Todos tenemos uno: cómo detectar a un amigo columna

No está hecho de cemento. No lo han diseñado unos arquitectos con un ordenador de 5.000 euros. Pero aún así, no lo mueven de esa esquina ni con dos grúas y una puerta espacio-temporal. Es tu amigo columna, y ha venido a joderte la noche. Sí sí, todos tenemos uno y seguro que ya se te ha venido a la mente. Ese que cuando salís de fiesta, ancla el codo en una barra y se queda ahí toda la noche porque cree que si se mueve (ya no digo si comete la locura de bailar) se os caerá a todos el techo encima y, claro, no puede permitirlo. Pero por si tienes alguna duda, aquí tienes algunas claves para identificar al especimen antes de que sea demasiado tarde.

Primer paso: prevención

Quítate la venda de los ojos, porque te ha dado un montón de spoilers que no has querido captar:

1. A tu efusiva propuesta para quedar contestó con un: “ya si eso te digo algo”.

2. Ante tu bombardeo comunicativo para concretar el plan has recibido un inquietante: “ok”.

3. Búscale en el grupo de whatsapp donde habéis quedado. Efectivamente, hace días que se ha salido. Hater.

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Segundo paso: detección

Has podido ser un parras en la pre, pero en cuanto le veas la cara vas a saber que divertirse no está en el planning de su noche:

1. Ha bostezado unas 400 veces a la media hora de llegar.

2. 250 de esos bostezos eran falsos, sin lugar a dudas.

3. Mira el móvil cada 90 segundos de media.

4. Para qué hablar en la cena, si puede estar doblando servilletas de papel.

5. Lleva tanto rato mirando fijamente la pared que comienzas a pensar que hay una tele invisible

6. Tiene cara de estar bebiendo un cubata de agua del grifo con ginebra de dos euros la botella.

7. Se agarra a su taburete del bar como un niño a un kinder bueno.

8. Su radio de movimiento en la discoteca es de tres centímetros, vamos, lo que conlleva un ligero vaivén de hombros.

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Tercer paso: actuación

Si solo has quedado con él, malas noticias, estás jodido. No hay nada que pueda eliminar sus deseos de irse a casa. No estás a la altura de sus expectativas de manta y jugar a la play o ver series.

¿Darle conversación? Suerte con eso, estás a punto de recibir un curso de monosílabos gratis.

¿Intentar que baile? Ja, tendrías más suerte buscando iPhones en el suelo del cine cuando todos se han ido de la sala.

Tus opciones se reducen más bien a esto:

a) Hacer como si tuviese una capa de invisibilidad, vamos pasar de él, y que se apañe.

b) Invitarle a abandonar la casa.

c) Darle una súper chapa recriminatoria en plan “joder, para un día que quedamos y tienes que estar con esta cara toda noche".Resultado de imagen de bored face gif

Cuarto paso: quiero respuestas

Si no tiene ganas de salir, ¿para qué viene? ¿Le obligan? ¿Convalida asignaturas? Las respuesta la puedes encontrar en tu interior, como todo en la vida amigos.

Reflexionemos un poco sobre por qué pasan estas cosas:

1. Porque es mejor aburrirse en compañía que aburrirse solo en casa.

2. Porque no quieres/sabes decir que no porque te sabe mal (pero no os preocupéis, porque cuando os acerquéis a los 30 este punto habrá desaparecido de la lista. Al mundo no le sabe mal dejarte plantado, ya lo aprenderás).

3. Porque tienes sueño/hambre/estás triste/apático y mil cosas más que te importan una mierda si los demás también las tienen, porque LAS TUYAS SON MÁS IMPORTANTES.

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¿Has visto? seguro que tú solito has podido entender estas conclusiones, ¿y sabes por qué? Porque anoche fue tu colega, pero hubieron otros tiempos en los que el amigo columna eras tú.