"Me Dijeron Que Avisara A Su Familia, Porque Seguramente No Saldría De Esta"

Despiertas, miras a un lado y a otro y no reconoces nada de lo que ves. No estás en tu habitación. La única persona en la sala, a la que no habías visto nunca, te explica que es médico, que estás en un hospital y que has pasado los últimos 13 días en coma después de darte un golpe jugando al fútbol. No recuerdas nada, y se lo dices al médico. Al oírte, él sonríe y sale de la sala. Vuelve a entrar con una chica, y a ella sí la reconoces; es Lidia, tu novia. Empiezas a llorar, y ella también. Aunque no recuerdas nada de lo que ha pasado, sientes que el abrazo que os dais es mucho más que un abrazo, es un ‘bienvenido de nuevo’. Te llamas Jonathan Heredia, eres el portero del Sporting Uxama de Tercera División… y has vuelto a nacer.

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“Mis compañeros dicen que se oyó un chasquido muy fuerte, como si das con una tabla de madera contra una mesa”. Jonathan habla sin tapujos del momento en el que casi pierde la vida el pasado diciembre, al salir a despejar un balón y golpearse con un delantero del Virgen del Camino. En casi todos los partidos hay choques como este; algunos terminan con golpes leves, otros con lesiones más graves, pero casi ninguno acaba con una fractura de cráneo.

Se le hundió la frente un centímetro, y se le partieron las órbitas de los ojos y los pómulos. Por fortuna para él, su mente ha borrado el accidente: “No me acuerdo de nada del momento del golpe, pero sí los dos goles que me habían metido antes”. El Uxama jugaba en casa, en la localidad de El Burgo de Osma, pero en Soria no tenían lo necesario para operar una lesión tan grave, así que tuvieron que llevárselo al Hospital de Burgos, al que ya llegó en coma.

Con la familia de Jonathan en Ciudad Real, la única persona que podía estar a su lado era Lidia. Ella nunca olvidará lo que vivió durante los primeros días: “Me metieron en una sala y me dijeron que avisara a su familia, porque seguramente no saldría de esta. Yo dejé a mi madre que hablara con la suya, porque era incapaz de llamarla y decir por teléfono, a 500 kilómetros, que su hijo se iba morir”.

Durante las dos semanas en las que Jonathan luchaba inconscientemente por su vida, su novia se enfrentaba a la realidad del que e arde de impotencia por no poder hacermás que esperar. A él le quitaron un coágulo de la garganta y le reconstruyeron el cráneo. Al terminar, hablaron con ella: “Salió el médico de la UCI y me dijo: Lidia, ahora pueden pasar muchas cosas; puede ser que no pueda moverse, que no sepa hablar o incluso que tu relación con él haya terminado, porque no sepa quién eres, que no recuerde nada”.

Pero poco después Jonathan despertó, y pudieron verse. “Cuando entré, me vio y se puso a llorar… esa mirada que tú sabes que es de tu pareja. Yo ahí ya dije: es él; no sé si terminará mejor o peor, pero por lo menos me conoce”.

Cinco meses después de aquel 19 de diciembre y con dos protecciones en la cabeza, Jonathan ha vuelto a jugar al fútbol porque, como sabe Lidia, sigue siendo su pasión: “yo le conocí hace 8 años jugando al fútbol. Está claro, miedo me da, pero no puedo quitárselo de su vida”.

“En mi cabeza no entra que pueda abandonarlo. Mi sueño siempre ha sido tener una oportunidad en el fútbol, y voy a seguir intentándolo”. Jonathan Heredia estuvo a punto de morir en un campo de fútbol, volvió a nacer en un quirófano y hoy, renacido, vuelve a defender la portería del Sporting Uxama. Porque a veces, el amor por este deporte va mucho más allá de los límites que uno puede creer.