'Cocina Canalla', Cómo Enamorar Estómagos Cocinando Sano Y Gamberro

Comer canalla es comer de puta madre, punto. Cuando piensas en cocina, en comer sano y en cuidar la línea, lo primero que te viene a la cabeza es pollo hervido, verduras al horno y arroz integral. Pero no, 'Cocina Canalla: Atrévete a comer de puta madre" es un manual que mola fuerte y a cuyos autores no les ha costado demasiado mandarte a la mierda. Porque en realidad te mereces que te envíen a la mierda, igual que me lo merezco yo,  por no querer probar alimentos nuevos y empezar a cuidarnos de una manera sencilla.

Así que como no es lo mismo leerlo que experimentarlo, una vez en mis manos, quise probar en qué consistía esto y si de verdad iba a convertirme en un chef de lo saludable capaz de crear recetas geniales sin necesidad de tener que bajar después al Mc Donald's.

Primer consejo que te da el libro: estúdiate a saco la receta, y cuando la tengas clara, improvisa. Parece ridículo pero tiene sentido, sólo podrás hacer lo que te salga de la sartén cuando sepas exactamente cuáles son los pasos correctos para que tu plato sea la hostia.

Vamos al lío.

Chips de calabacín al horno

La primera que realicé fue un snack, un sustituto más sano que las típicas patatas fritas para acompañar con unas birras o un vinito. La preparación fue fácil pero bastante laboriosa. Sólo necesité un calabacín, harina, pimentón, ajo en polvo y sal, pero yo, además, le añadí un poco de pimienta. Antes de empezar pon el horno a precalentar a 175 grados. Seguidamente, limpia el calabacín y corta en rodajas no demasiado finas.

A continuación, mezcla la harina con las especias y reboza los medallones de calabacín, es un rollo, pero está muuuy rico. Por último, pon todas las rodajas rebozadas en harina en una bandeja o fuente. Si tienes papel de cocina mejor, y si no tienes, embadurna la base con aceite para que no se pegue el calabacín. Deberías hornearlos durante 30-40 minutos girándolos cada diez. Tienes que buscar que queden crujientes pero sin exagerar.

Es el aperitivo perfecto con el que sorprender a cualquiera, aunque, si no eres un cocinillas, creerán que los has comprado en el súper y has escondido la bolsa. Pero ya que estaba con las manos en la masa, me vine arriba y me curré otra receta. Os parecerá todavía más complicada, pero es facilísima.

Arroz al horno de verduras

Como en la anterior, lo primero que hay que hacer es poner el horno a tope, concretamente a 190 grados. A continuación, debes reunir: media cebolla, dos tomates, tres dientes de ajo, dos tazas y media de caldo de verduras, dos tazas de arroz largo,  una cucharada y media de aceite de oliva, sal, una taza de guisantes, una taza de maíz y zumo de limón. Hasta aquí es simple, ¿no?

Ahora pica la cebolla, los tomates, los ajos y, una vez hecho, échalos a una batidora junto con una cucharada de tomate concentrado. Dale caña hasta que salga una salsa espesa. Después, tendrás que echarla en un cazo junto con el caldo de verduras. Mientras la salsa se va cociendo a fuego medio, coloca el arroz en una bandeja. Cuando el caldo empiece a hervir viértelo a la bandeja y remuévela bien con el arroz. Cubre la bandeja con papel de aluminio y al horno durante un hora, pero sobre todo ¡no abras el horno, en serio, NO LO ABRAS! Una hora después, saca la bandeja, comprueba que el arroz ya no tiene caldo y añade el maíz, los guisantes y el zumo de limón. Mézclalo todo bien, échale sal y a disfrutar.

¿Mi opinión sobre esta receta?  Más healthy que una paella valenciana o un arrós al forn, seguro. Y más bueno no lo sé, pero desde luego... diferente. 

¿Y dónde está la carne?

Pues no, no hay. Porque este libro es de recetas veganas. Los autores no quieren convencerte de que te pases al veganismo, ni tampoco juzgarte porque no lo hagas. Tan sólo te animan a que descubras que hay mucho más mundo más allá de las hamburguesas de vacuno, el queso y los huevos. Además, seguro que sabes preparar carne de mil maneras, pero hacer un puré de zanahorias o un cocido de verduras ya son palabras mayores.

Otra de las cosas importantes que explica es la excesiva cantidad de productos animales que consumimos, “según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, comemos una media de 122,5kg de carne al año. El doble de lo recomendado (56kg anuales)". Es decir, que tomamos muchísima más carne de lo que nuestro organismo necesita. Craso error.

Esta guía me ha ayudado a reafirmarme aún más en que necesito modificar mis hábitos culinarios. Confieso que soy un intento fracasado de vegetariano, que lo intenté hace tiempo y aguanté un mes. Adoro la carne pero hay tantos cientos de alimentos deliciosos que ni siquiera conocemos. Lo importante aquí, y con lo que debes quedarte es que a 'Cocina Canalla' le importa un rábano que comas carne o no, simplemente te invita a que te cuides a golpe de gofón y que pruebes cosas nuevas para que te lo pases bien cocinando. 

Y yo creo que lo consigue.