En Este Derbi El Odio Sale Al Campo A Jugar Como Uno Más Del Equipo

Es un duelo entre creencias religiosas. Es una guerra de lágrimas, de sudor y sí, también de sangre. Es un enfrentamiento entre vecinos muy mal avenidos. Es el derbi futbolero más apasionante que se puede disfrutar en el planeta a día de hoy. Es el partido por el dominio de Glasgow: el Celtic-Rangers.

Hacía cuatro años que los futboleros no podíamos disfrutar del duelo que da sentido a aquella frase de “el fútbol es mucho más que fútbol”. En 2012 la bancarrota económica del Rangers les llevó a la última división del fútbol escocés, y Glasgow se quedó huérfano de su rival predilecto. Este año, el hijo pródigo ha resurgido de entre los muertos para pelear el trono al Rey y el domingo se vieron de nuevo en el campo con victoria del Celtic.

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“Si Glasgow no tuviera el Old Firm… seamos sinceros, difícilmente seríamos conocidos en el mundo”

Lo reconocen los ciudadanos de Glasgow. Desde 1888, el azul y el verde se han visto las caras ininterrumpidamente hasta hace cuatro temporadas. Imagínate un choque de trenes, a 180 kilómetros por hora, dos veces al año. Imagínate una ciudad con una brecha en el asfalto que la divide en dos. Una brecha de esas con las que no te tropiezas, pero que respiras en el colegio, en el pub, en la calle. Imagínate llevar el sentimiento por un equipo de fútbol tan dentro, que si eres del Rangers nunca querrás llevar ninguna prenda de color verde, y si eres del Celtic, cambiarás de acera cada vez que te vayas a cruzar con un pastor protestante. El fanatismo no entiende de límites, no conoce la sensatez. El fanatismo es el Old Firm.

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Fútbol, religión y política, un cóctel peligroso

Los del Rangers dicen, orgullosos, que su equipo nació gracias al deseo de cuatro amigos, de profundas creencias protestantes, que simplemente querían tener un club de fútbol. La posición social acomodada de los fundadores y primeros aficionados fue tejiendo, con el paso de los años, una etiqueta que iban a coser con fuerza en el club: el Rangers iba a representar el estilo más tradicional, políticamente pro-británico unionista y protestante. “Un club protestante para gente protestante”, cantaban en las gradas de su estadio, Ibrox Park, ya desde principios del siglo XX. No era política oficial pero sí oficiosa del club, el no contar en su plantilla, directiva o cuerpo técnico con nadie que profesara el catolicismo. Y cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, lo oficioso se hizo oficial, las convicciones se hicieron más férreas y el rechazo hacia lo opuesto se agravó. Y ‘lo opuesto’ se llamaba Celtic.

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Los del Celtic defienden que su club nació como respuesta a la opresión sobre el pueblo irlandés que se asentó en Glasgow en la época de mayor hambruna del siglo XIX. El equipo se convirtió rápidamente en el centro de actividades de la comunidad irlandesa. El representante sobre un campo de fútbol del sentimiento irlandés lejos de tu casa. Y gracias a eso, fabricaron su propio hogar en Glasgow. Un hogar católico, republicanista y antiunionista. Un hogar que aúna todo lo que odia un aficionado del Rangers.

Más de cien años de títulos y tragedias

Entre ambos clubes se reparten 101 de las 126 ligas escocesas que se han disputado desde la fundación del campeonato. En los casi seiscientos partidos que han jugado Rangers y Celtic, ha habido mucho trabajo de los servicios de emergencias (multiplicando por nueve las actuaciones en un día de Old Firm en comparación con cualquier otro día) y también se han vivido tragedias. En 1971, después de una victoria del Rangers en casa, una pelea multitudinaria en una grada hizo que esta se desplomara. Aquel día murieron 66 personas.

Fútbol, al fin y al cabo

Nacieron como clubes de fútbol, y su único objetivo de existencia es ganar sobre el césped de un estadio. No debe existir nada más que eclipse al deporte más bonito del planeta. Y si hoy podemos volver a disfrutar de un derbi de Glasgow entre el Celtic y el Rangers, deberíamos celebrarlo con una buena pinta.