Cinco películas clásicas de Navidad que son un auténtico cóctel emocional

Si eres como nosotros, más que parecerte la época de las comidas en familia y de corear villancicos pasado de vueltas, la Navidad es para ti un momento de reflexión antes de que acabe el año, de recordar aquellas pequeñas cosas que nos hacen felices y darles la importancia que se merecen. Si el arte es importante a la hora de mostrar qué nos conmueve, las películas navideñas son quizá el cóctel emocional definitivo (no es de extrañar que a menudo sean las que recordemos con más nostalgia).

En Código Nuevo ya os recomendamos algunos clásicos del género, películas que todos hemos visto y que no nos importa revisar cada vez que se acercan las fechas. Hoy hemos querido hacerlo de otro modo y traeros algunas películas que, aunque también merezcan el calificativo de clásicos, no son tan conocidas como deberían. Quizá sea porque presentan una visión de la Navidad arriesgada, radical y muy diferente a la que estamos acostumbrados, pero que aún así conseguirá sacar vuestro espíritu más festivo estos días. 

Tangerine (Sean Baker, 2015)

La cálida, soleada y colorida ciudad de Los Ángeles no será el escenario más propicio para estas fiestas, pero el debutante Sean Baker (se ha ganado un puesto en nuestra lista de las mejores películas del añoutiliza la Nochebuena en esta ciudad como telón de fondo para tejer un tapiz de historias protagonizadas por personajes marginales, aquellos a los que siempre se les ha negado la pertenencia a la comunidad: Sin Dee-Rella, una prostituta transgénero a la que su novio y chulo han engañado mientras estaba en la cárcel; su amiga Alexandra, cuya mayor ambición es poder dar un modesto concierto navideño y Razmik, un taxista armenio que no se puede permitir dejar de trabajar durante las fiestas. Gracias a su agudo sentido del humor, a un increíble reparto de actores no profesionales y a su llamativa fotografía (es una de las primeras películas rodadas con un iPhone) consigue elaborar un retrato tierno y divertido sobre nuestros intentos de buscar la felicidad a través de los demás.

Un cuento de Navidad (Arnaud Desplechin, 2008)

Dentro de las historias navideñas, hay un subgénero que concierne al reencuentro de una familia dividida bajo el amparo de estas fiestas. Esa reunión imposible que aparece en No controles de Borja Cobeaga, y que retrató con tanta maestría Jonathan Franzen en su novela Las correcciones, toma un cariz ácido, si no directamente agridulce, en esta película. En una familia hecha ruinas de forma casi patológica, la noticia de que la madre podría fallecer debido a un cáncer obligará a sus hijos a volver a casa. No obstante, hay una razón oculta detrás del encuentro: uno de ellos será el donante que podría salvarle la vida. Con unos diálogos hilarantes, unos actores y actrices en estado de gracia (destacan Catherine Deneuve y Mathieu Amalric) y una increíble cantidad de ideas concentradas por minuto, un cuento de Navidad se convierte en un relato familiar verdaderamente épico.

A Blast of Silence (Allen Baron, 1961)

Mientras en la película anterior la Navidad aparecía como un escenario ligado a la creación (o a la recuperación) de vínculos, aquí encontramos' el caso opuesto. En esta cinta policíaca, protagonizada por el sicario Frankie Bono, las luces y los villancicos son el escenario de una paciente preparación que busca cometer un asesinato. Serán estos días del frío diciembre de Nueva York, los que le harán darse cuenta de su terrible soledad y le lleven a intentar acercarse a un antiguo amor de juventud. Una deliciosa y agresiva voz en off y una estilizada fotografía en blanco y negro retratan a la perfección la atmósfera más melancólica de estas fechas. Como se repite a lo largo del film, remembering other christmases...

Tokyo Godfathers (Satoshi Kon, 2003)

Lecturas religiosas aparte, estamos en unas fechas propicias para los milagros. La Navidad es aquella época en la que cualquier cosa puede suceder. Así lo quiso retratar el legendario director de anime Satoshi Kon desde una perspectiva muy singular: un trío de vagabundos encuentra un bebé abandonado y emprende una odisea de locura para encontrar a su madre. A lo largo del camino que recorrerá este pesebre estrafalario, compuesto por un alcohólico, una ex-drag queen y una chica que ha huido de casa, descubrirán que son una familia aunque no tengan lazos de sangre. Es una película tan divertida como emocionante, donde el realismo y lo mágico se mezclan sin problemas reivindicando valores tradicionales desde una perspectiva transgresora. Para colmo, es una delicia visual. No os la podéis perder.

Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999)

Queríamos acabar la lista con la última película de Stanley Kubrick, una de las más radicales e incomprendidas de esta figura mítica. Haciendo gala de su habitual mordacidad, Kubrick utiliza el doble filo de la Navidad como una época festiva y luminosa, pero también como símbolo de una sociedad hipócrita y superficial. La ambientación es una excusa perfecta para hablar de las contradicciones inherentes al capitalismo, que cristalizan en el símbolo recurrente de una máscara. Prácticamente la totalidad de la película transcurre en una sola noche siguiendo el paseo nocturno de un exitoso doctor cuya vida matrimonial amenaza con venirse abajo. El retrato de un individuo solitario similar al de Blast of Silence que toma un tono oscuro y surrealista conforme avanza la cinta gracias a una inquietante pero magistral banda sonora, a su misterioso simbolismo y a una cuidada paleta de colores. Es la última obra maestra de un genio del cine.