Bukowski Y Estos Otros Escritores Me Han Jodido La Puta Existencia

Cuando hablamos de ciertos libros, afirmamos alegremente: "me cambió por completo", "gracias a tal o cual libro soy una persona distinta". Es verdad, a mí también me ha pasado, y estos son los escritores que me han desgraciado la existencia:

Charles Bukowski

Estaba en la universidad y como se dice comúnmente, no me comía un rosco. Leí entonces Mujeres y Factotum de Bukowski. Hay que reconocer que el estilo sucio, directo y sincero del novelista americano te atrapa y te obliga a seguir leyendo. El problema es que sus novelas más o menos se resumen así: "Entré en el bar, iba muy borracho, me pedí tres vodkas, me los bebí y me desmayé; dos gorilas me sacaron de allí a rastras. Me había vomitado encima y me fui a casa de Marie Ane. Cuando llegué, le dije: ¿quieres chuparme la polla nena? Ella quería amor pero la jodí como a un pony"...

¿Se entiende más o menos la tónica general de las obras de Bukowski? Un joven como yo intentando, imitar a personajes casi vagabundos como los de Bukowski es tristísimo. Pasé demasiado tiempo y me gasté mucho hígado intentando emular lo que aparecía en esas novelas. Al fin me di cuenta de que la mejor forma de ligar es con sentido de humor y respetando (en mi caso) a las mujeres; en cuanto a lo del alcohol...


Hermann Hesse / Stefan Zweig

Seguramente al primero de los escritores lo conoceréis por El lobo estepario. Con todo, el segundo fue en su día muy famoso. Hesse era alemán y Zweig austriaco, y por raro que parezca ambos escribieron, en 1922, dos obras muy parecidas. Siddhartha y Los ojos del hermano eterno (resumiendo mucho) van de dos tipos muy respetados en Asia a los que se les gira la perola. No pueden seguir viviendo con riquezas, no pueden seguir viviendo con lujo y poder. Es por eso que lo abandonan todo para encontrarse a sí mismos. Al fin, pobres como ratas, hallan la salvación en el despojo absoluto. La propuesta está muy bien, pero en los oídos de un adolescente puede ser devastadora.

Cuando leí a ambos lo tenía clarísimo: debía pasar de mi familia y colegas, irme a la India, vivir en la jungla meditando y ayunando en plan extremo. Obviamente nunca lo hice pero sé de mucha gente que se ha metido a practicar yoga a nivel universitario por el influjo de esos libros. A mí lo que me jodió fue el hecho de sentirme fatal viviendo en una gran ciudad y con una existencia mundana y nada iluminada. Ahora estoy curado: puedes conocerte a ti mismo sin necesidad de vestir una túnica e ir descalzo por la calle.


Jack Kerouac

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Todos los jóvenes que han leído En la carretera de Kerouac probablemente han pensado lo mismo: la semana que viene, me pillo cuatro cosas del armario, algo de dinero y me voy haciendo autoestop hasta Sydney. Por el camino iré encontrando currillos de camarero, me liaré con todo lo que se mueva y me drogaré con gente que hace el mismo viaje que yo...

A mí me pasó exactamente lo mismo cuando lo leí. Por eso, cada día que transcurría sin que yo tuviera las agallas de hacer lo mismo que el protagonista de la novela me sentía como una mierda burguesa. El valor, a veces, no consiste en irse de casa con una mano delante y otra detrás; la valentía en muchos casos significa saber afrontar de cara los problemas diarios sin huir. Eso lo he comprendido hace relativamente poco. He pasado demasiado tiempo sintiéndome desgraciado por no estar viviendo una vida "mucho más intensa".