Discotecas míticas que fueron auténticos imperios de la fiesta

A más de uno nos gustaría resucitar lo que pasó entre finales de los 80 y principios de los 90 en la ‘costa este’ de nuestro país. España estaba inmersa en un proceso de apertura y liberalización, por lo que comenzaron a vivirse una serie de transformaciones culturales que dieron lugar a una alternativa de ocio desconocida hasta el momento: La Ruta Destroy o 'Ruta del Bakalao' fue el inicio de una maravillosa y vanguardista época ‘discotequera’ en la que la gente buscaba alejarse de las salas convencionales para perderse en noches sin límites.

La 'movida valenciana', de menor repercusión nacional que la archiconocida madrileña -pero más importante y de mayor trascendencia para la música electrónica- y que terminaría por extenderse a más ciudades, quedaría perfectamente retratada en un documental de Canal +  donde un jovencísimo Carles Francino nos abría las puertas a un fin de semana repleto de excesos.

No pretendemos descubrir América, pero sí queríamos hacer un pequeño homenaje a esos lugares legendarios que ahora están abandonados o se han convertido en escombros. En los años de 'la Ruta' se generó un culto insuperable a las discotecas, una veneración que terminó convirtiendo algunos locales de toda España en auténticos mitos de la música, gracias a su ambiente colorista y kitsch, en un espacio donde todo estaba permitido.

No eran pequeños clubes dentro de la ciudad donde caben 100 personas, como ahora, sino que, entre todas, reunían a más de 15000 fieles cada fin de semana, sobre todo en sus increíbles fiestas especiales de aniversario. Gracias a la permisividad de horarios y un modelo de fiesta renovado -y que terminaría defenestrado injustamente-, estos santuarios que triunfaban entre las masas permanecen ahora prácticamente olvidados, aunque todavía es posible acercarse a ellos para hacer una excursión fotográfica, incluyendo en la visita sus legendarios parkings.

Muchos de los que vivieron esa época desean volver a bailar de nuevo esas canciones en la actualidad, unos temas pinchados en cabinas que convivieron con las influencias del ‘new wave’ venidas del Reino Unido o Alemania, asentando el techno, el hardcore, la música ‘makinera’ e incluso el house en toda la península. Ojalá tener un Delorean y viajar a 1985, todo para estar findes enteros (de jueves a lunes) en estas discotecas de fachada industrial que formaron el mayor movimiento de clubbing de toda España.

Chocolate

Abierta tras el verano de 1980 en la localidad valenciana de Sueca, fue una de las más emblemáticas de la Ruta, un lugar donde el techno acabó reinando. Al igual que Barraca -la más mítica y que sigue abierta desde 1965-, acercó vanguardias musicales de toda Europa. En esos años, su Dj residente más famoso, Jose Conca, pinchaba The Cure, Depeche Mode o Joy Division, aunque este pop-rock terminó derivando en otros estilos como el ‘new beat', el house y, finamente, el bakalao. Dicen que la ‘movida madrileña’ estaba bien, pero por aquí también se dejaban ver mucho Alaska y Pedro Almodóvar, entre otros. En sus últimas fiestas, entre 2004 y 2008, consiguieron reunir a miles de ‘chocolateros’, ofreciendo una despedida que ya es eterna.

Pont Aeri

Discotecas Pont Aeri Codigo Nuevo

El auge de la noche valenciana no tardó mucho en trasladarse por la costa hacia el norte y, si hubo una discoteca que consiguió generar una gran marca, esa fue Pont Aeri. Desde el año 1991 hasta el 2012, este templo de la electrónica estuvo 21 años reuniendo a miles de personas, gracias a residentes como los hermanos Skudero o Xavi Metralla. Arrancó en Terrasa, pero luego abrió más salas por Cataluña, con sesiones todavía muy recordadas por los ‘makineros’, con temas como Flying Free.

Puzzle

Discotecas Puzzle Codigo Nuevo

Como las mencionadas Chocolate y Barraca -o la también vecina Spook-, la gran época de Puzzle vino con la Ruta, pero, sobre todo, triunfó por ser la más moderna en cuanto a animación. Abría los sábados y cerraba los domingos por la tarde, reuniendo a más de 10.000 personas y convirtiendo el sonido electrónico de Valencia en algo internacional, gracias, en gran parte, a Luis Bonías y Kike Jaén.

Space

En ese movimiento a lo ancho del Estado, Ibiza fue el lugar que mejor supo entender el concepto de macrodiscotecas, siendo Space clave para entender la evolución del clubber, como también Amnesia o Privilege. Ofreciendo un estilo musical más cercano al house, que se terminó asentando, fue el santo y seña de la isla desde 1989 a 2016, atrayendo a DJ’s tan importantes como Carl Cox, Sasha, David Guetta, John Digweed, Richie Hawtin o Jeff Mills. Ha cerrado este mismo año, pero sus cinco salas son inolvidables y sus 4.000 asistentes disfrutaban de los primeros after hour, como se conoce el fenómeno en la actualidad.

Scorpia

Discotecas Scorpia Codigo Nuevo

Junto a otras legendarias, como la Grand Velvet o Chasis, la noche catalana no podría entenderse sin Scorpia. Desde 1993 a 2003, fueron diez años de éxitos en Barcelona donde Dj Neil y muchos más reunieron a miles de personas para ir pasando de la música makina al progressive.

Bananas

Una leyenda de las discotecas valencianas, no tanto por su reconocimiento dentro de la Ruta, sino por su capacidad para atraer a personajes famosos y reunir a miles de asistentes. Conocida por su música ‘pachanguera’, con Dj Tete a los platos, en Bananas se celebraron concursos de Miss España y siempre se garantizaba el espectáculo con sus ‘pool parties' y los cañones de luz proyectados hacia esa emblemática pirámide de cristal. Otra macro-disco abandonada, que también fue famosa por estar situada frente al Romaní, un conocido club de alterne de la zona.

Nasti

Discotecas Nasti Codigo Nuevo

Nació en otra época y no se enmarcaba en ese concepto de macrodiscoteca, pero el Nasti es imprescindible para entender el éxito de grupos actuales en la escena musical que rodea Malasaña. Desde el 2000 al 2013, Los Punsetes, Extraperlo, Fernando Alfaro o el DJ Miqui Puig son algunos de los que pasaron por esta sala de Madrid, provincia en la que todavía sigue abierta Fabrik, otro templo de la electrónica que, a día de hoy, continúa reuniendo a miles de asistentes.

The Face

Cuando parecía que la Ruta estaba decayendo, allá por 1994, esta discoteca valenciana, situada en Pinedo, reunía a más de 3.000 fieles cada fin de semana, triunfando por su eclectismo y su espectacular sonido. Una mítica pista central, baños mixtos, la famosa terraza 99 calamares, piscina en el exterior y mucho colorido fueron algunos de los reclamos, junto a una música que puedes escuchar gracias a los recopilatorio de aniversarios.

Lo cierto es que hay muchas más por incluir; como el Nod, ACTV, Attica, Sonique, Arabesco, Virtual, Piramide o Arena (y sus conciertos de Blur, Radiohead o Ramones). Cada una de ellas tiene, sin duda, su propia historia; y quizá no estemos muy desacertados si decimos que, además, también forman parte de la nuestra.