Qué Tiene En Común 'The Walking Dead' Y Un Café Con Mucha Leche

Irónicamente, el desarrollo de la serie The Walking Dead ha seguido la misma decadencia que los muertos vivientes que aparecen en pantalla. En un principio fue una nueva versión de algo que ya existía, fresquita y jugosa como un zombi recién levantado. Renovaba un género que había quedado obsoleto tras décadas de contar siempre lo mismo con distintos tratamientos. Por primera vez asistíamos a lo que ocurre transcurrido un tiempo desde la infección, como en 28 días después (de Danny Boyle) ya no nos importaba tanto el caos ciudadano y los errores humanos como el estado psicológico y emocional de la gente que lograba sobrevivir. Esta era la premisa de la novela gráfica en la que se basa y ahí les doy un 10. ¡Muy bien señores!

El problema viene cuando queremos que esta serie lo pete y nos alejamos, aunque parezca lo contrario, de la mala folla del cómic, encontrando una fórmula más o menos segura para menores de 16 años y diluyéndola para que nos dure muchas temporadas cambiando lo justo. Y, como cuando estiras un buen café con mucha leche, engancha igual, te dura más, pero al final no sabe a nada. Es entonces cuando la carne de zombi fresquito recién levantado empieza a oler mal y a descomponerse por sí sola.

Estamos hablando de que desde la temporada 2 la estructura de la serie ha sido exactamente la misma. Rick y su pandilla llegan a un sitio, se creen que pueden vivir allí, pero alguien es malo o alguien la lía, muere mucha gente y tienen que salir por patas. No hay que dar más vueltas pues es simplemente esto, y lo demás es paja.  No se puede decir tampoco que la novela gráfica sea muy distinta en este aspecto, aunque también es cierto que la mala leche que destila esta última hace que las reflexiones de los personajes sean más consistentes.

Sin embargo, el principal fenómeno motriz que ambos deberían compartir, que es el de que cualquier protagonista puede morir en cualquier momento, en el cómic ocurre y en la serie no. Aunque nos hagan creer que sí. Fijaos en los próximos episodios. Cuando veáis que un secundario empieza a tener más protagonismo durante un par de capítulos... tic, tac, tic, tac, os podéis despedir de él o ella, pero recordad que hasta dos capítulos antes de su muerte a todos nos importaba una mierda.

Acribillaría a spoilers del cómic, pero soy  buena gente. Os invito, sin embargo, a leerlo para descubrir lo que es hacerse pupa con una historia devastadora sobre supervivencia y contrastarlo con lo descafeinado de la serie de televisión donde todos pueden morir... bueno... menos este, esta, este otro... bien este tampoco... este sí pero luego lo resucito... Al final, por el tono, se parece más a Daylight de Stallone, ambientada en Extremadura, que no a la novela gráfica.

Lo único que me ha enganchado ahora y que realmente disfruto son los vídeos de reacciones de fans a muertes de personajes. Podría estar horas y horas viéndolos. De todos modos agarraos fuerte, que ahora viene Negan...