Lo Hemos Comprobado. Detrás De Una Gran Serie, Siempre Hay Un Gran Temazo

Vivimos inmersos desde hace algunos años en la edad dorada de las series de ficción televisiva: Los Soprano, Breaking bad, Mad men, A dos metros bajo tierra, Bron/Broen... la lista es interminable. Con unos equipos de guionistas plagados de grandes escritores y, en no pocas ocasiones, presupuestos exorbitantes, los folletines del siglo XXI están entregando algunos de los mejores momentos artísticos de lo que llevamos de milenio. Giros inverosímiles, diálogos brillantes y desarrollos inesperados, sí, pero no solo eso. Muchas de estas series cuentan además con unas bandas sonoras de auténtico lujo. Hoy, nos fijamos en los temas de introducción de algunas de nuestras favoritas. Verdaderos temazos que engrandecen aún más a las ficciones a las que acompañan.

Misfits

Entre noviembre de 2009 y diciembre de 2013, los ingleses emitieron una de las series más gamberras de la historia de la televisión. Un grupo de jóvenes delincuentes condenados a realizar trabajos para la comunidad recibe extraños, incontrolables e hilarantes súper poderes tras la caída de un rayo durante una sospechosa tormenta eléctrica. Como buenos (e inesperados) superhéroes, los cinco compañeros de condena tendrán que enfrentarse en cada episodio al súper villano correspondiente: otros conciudadanos también afectados por la tormenta y dotados de unos no menos desconcertantes poderes que ponen al servicio del mal y del espectáculo.

Una serie tan desmadrada e irreverente (para muestra, el fascinante discurso de Nathan, uno de los protagonistas) tenía que contar con un tema principal a la altura de las circunstancias y los responsables acertaron de pleno con Echoes de The Rapture, energía desbordada y guitarrazos post punk para introducir a nuestros cinco jóvenes delincuentes favoritos.


Twin Peaks

En la serie más veterana de esta pequeñísima selección, el agente especial del FBI Dale Cooper tendrá que investigar la muerte de Laura Palmer, una joven de Twin Peaks, pueblo ficticio del estado de Washington. Todo en orden excepto por un pequeño detalle: esta es una idea de David Lynch, uno de los directores de cine más originales y desconcertantes de la historia.

Aunque consta de treinta episodios, muchos fans de la serie defienden que su auténtico final sería el octavo de la segunda temporada, espectacular entrega dirigida por el propio Lynch (que solo ejerce de director en unos pocos episodios) donde se desvela (obligados por la ABC) quién es el asesino de la joven. Sea como fuere, lo cierto es que el tema que Angelo Badalamenti preparó para la introducción es este tranquilo pero desasosegante paisaje sonoro que compuso mientras Lynch, sentado a su lado, le explicaba sus sensaciones sobre cómo se imaginaba la serie.


Malcolm in the middle

Esta disfuncional familia Simpson de carne y hueso recoge algunos de los momentos cómicos más brillantes de la televisión del cambio de milenio. Sin desmerecer ni un ápice el impresionante trabajo de Bryan Cranston en Breaking Bad, serie por la que seguramente será más recordado, no debemos olvidar su papel en esta inverosímil comedia televisiva en torno a Malcolm, un adolescente con el coeficiente intelectual de un genio y una familia que está completamente ida de la olla, con mención (muy) especial para su desquiciada madre y, por supuesto, para el tema de introducción: Boos of me, del grupo They might be giants.


The Wire

Si tienes una buena canción, aprovéchala. Algo así debieron de pensar los responsables de The Wire, la grandiosa y realista serie creada por David Simon. Las drogas y los pinchazos telefónicos judiciales encomendados a un pintoresco grupo de policías de Baltimore son el motor principal de esta serie en la que algunos personajes secundarios son interpretados por las propias personas en las que están inspirados. El tema elegido como sintonía fue Way down in the hole, de Tom Waits, y es esta canción la que suena en cada una de las cinco temporadas aunque, eso sí, en cinco versiones diferentes y todas muy recomendables (The blind boys of Alabama o Steve Earle, entre los intérpretes). La original de Tom Waits la escuchamos durante la segunda, y suena así:


Utopía

La obra maestra del Channel 4 británico (muchísima atención a la fotografía y el tratamiento de los colores) cuenta con una banda sonora a la altura de las circunstancias: la del chileno Cristóbal Tapie de Veer. Inquietante (y altamente experimental) música electrónica que sabe tomar, sin atisbo alguno de error, elementos del trance, lo tribal y el minimal para ambientar esta paranoia conspirativa en la que resulta fácil perderse gracias a un guion de historias cruzadas que giran en torno a la búsqueda de “Los experimentos de Utopía”, una novela gráfica creada por un psicótico depresivo que parece esconder la clave de un peligroso secreto. Cinco desconocidos sin más contacto entre ellos que un foro de Internet, la (misteriosa) Red y Jessica Hyde, personaje al que todos buscan y que parece ser la respuesta a muchas preguntas. Electrónica de altos vuelos y mucha, muchísima clase: