Creación de recuerdos felices falsos como futuro remedio contra la depresión

En la asombrosa película ¡Olvídate de mí! (el título en español apesta y no tiene nada que ver con el original, The eternal sunshine of spotless mind), veíamos la cancelación de recuerdos tristes, o recuerdos bellos pero que la nostalgia había vuelto terribles. Aquí se trata de lo contrario.

Instar a una persona deprimida a mantener una actitud positiva recordando las cosas buenas de la vida es poco útil, pues la depresión bloquea el acceso a recuerdos felices. ¿Pero y si pudiéramos recrear artificialmente tales recuerdos para permitir algún pensamiento positivo? Un estudio sugiere que esto es posible (al menos en las ratas).

La psicología y la fisiología de los roedores es (¿sorprendentemente?) no tan distante a la nuestra. Y si el mismo efecto se puede observar en los seres humanos, podría ayudar a las personas abatidas a levantar el oscuro velo de la depresión.

Ratas versus Hombres

La depresión clínica es diferente a un combate temporal de tristeza. Es un trastorno psicopatológico bastante común, que se caracteriza por estados de ánimo negativos persistentes, sentimientos de tristeza, pérdida de interés y motivación. En los seres humanos afecta a adultos y niños, pero el comportamiento de la depresión, en general, se puede observar también en los animales.

No es lo mismo, por supuesto. Por ejemplo, la depresión humana se caracteriza por la desesperanza y pensamientos suicidas, que no pueden ser detectados en los animales. Sin embargo, la pérdida de interés está presente en ambos. En roedores, más específicamente, puede ser fácilmente detectada mediante el azúcar, ya que los ratones deprimidos pierden el interés por este.

La nueva investigación muestra que la reactivación artificial de las células del cerebro espontáneamente activas durante las experiencias positivas disminuye sustancialmente la depresión en ratas.

Los investigadores primero expusieron a las ratas a tres tipos de experiencias: positiva (de ser puesto en una jaula con una hembra), negativa (siendo inmovilizada en una jaula) o neutral (ser puesto en una jaula vacía) y grabó las células cerebrales que estaban activas durante estas experiencias. Luego, utilizaron pulsos de luz para activar las células que habían señalado.

Se dieron cuenta de que las células se habían reactivado únicamente durante las experiencias positivas. Lograron que las ratas mostrasen interés de nuevo por el azúcar, lo que significaba que habían superado la depresión.


Próximos Pasos

Lo que tiene de interesante, sobre todo para un investigador de la memoria, es que el experimento funcionó con la reactivación artificial de las células (la de los recuerdos positivos) pero no con la experiencia en sí. En otras palabras, cuando la rata fue puesta en una jaula con una hembra no se le pasó la depresión, fue la generación de ese recuerdo la que la curó. Parece, entonces, que es la reactivación de la red neuronal vinculada con una experiencia pasada positiva, y no la experiencia positiva en sí misma, la que ayuda.

¿Pero pueden estos resultados extenderse a los humanos? No inmediatamente, por supuesto, pero hay esperanza. El vínculo entre la memoria personal y la depresión también se está investigando experimentalmente. Fundamentalmente, lo que este estudio muestra es que puede ser  indispensable en el tratamiento de la depresión en humanos utilizar un disparador externo y artificial para desbloquear el acceso a los recuerdos positivos.

De cualquier manera, una importante base se ha establecido para ayudar a entender cómo funciona la depresión, y cómo tratarla. Sin embargo, será necesario realizar más investigaciones para obtener una imagen más clara de cómo podría funcionar este proyecto en humanos.