Dime qué expresiones usas y te diré cuántos años tienes

¿Tú qué tienes? ¿'Rollo', flow o swag? ¿Dirías que algo es 'la bomba', que 'lo peta' o que está 'to pegao'? O mejor... confiesa: ¿prefieres 'echar un casquete', un 'polvo' o un 'pinchito'? Ten mucho cuidado porque según lo que digas ya no nos hace falta pedirte el DNI.

Si eres de los que respondías 'efectiviwonder' cuando estabas de acuerdo con algo, vas dos generaciones atrasado, eres un 'pureta'. ¿Holi? Un facepalm en tu honor. Porque ahora lo que se lleva es el 'salseo', sin llegar a ser stalker y sin pasarse de poser, que luego te salen los haters por todos lados y no llegas a los 1K followers. Ay, esta generación Z, que habla igual que los influencers y los youtubers. ¿No entiendes nada verdad? 'Nasti de plasti', como decíais los adolescentes y jóvenes de los 80 y 90, una generación que 'molaba cantidubi' y era 'guay del Paraguay' y que contestaba al teléfono diciendo 'digamelón'.

Las expresiones son testigos de una generación. Ya sea la X, la Y o la Z. ¿Esto significa que los bebés de hoy serán la generación A? Porque se nos ha acabado el abecedario. Derivas aparte, si leemos el párrafo anterior con atención, encontramos rápido la vara de medir. El nivel de rimas absurdas y juegos de palabras se ha ido sustituyendo progresivamente por anglicismos. Acrónimos del inglés como LOL, OMG o BFF también forman parte indispensable del vocabulario de veinteañeros y adolescentes.

En verdad, a veces resulta difícil diferenciar qué lindezas son invención de los millenials tardíos —sobre los 25 o un poco menos— y qué de los primeros adheridos a la generación Z, es decir, los que rondan los 20.

Si cuando te preguntan algo sobre lo que no tienes ni idea te sale responder 'ni zorra', llevas años llamando friki a tu amigo porque te pide que no le hagas spoilers, tu concepto de 'ser moderno' se transformó en hipster y todavía recuerdas cuando se empezó a utilizar la palabra postureo —y la sigues usando más que posing, eres, sin duda, un millenial de corazón. De los que aún no tienen 35 pero que raramente bajan de 25. Ese grupo de edad que es como el jueves y que todavía recuerda la expresión 'aceptamos pulpo' de aquel anuncio 'viejuno' del Scattergoris pero que en vez de ir 'a saco' comenzó a ir a full, estar on fire y saber cuando algo o alguien es muy pro. Y que si hace falta, también termina las cosas en -i como los adolescentes. Son los intérpretes. El puente entre tu madre y tu hermano pequeño, esos que te saludan con un 'holiii'.

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Antes, cuando alguien te gustaba bastante estabas 'pillado', ahora, tienes un crush. Además, si tenías la mala suerte de que tu crush no te correspondiera allá por los 90, estaba 'pasando de ti'. Ya en los 2000 se decía que 'sudaba de ti' —o de tu cara, en su modalidad cruel—, pero es que ahora en 2017 'te está haciendo un ghosting'. La cuestión, dicho sea de paso, es que te está ignorando y eso sigue siendo una putada lo mires desde la década que lo mires. Ahora bien, tú dile a alguien de 40 años que le están haciendo un ghosting, y te responderá, con mucha razón, que en las clases de inglés no les enseñaban esas cosas y que no 'vayas de guay'. O peor, dile a un chaval de 15 que 'está pillado', que te va soltar que eso ya no lo dice nadie, viejo, más que viejo.

El lenguaje del mundo sentimental es una mina de oro para las diferencias generacionales. Si naciste antes de 1995 es bastante posible que cuando eras adolescente y había dos personas que pegaban mucho dijeras que eran 'la pareja ideal' y que alguien tenía que 'hacer de Celestina' para juntarlos. Bueno pues ahora ya no. Lo sentimos Fernando de Rojas, pero los tiempos en que la literatura se colaba entre las expresiones populares ha muerto. Nuestros adolescentes de hoy llaman a la 'pareja ideal' OTP —one true pairing— mientras que juntarlos se dice shippear, que viene de relationship, relación. Pero jódete porque además de a las personas también hay que juntar los nombres. Que le pregunten a Brad Pitt y Angelina Jolie. Perdón, a 'Brangelina'. Toda una arquitectura del emparejamiento.

Además, en el lenguaje del veinteañero se dan todo tipo de fenómenos paranormales, como escribir en inglés —sí, ya—, pero fonéticamente: 'I lof you. Estoy on faya'. O esas palabras antiguas que evolucionan, véase el 'dabutis' que tanto les gusta en Madrid y que viene del 'dabuten' de los 80. El alucinar que se convirtió en flipar y luego en 'fliparlo', transitivo por arte de magia. El 'mola mazo' que perdió el 'mola' por el duro camino de los 2000, convirtiendo al 'mazo' en un ente con vida propia. Y qué decir de la moda vintage de la que tampoco se escapan las expresiones, como el retorno de la palabra 'parguela' para decir pringado.