La ciencia descubre quién te quiere más: tu gato o tu perro

“No me gustan los gatos porque pasan de tu cara”. Es la típica frase que habrás escuchado millones de veces de las personas (amigos, vecinos, compañeros de curro, novio/a) a las que les cuentas lo maravillosamente ‘cuqui’ que es tu gatito pero que siempre te responden con la misma historia: “yo es que soy más perros porque son más cariñosos”.Resultado de imagen de gif cat dog

Y, hasta cierto punto, tienen razón. Los gatos no son precisamente los animales más preocupados por saber si tu vida es miserable o digna de un influencer de Instagram. Están demasiado ocupados tumbados en su rincón favorito, destrozando las esquinas de tu sofá o mirándote con cara de querer asesinarte.

En 2013, los científicos japoneses, Atsuko Saito y Kazutaka Shinozuka, estudiaron las reacciones a la voz de sus dueños y completos extraños de 20 gatos domésticos. Aunque quedó probado, por el tipo de respuestas físicas, que el 75% de los gatos eran capaces de distinguir la voz de sus dueños de la voz de personas extrañas, sus reacciones no fueron las esperadas.

Aunque sus orejas respondían con mayor intensidad a la voz de sus dueños no era un movimiento comunicativo (con vocalización y movimiento de cola) sino que se trataba de movimientos de orientación, es decir, orientaban sus orejas hacia el origen del sonido con el único objetivo de situarlo en el espacio. Vamos que son conscientes de sus dueños pero sencillamente les dan igual.

Aquí es donde la eterna diferencia entre gatos y perros vuelve a resurgir. “Está demostrado que los perros cambian su comportamiento en cuanto advierten la presencia de un humano, pero no parece que los gatos adapten su comportamiento social por nosotros”, declaró a National Geographic el investigador de la Universidad de Bristol, John Bradshaw.

Al parecer, mientras el cerebro de los perros evolucionó para responder a las llamadas de los humanos el de los gatos seguía a lo suyo, así durante los 9.500 años desde su domesticación. “Tenemos fuertes evidencias de que los perros realmente aman a los humanos”, explicó en el neurocientífico Paul Zak en el documental Cats vs. Dogs de la BBC.

En uno de sus experimentos, el doctor constató las diferencias en la producción de oxitocina —la llamada ‘hormona del amor’— entre 10 gatos y 10 perros al encontrarse con sus dueños.  Los resultados fueron devastadores: los perros aumentaban su producción de oxitocina un promedio del 57,2% mientras que los gatos apenas alcanzaron el 12%.

“Fue una gran sorpresa constatar que los perros producen niveles tan elevados de oxitocina. Demostró que los perros realmente se preocupan por sus dueños. Pero también fue agradable descubrir que los gatos también reaccionaban a nivel hormonal y que, en algunas ocasiones, son capaces de sentir vínculos emocionales con sus dueños”, aseguró Zak.Resultado de imagen de gif cat

Por tanto, no es que los gatos nos vean a sus dueños con total indiferencia o como seres inferiores y torpes, como suele decirse, sino que más bien nos tratan con el mismo repertorio con el que tratarían otros gatos. “Sí, pueden pensar que somos torpes ya que solemos tropezarnos con ellos, pero no estúpidos. Los gatos no se friegan con seres inferiores a ellos”, opinó Bradshaw.

En conclusión, tu gato sí siente algo por ti pero su vida no gira en torno a tu existencia. No estamos diciendo que los perros sean unos seres dependientes e inestables, para nada. Pero sí que quizás muchas personas deberían dejar de compararlos porque es tan absurdo como comparar una pera y una manzana. Ni los gatos son perros, ni los perros, gatos, pero la ciencia ha demostrado que todos son capaces de demostrar su amor. Eso sí, a su manera.