Lo ha conseguido: Kilian Jornet ha coronado el Everest en tiempo récord

Sin oxígeno embotellado. Sin sherpas. Sin cuerdas fijas. Sin más ayuda que su resistencia, su fuerza y su espíritu. Kilian Jornet lo ha hecho: ha coronado la cima del mundo. Ha escalado la cara norte del Everest y ha mirado a la Tierra desde su punto más alto, 8.848 metros, batiendo además una marca heróica. 26 horas de ascenso que forman parte ya de los libros de historia del alpinismo.

 Jornet partió del monasterio nepalí de Rongbuk, el último núcleo habitado de las faldas de la montaña, a las diez de la noche del sábado —hora local de Nepal—, y ahora ha regresado al Campamento Base Avanzado, a 6.500 metros de altitud, donde se recupera de una indisposición estomacal que hizo temer por su seguridad. Y su ánimo aventurero le ha llevado a protagonizar una gesta épica en la que ha prescindido de casi cualquier ayuda adicional al propio empuje de su ánimo por coronar la montaña.

Fue precisamente esa voluntad la que más tensión generó entre los que seguía su gesta. Jornet prescindió del teléfono y la radio, así que hubo que esperar a que volviera al Campo Base para conocer su situación y estado, un tanto alterado por su afección. "Hasta 7.700 metros me he encontrado muy bien y avanzaba según el planning previsto, pero a partir de ese punto me he empezado a encontrar mal, supongo que por un virus estomacal", ha contado el alpinista, que añadía: "Desde allí he avanzado muy lentamente y tenía que ir parando cada poco para irme recuperando. Finalmente, he hecho cumbre a medianoche". Y ha vuelto, sano y salvo, para alivio de todos los que seguían su proeza.

Esta no es su primera gran hazaña. El alpinista, de 29 años, ha cumplido su reto personal, Summits of My Life, tras conocer ya las cimas de otras cordilleras y otros picos del mundo. En 2012, coronó el Mont Blanc, y también conoce las nieves del Denali, el punto más alto de América del Norte, y del Aconcagua. El Everest estaba en su lista de pendientes, tras haber planeado un primer intento en 2016 que tuvo que ser cancelado por las malas previsiones meteorológicas y el alto riesgo de avalanchas.

Kilian Jornet lo ha conseguido. Y su nombre ha ingresado en la lista de los grandes héroes de la Historia.