Estos Casos Muestran Cómo El Cuerpo De Las Mujeres Aún Se Usa Como Cebo En El Deporte

Es un hecho, el cuerpo de las mujeres deportistas se usa como cebo en una sociedad que parece que valora más por sus curvas que por sus éxitos deportivos. Muchas atletas todavía se ven obligadas a una exposición sexual de sus cuerpos para tener repercusión en los medios y entre las marcas. Una tendencia de la que no se libran ni los Juegos Olímpicos y que, por desgracia, todavía no indigna a cuantos debería. ¿Por qué las mujeres tienen que llegar al extremo de exhibir sus cuerpos para que se les preste atención?


El espíritu olímpico

Las perlas se acumulan en los titulares y fotografías de los Juegos Olímpicos de Río. Queda muy claro que la igualdad en una competición como esta todavía está muy lejos, pese a que casi el 50% de sus participantes son mujeres.

Además de la sucesión de ránkings machistas sobre "las deportistas más sexys de Río" y la condescendencia hacia la portera del equipo femenino de balonmano de Angola, Teresa Almeida, (que "sorprendió" por su destreza y agilidad "pese al cuerpo que tiene"), la cosificación de Allison Stokke en más de un medio de comunicación, saltadora de pértiga, es uno de los casos más escandalosos de estos Juegos. Dejando de lado sus evidentes méritos deportivos, las piezas centran su atención en tratarla de "icono sexual" y rendirle culto "consiga o no medalla". 

Mireia Belmonte tampoco se libra. Una de las atletas más queridas en nuestro país ha conseguido la primera medalla de la Delegación Española en Brasil. Su mérito, sin embargo, no parece suficiente en la redacción de algunos medios, que escogen esta foto para ilustrar y vender los próximos retos de la nadadora. Sin comentarios.

Mireia Belmonte Codigo Nuevo

A veces tampoco se necesitan imágenes sexualizadas para denigrar a las mujeres, y es que en el Chicago Tribune también se ha cubierto de gloria con los titulares de algunas de sus noticias. 'La esposa de un jugador de los Bears (NFL, fútbol americano) ha ganado la medalla de bronce hoy en Río'. Está claro que Corey Cogdel no tiene suficiente importancia por sí misma como para que su nombre aparezca en el tuit de la noticia. Casposo.


Leticia Bufoni

Pero todo esto no solo está sucediendo ahora, sino que es una constante que se repite sin que nadie se preocupe (al menos no demasiado). Sin duda, una de las mejores skaters del mundo con 3 oros, dos platas y dos bronces en los X Games, los Juegos Olímpicos de los deportes de acción sobre ruedas. Su capacidad para realizar los mejores trucos y planchar las barandillas de los parques, sin embargo, queda en un segundo plano cuando hablamos de la brasileña. Y es que Bufoni, cuya calidad esta fuera de duda, es más famosa por los reportajes fotográficos con los que consigue que los patrocinadores la valoren a nivel económico.


Alana Blanchard

Su caso es particularmente curioso. Esta deportista de 26 años es la más popular del mundo del surf. Tanto, que ha llegado a tomarse años sabáticos porque no necesita competir para ganarse la vida. De hecho, la marca que la patrocina consigue más repercusión con sus campañas audiovisuales puntuales, que con la australiana compitiendo. Para las mujeres, Surfear con poca ropa da más dinero que una victoria en la Liga Mundial. De locos.


Lindsey Vonn

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Vonn tiene asegurada, sin duda, una posición de mucho peso entre las esquiadoras más importantes de la historia. Ganadora de un oro olímpico en 2010 en Canadá y poseedora del récord de victorias en esquí alpino. Sus logros tendrían que brillar por si solos entre los amantes del deporte. Pero no. Seguramente, si has oído hablar de ella, la primera vez sería unos días después de su reportaje en Sports Illustrated con una sesión de Body Painting. Está claro que su historia, sin posado, no merece más repercusión que los peinados de Messi o Sergio Ramos.


Esto son solo algunos ejemplos de lo que todavía hoy, pleno siglo XXI, la gran parte de la sociedad no considera un problema. Pero no nos engañemos, porque lo que nos vende la prensa no es más que un reflejo de lo que consumimos. Así que basta ya de mirar hacia otro lado. La oportunidad de cambiar antes de seguir promoviendo que se represente a las mujeres como trozos de carne, despojándolas de sus méritos profesionales, está ahí. Pero parece ser que, todavía, no nos apetece alcanzarla. Toca reflexionar.