El Último Discurso De Jim Valvano: Lecciones De Vida Al Borde De La Muerte

Jim Valvano fue un entrenador de baloncesto universitario que en 1983 llevó, contra todo pronóstico, a la universidad de North Carolina State al título de la NCAA. Diez años después, en 1993, la ESPN le concedió un premio ESPY, y el 4 de marzo, día en que recogió dicho premio, dio un discurso que todo el mundo debería escuchar al menos una vez en la vida. Hacía solo ocho meses le habían diagnosticado cáncer, y de hecho, perdió la vida el 28 de abril del mismo año.

Este discurso, que no es más que un resumen de su manera de vivir y de ver el deporte, nos deja varias lecciones que jamás deberíamos olvidar.

Ríe, piensa, llora

Las tres cosas que deberíamos hacer todos los días de nuestra vida para llenarla de entusiasmo. Tres cosas sencillas a las que muchas veces no les damos el valor que tienen ni nos esforzamos en hacerlas.


Pon entusiasmo en lo que hagas

Lograr esa emoción, ese entusiasmo, no es algo gratuito. Lo necesitas para llegar a donde quieras, porque solo con entusiasmo consigues la fuerza para no rendirte nunca, para trabajar cada día y darlo todo. Así luchó con North Carolina State hasta el éxito, y así luchó contra el cáncer hasta el día de su muerte.


Nunca olvides quién eres ni de dónde vienes

Valvano era de origen italiano, y como él mismo indicó en algún momento de su vida, cumplía con todos los estereotipos de los italianos. Y le encantaba. Pese a que cuando llegó a la NCAA su carácter no fue bien recibido, él nunca dejó de comportarse tal y como era.


Da a las personas la importancia que tienen

Esta idea fue la base sobre la que construyó todos sus equipos. Un entrenador cercano que le daba más importancia a los jugadores que a la táctica, que simplemente se sentaba con ellos y les decía: "Háblame de lo que quieras". Él quería a sus jugadores, y con ese amor logró un equipo invencible.


Cree en lo que haces

Si te marcas un objetivo, la única manera de conseguirlo es tener la convicción de que lo vas a hacer. Desde que empezó a entrenar equipos universitarios, le dijo a su padre: "Voy a ganar la NCAA". El primer día que llegó a North Carolina State les dijo: "Vamos a ganar la NCAA". Y su confianza para los demás.