El complot de los gimnasios 'low cost' para que te apuntes y no vayas

Entre el 5% y el 20% de sus clientes (la cifra media es del 10,3%) dejarán de acudir a sus instalaciones a las pocas semanas de darse de alta

Por mucho que te hayas dejado medio sueldo en la sección de fitness del Decathlon y la otra mitad en pagar las 12 cuotas mensuales del gimnasio del tirón (que ya sabemos que sale más baratico), deberías mentalizarte de una cosa: no te vas a poner todo lo buenorrx que pretendes este año. Y quizás tampoco el siguiente, porque más allá de tus sanas intenciones lo más probable es que te acabes dejando el gimnasio en dos o tres semanas. Así de claro. Y lo peor es que tu gimnasio lo sabe y vive de eso.

Según un estudio de mercado de Deloitte, unos 5 millones de españoles están apuntados a un gimnasio y, de estos, en torno al 56% de sus clientes tienen entre los 16 y los 34 años, es decir, más o menos nuestra edad. Un negocio enorme que facturó 2.134 millones de euros en 2015 y cuyos resultados continúan mejorando gracias al boom del modelo de gimnasio low cost, unos centros que limitan al máximo sus gastos (muchos no tienen piscina, sauna o cobran las duchas) ofreciendo a sus clientes comodidades a muy bajo precio. Un gancho difícil de resistir, ¿no?

El tema es que este modelo de negocio tiene un arma infalible para seguir creciendo y creciendo y de paso forrándose a tu costa: tu pereza. Al parecer, estos Rockefeller de las pesas y el sudor ajeno cuentan con la evidencia científica de que entre el 5% y el 20% de sus clientes (la cifra media es del 10,3%) dejarán de acudir a sus instalaciones a las pocas semanas de darse de alta. Más o menos cuando se den cuenta que ponerse todo ‘cachas’ o toda fit no es cosa de cuatro días en las máquinas y un par de batidos mucho tiran la toalla.

Esto es una mina de oro para los gimnasios ya que, si has pagado la cuota anual, que suele situarse entre los 250 y los 500 euros, es un pastizal que le cae al gimnasio con un coste para ellos de prácticamente 0 euros. Además, el 75% de los centros te hacen pagar una matrícula entre los 35 y los 80 euros por lo que, en caso de que seas de los que pagan mes a mes y te des de baja el segundo mes, se han ganado el equivalente a varias cuotas de un plumazo y sin coste alguno por su parte al no generar desgaste en las instalaciones, tiempo de un monitor, etc.

Piénsalo, si un gimnasio abre en septiembre con una clientela de 1.000 personas ya sabe que en torno a noviembre habrá ganado un mínimo de 50.000 euros solamente con las matrículas y, asumiendo que todos ellos hubiesen optado por pagar un año completo por 350 euros (debido a una más que tentadora oferta), se embolsaría nada menos que 175.000 euros de los que un 20% (la tasa de abandonos máxima) serían todo beneficios. Vamos que los abandonos de gente les harían ganar 35.000 eurazos limpios. Por eso no les importa matricular a muchas más personas de las que pueden atender dignamente, de hecho, cuanto más petado esté el gym más posibilidades de dejarlo tienes. 

Evidentemente, no todo en este negocio es de color de rosa y la competencia en el sector es feroz, por lo que muchos acaban echando el cierre al no conseguir sobrevivir a estos primeros meses cruciales en los que captar a gente. Si eres de los clientes que van todos los días y participan en todas las clases dirigidas (spinning, zumba, body combat y demás), eres la peor pesadilla de tu gimnasio. Una especie de parásito que se come sus márgenes de beneficio y del que pretenden mantener un número lo suficientemente reducido para que actúen de gancho pero sin molestar.

Por eso, los típicos ‘ciclaos’, esos que se pasan la tarde levantando todos los discos de 20 kilos de la sala, no suelen ser bienvenidos a los gimnasios low cost, que intentan reducir a toda costa los espacios para levantamientos libres y meter todas las máquinas que les sea posible aprovechando el hecho de que las personas que realmente hacen levantamientos pesados con barra y mancuernas necesitan mucho espacio. De hecho, lo normal es que los 'ciclaos' tengan sus propios gimnasios de barrio donde se priorizan disciplinas como el bodybuilding o el powerlifting.

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Así que si eres parte del 40-60% de clientes que en su vida había levantado una pesa antes de apuntarse al gym y que se pasó la tarde antes en el Decathlon comprándose ropita (las prendas deportivas de fitness suponen un 15% del total de la facturación de esta cadena francesa) que sepas que eres la ‘víctima’ perfecta de la nueva cadena de gimnasios que se ha instalado en tu barrio. En tu mano está trolear al sistema capitalista y, de paso, ponerte fit . Lo malo es que el overbooking acabaría por cerrar los gimnasios por lo que, igual, la mejor solución es ser plenamente consciente de si vas a visitar regularmente el gimnasio (o no) antes de apuntarte. Tú mismx.