de gais y lesbianas, respectivamente. Algunos usuarios en la red se preguntan si estos gestos redimen Disney después de años de cine heterocéntrico. La respuesta es que probablemente que no. Aunque en Andi Mack hayan hecho historia de la tele, no deja de ser algo anecdótico: el personaje gay es secundario por lo que de nuevo se transmite esta idea de que los gais son una trama secundaria en la vida de otros y sus historias o vivencias no tienen la misma importancia.

Star contra las fuerzas del mal

A su vez, Disney es una empresa muy grande (es la compañía de entretenimiento que más factura en el mundo) y hay muchos directores, marcas y productores en sus filas que están tomando decisiones paralelamente y que son altamente reprobables. Por ejemplo, los personajes secundarios gais que han aparecido en sus películas hasta ahora están caracterizados de forma estereotipada o como bufones, así que se refuerzan los tópicos negativos hacia la comunidad y no se les trata de forma seria. Por ejemplo, en el remake de La Bella y la Bestia aparece un personaje gay, LeFou, que hace un papel de villano-cómico. O en la película Jungle Cruise, que se estrenará en 2020, habrá otro personaje abiertamente gay que también ha recibido muchas críticas por ser un puro estereotipo. A estas críticas se suman las acusaciones de practicar el llamado capitalismo rosa, es decir, celebrar el Orgullo LGTBI en Disneyland París para forrarse y no para luchar por la igualdad.

En definitiva, ¿toca aplaudir la salida del armario en Andi Mack? Sí. ¿Debemos perdonarlo todo a Disney y no seguir siendo críticos con su ambigua posición respecto al colectivo LGTBI? No. Una sola acción no les redime de todas las cosas que han hecho mal. Demos las gracias a los creadores de la serie por el tierno e íntimo momento que nos han brindado, pero sigamos esperando una auténtica normalización de los personajes LGTBI, creando, por ejemplo, protagonistas queer, una transición de género o una relación adolescente gay o lésbica que no sea una trama secundaria. Para demostrar que a la empresa en su conjunto le preocupa la inclusividad, toca dejar atrás los estereotipos y plasmar en pantalla estas realidades de tantísimos jóvenes que no tienen referentes audiovisuales.