Cómo Descubrí Que No Estaba Meando

La sexualidad “femenina” ha sido boicoteada durante siglos. Todas sabemos que el diablo es mujer, y que el placer sexual de las mujeres es un peligro, claro está, eso es lo que desde la Iglesia, el estado, la pornografía, la ciencia médica y, en resumen, la falocracia imperante ha intentado imponer en la sociedad. Coño potens, manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos, editado por Txalaparta, es el nuevo libro de Diana J. Torres, Pornoterrorista, un ensayo sobre aspectos de la sexualidad de los coños que han sido invisibilizados y patologizados.

“Porque no es pis todo lo que reluce”, como dice mi amiga Paula, en este libro la Pornoterrorista nos explica que las mujeres también eyaculamos. Es una investigación intensa, didáctica, sin rodeos y con un lenguaje directo. No se anda con tonterías: “Las mentiras que me molestan en realidad son las que tienen la capacidad de transformarse en verdades comunes y generales”. Así nos muestra cómo la ciencia médica, con su estructura heteropatriarcal, ha colonizado nuestros cuerpos durante siglos, y nos ha llenado el coño de científicos, ginecólogos y predicadores que excluían nuestro potencial sexual.


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Por eso, a nuestra próstata no se le ha prestado importancia, ni mucho menos a sus funciones; la glándula de Skene (ginecólogo escocés) no es otra cosa que nuestra próstata. Le pregunté a Diana cómo podría renombrarse y me contestó: “A la próstata la podemos llamar próstata. Esa es mi postura: llamar a las cosas por su nombre, como reivindicación política de restauración de nuestros cuerpos”. Klau Kinki, activista feminista y performer, plantea denominarla “glándula de Anarcha”, reivindicando las torturas que sufrió Anarcha, una mujer esclava del sur de EEUU, a la que el científico J.Marion Sims le hizo cirugías experimentales en nombre de la ginecología.

La importancia de un determinado tipo de lenguaje y cultura llegan a extirparnos, sin anestesia, conscientes o no, órganos y concepciones de la sexualidad. Hay toda una recopilación de referencias de textos antiguos de la cultura hindú, china, griega y de tribus africanas donde la eyaculación de la mujer estaba representada y no precisamente con una connotación negativa. El binarismo de género, la pornografía o la educación sexual son algunas de las cuestiones de estudio en el ensayo. Para Diana, “la educación sexual no debería ser solo una tarea de las instituciones educativas, sino de toda la sociedad”, y explica que “a las personas se les debería dar una información clara y completa sobre su cuerpo, sus órganos y sus funciones”.

Otro tema muy importante es el tratamiento que ha hecho el porno de la eyaculación, “se trata de una ficción cinematográfica más, que peligrosamente ha sido entendida como una realidad modélica a seguir, generando así un montón de frustraciones a las personas”. Además del libro, Diana J.Torres monta talleres sobre eyaculación y organiza muestras de Postporno, como la Muestra Marrana de hace unas semanas en Ciudad de México. “Después de haber dado muchos talleres y tener una ingente cantidad de información que considero relevante para cualquier cuerpo con coño, me lancé a la aventura de escribirlo porque sé que un libro es un objeto que puede alcanzar a muchas más personas que un taller o una charla”.


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Tras la lectura, creo que nunca es tarde para tener un contacto con tu próstata y conectar con algo más que tu clítoris, dejar de preguntarse dilemas estúpidos y erróneos como ¿seré clitoriana o seré vaginal? Explorar nuevas sensaciones y, sobre todo, disfrutar y fluir, fluidos siempre. La desinformación sobre nuestros cuerpos siempre será una herramienta de control, por eso os animo a leer este manual: porque no os estáis meando, estáis eyaculando.

“Apestamos a sexo,

no tenemos vergüenza ni

la lengua rota por el miedo,

portamos genitales que se montan y desmontan

y la firme voluntad de defraudar toda expectativa,

de demoler todo aquello que esperaban que fuéramos

y que no somos,

y que no somos”.

Oda al enemigo, Pornoterrorista

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